Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Denuncia el dirigente del Cresig que lo amenazó un coronel del 34 Batallón de Infantería

Dice Rigoberto Acosta que el acoso de militares contra la población civil se ha agudizado en la sierra y que la siembra de amapola y mariguana en la región se debe a que otras actividades son insuficientes para el sustento de las familias

 

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Aunque el gobierno federal no lo quiera aceptar, en la sierra las familias que se dedican a la siembra de amapola y mariguana no tienen otra alternativa, pues la producción de mezcal o la actividad forestal son insuficientes para mantenerse, denunció el dirigente del Consejo Regional de la Sierra de Guerrero (Cresig), Rigoberto Acosta González.
Luego de la conferencia de prensa del Frente de Organizaciones del Estado de Guerrero, sobre la reunión con el subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Luis Enrique Miranda Nava, el dirigente informó que los atropellos de militares en la parte alta de la sierra del estado y la detención de los campesinos mezcaleros de Zihuaquio, también fueron tema del encuentro para impulsar una agenda integral para el desarrollo del estado.
Los campesinos se encuentran en la prisión de Chilpancingo por el cargo de portación de armas de uso exclusivo del Ejército, aunque la defensa denunció que las armas fueron sembradas por los soldados, y los implicados torturados para que aceptaran la responsabilidad.
Como antecedente de la región, Acosta González indicó que en la sierra es una realidad la siembra de drogas porque es la única forma en que la gente tenga dinero en la bolsa, pero ni siquiera es un negocio porque estimó que el kilo de goma debe andar por los 12 mil pesos, “una bicoca en comparación con el tiempo y los costos en químicos y fertilizantes… pero como no hay presencia institucional…”
Precisó que está contra el uso de las drogas, pero no se pueden cerrar los ojos ante una realidad que se vive y lacera a la gente, porque el dinero que reciben lo usan para comer, para vivir y para comprar armas, que también es un asunto cultural en la región.
“La gente siente que cargando un cuerno de chivo, con fornituras en el hombro, todo el mundo lo respeta, o se hace respetar, pero en los últimos años las armas las tienen en sus casas para defenderse (por la creciente violencia), y los soldados saben que si se meten a las viviendas van a encontrar un arma”.

“Que tenga cuidado”, le advirtió un mando militar al dirigente

Subrayó que los pueblos respetan a los militares y que cuando un grupo está en la zona, los vecinos no usan siquiera una pistola; “por eso hay una gran indignación, hay coraje porque se está excediendo el Ejército”.
Reveló que el coronel del 34 batallón de infantería con sede en Altamirano le mandó a decir que tuviera cuidado, “seguramente para que me calle, para que no suba a la sierra, no sé”, y responsabilizó al mando castrense de lo que le pueda ocurrir a él y a su familia.
Detalló que el jueves planteó al subsecretario Miranda Nava que quieren al Ejército en la sierra para que los ayude, “no para que nos chingue”.
Durante la detención de los campesinos de Zihuaquio hace 20 días, los militares también se llevaron al comisariado, a quien golpearon y dejaron ir porque es una autoridad agraria, pero lo amenazaron con que si hacía algún movimiento se iba a morir.  Desde entonces, denunció que han sacado de sus domicilios, por la noche, al menos tres personas de las comunidades para golpearlas.
Señaló que entre los vecinos se rumora que un grupo de militares –de tres que están en la zona– tiene una relación de personas que anda buscando, y hay temor porque nadie sabe quiénes son. En este escenario, las familias de Zihuaquio y los alrededores están escondidos en el monte, no hay trabajo en el campo ni en las milpas.
Recordó que en marzo se instalaron dos grupos del Ejército en la parte alta de la sierra, uno en el acceso a la región de Tierra Caliente y el otro en el lado que lleva a la Costa Grade, de tal suerte que entre uno y otro hay una hora de tránsito, y el único punto para abastecerse son las comunidades de El Ídolo y Zihuaquio; ahí realizan sus patrullajes.
Después llegó un tercer grupo, muy agresivo y beligerante que se instaló en El Ídolo, sobre el potrero de un particular, sin solicitar permiso y pisoteando la milpa, la cerca y la puerta. Tres o cuatro soldados andan encapuchados, y por eso se cree que ellos están hostigando a la población.

468 ad