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Ex dictador serbio Ratko Mladic asiste impasible a las acusaciones por crímenes de lesa humanidad en Bosnia

DPA

La Haya

El ex general serbio Ratko Mladic compareció ayer ante la justicia en el primer día del juicio en su contra por crímenes de lesa humanidad y genocidio, en el que tuvo gestos amenazadores e incluso risas socarronas destinadas a los familiares de las víctimas de la masacre de Srebrenica.
“Demostraremos la mano de Mladic” en los crímenes ligados a la limpieza étnica en pro de una Serbia “étnicamente pura”, sin musulmanes o croatas, durante la guerra de Bosnia (1992-1995), comentó en la apertura del juicio el fiscal del alto tribunal de Naciones Unidas, Dermot Groome.
En un durísimo viaje hacia atrás en la historia, Groome fue relatando con profusión de detalles algunos de los episodios sangrientos que implican a Mladic, de 70 años.
Entre ellos, imágenes de televisión de 1992 en las cuales se aprecia a prisioneros del campo de detención serbio de Trnopolje, en Bosnia occidental, escuálidos y semidesnudos.
“La fiscalía se apoya en este momento solamente en las imágenes, sin comentarios”, aseguró Groome para dejar patente la crudeza del testimonio visual.
En los campos de detención serbios de Trnopolje, Omarska, Keraterm, Mandajaca o Luka (en las afueras de Sarajevo), decenas de prisioneros fueron “salvajemente golpeados, violados y algunos asesinados, en el marco de las operaciones de limpieza étnica de los no serbios”, comentó el fiscal. En Trnopolje fueron acribillados 150 detenidos en julio de 1992.
El fiscal citó otro ejemplo conmovedor, referido al barracón número 3 del campo de detención de Keraterm, donde cerca de 600 detenidos estaban hacinados “como ganado” en un espacio mínimo, soportando temperaturas sofocantes: “Los detenidos chupaban el sudor de las paredes ante la falta de agua para no deshidratarse”.
Mientras Groome leía el catálogo de acusaciones que se atribuyen a Mladic (por acción u omisión), Mumira Subacic, presidenta de la federación de “Madres de Srebrenica”, profirió duras palabras contra el ex militar en un ambiente de máxima tensión en la sala.
Sin inmutarse, Mladic, apodado el carnicero de los Balcanes por su crueldad, hizo un gesto con el índice sobre su cuello como si fuese a degollarla, lo cual encendió todavía más los ánimos.
Mucho más delgado, Mladic –que estuvo prófugo del TPIY hasta el año pasado– no mostró ayer debilidad física.

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