ONG: no es raro que la CNDH exonere a militares que abusaron de indígena
* Nunca se investigó a fondo, critica Casiana Nava de la coordinadora del Centro de Derechos Humanos José María Morelos
De la corresponsalía, Chilpancingo * La coordinadora del Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón, Casiana Nava Rodríguez declaró que “ya no es rara” la actitud que ha asumido la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de “exonerar” a soldados del Ejército Mexicano a quienes se les ha comprobado en base a testimonios de violar sexualmente a indígenas de La Montaña de Guerrero.
El pasado viernes 7, la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero (Codehum) filtró un documento de la CNDH que pese a que desde el pasado 11 de diciembre llegó a manos del presidente de este organismo, Juan Alarcón Hernández, no lo daba a conocer públicamente.
En este escrito, la CNDH le informaba al ombusdman de Guerrero que el caso de la indígena violada por los efectivos del Ejército, Valentina Rosendo Cantú, era ya un asunto concluido debido a que en las investigaciones que se hicieron no se encontraron evidencias para determinar la responsabilidad de los soldados que atacaron a esta mujer cuando lavaba ropa a unos metros afuera de su vivienda.
Entrevistada en las oficinas del Instituto Guerrerense de Derechos Humanos, la integrante de este organismo no gubernamental, se refirió al caso de la indígena Valentina Rosendo Cantú quien fue violada sexualmente por un grupo de soldados del Ejército en febrero del 2002, en la comunidad de Barranca Bejuco, del municipio de Acatepec, en la región de La Montaña.
Y puso como ejemplo los casos de las indígenas Delfina Flores Aguilar y la otra de nombre Aurelia quienes fueron violadas por efectivos del Ejército Mexicano, en la comunidad de Zopilotepec, perteneciente al anexo de Huitzapula, del municipio de Atlixtac en 1997.
Indicó que el caso lo tomó la CNDH, sin embargo este organismo nunca hizo una investigación a fondo y lo único que se les hizo a los soldados violadores fue cambiarlos de lugar.
“Lo único que hicieron los visitadores de la Comisión Nacional de Derechos Humanos fue convencerlas para que accedieran a la amigable composición y las obligaron a firmar un documento pese a que nosotros nos opusimos”, señaló Nava Rodríguez.




