Jorge Camacho Peñaloza
Irreconciliables
La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo
Platón
Nada más irreconciliable que las ideologías absolutistas o fundamentalistas, aquellas que descalifican todo lo que no acepta sus postulados o preceptos, desde los cuales se construyen odios, vendettas, crímenes y hasta guerras de exterminio como la llevada a cabo por el nazismo en contra de la población judía en la primera mitad del siglo pasado.
Desde posturas ideológicas se acusó a Galileo Galilei, Jesús de Nazaret, Nicolás Copérnico, Miguel Hidalgo y Costilla, Ghandi, quienes fueron perseguidos por el odio ideológico de sus adversarios y a quienes se les inventaron todo tipo de crímenes por defender sus ideas, convicciones y creencias, y por no someterse al absolutismo de sus acusadores.
La Santa Inquisición acusó a cientos de personas por no compartir sus postulados principalmente relacionados con la ciencia, la ética y la moral, como Juana de Arco, a quien consideraba hereje.
En el caso del crimen contra quien fuera presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso del estado, Armando Chavarría Barrera, se ha estado señalando como uno de los probables responsables al ex gobernador Zeferino Torreblanca Galindo, acusación que, más que resultado de las investigaciones de la autoridad ministerial, se han hecho por unos y por otros desde posturas a todas luces inquisitorias, desde irreconciliables posturas ideológicas mezquinas que llegan a faltar a la memoria de las luchas y franqueza con que se condujo en su vida política el propio Armando Chavarría, a quien por fortuna tuve el privilegio de conocer en su última etapa de vida.
A pesar de las, muchas veces, irreconciliables posturas de Armando y Zeferino, como la de aquella vez en que incluso se retaron a golpes en la elección interna, no lo fueron tanto cuando este último ya en campaña sumó a Armando y a su propia respetable y admirable esposa, Martha Obeso a la campaña por el cambio en Guerrero, en el que, por cierto, puse mi grano de arena como director de Soy Guerrero, el sistema guerrerense de radio y televisión.
Ya electo gobernador, Zeferino sumó a Armando en su gabinete nada menos que en la segunda posición de importancia en el gobierno estatal como secretario General de Gobierno, en donde convivieron más allá de la aparente irreconciabilidad de sus posturas.
En todo caso, con quien Zeferino sí ha mantenido una postura irreconciliable en su vida política es con quien encabeza el gobierno del estado, quien desde esa postura no obstante no se ha dejado llevar por ella para concretar el resultado de la investigación del crimen y dar con sus responsables.
Sin embargo, hay quienes desde el protagonismo mediático, vulgar e irresponsable, como Santa Inquisición, señalan a Zeferino como quien está detrás del crimen, desde posturas preelectorales tratan de golpear la figura del ex gobernador ahora que se perfila como un serio prospecto a la alcaldía de Acapulco.
Así se entienden las afirmaciones del ex procurador de justicia del estado, quien en su momento, cuando tuvo en sus manos el caso no hizo lo suficiente para aclararlo, y ahora sale de la manera más irresponsable con el manejo de unas inexistentes declaraciones de una persona que ya falleció.
Siendo procurador de justicia del estado, y en gobierno de uno de los adversarios irreconciliables de Zeferino, si éste hubiera tenido que ver en el crimen de Armando Chavarría, no hubiera tenido mejor contexto para aclarar el crimen y meter a la cárcel al ex gobernador, pero no fue así, sino al contrario tuvo que salir de la Procuraduría por la incapacidad para advertir y manejar uno de los episodios de seguridad y justicia que pusieron en jaque permanente al actual gobierno del estado.
¿Por qué cuando fue procurador y tuvo en su mano la posibilidad no lo arraigó, por qué no consignó al probable responsable e hizo lo propio con el resto de los copartícipes de los que ahora falsamente habla? Hacer este tipo de aseveraciones puede incurrir en responsabilidad jurídica.
Zeferino es acusado desde las posturas absolutistas ideológicas y mediáticas porque no fue el gobernador que creyeron que iba a ser, para más Armando lo defendió al asumir la responsabilidad de un desalojo de estudiantes de Ayotzinapa, hoy a cinco años de su homicidio debería de hacerse un homenaje a su memoria dejando esas posturas ideológicamente fáciles, y aplicando todo el rigor de la ley a los culpables y a quienes tratan de llevar agua a su molino, beneficiándose de manera directa con la muerte de un hombre que siempre quiso el bien para Guerrero.
Vuela vuela palomita y ve y dile: a quienes quieran ver un resultado ideológico o mediático que no se les va a hacer porque la justicia no se hace por lo que se dice y vocifera de los crímenes sino por lo que los hechos dejan ver.




