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Denuncian la matanza y el saqueo de tortugas en playas de la Costa Chica

 

*Personas de Ciudad Renacimiento cometen el crimen y transportan cubetas llenas de carne o huevos de tortuga, acusa el encargado del campamento de San José Guatemala, Antonio Cruz García

Karla Galarce Sosa

Después de enfrentarse a los peligros que representaron los asesinatos en la Costa Chica durante los días de mayor inseguridad en la entidad, los colaboradores del campamento tortuguero del poblado San José Guatemala, ahora deben enfrentar uno de los mayores saqueos y matanzas de quelonios que se han presentado en al menos nueve años desde que funciona el campamento.
El encargado del campamento, ubicado cerca de San Marcos, en la Costa Chica, Antonio Cruz García dijo que gente de Ciudad Renacimiento de Acapulco, llega a las playas de esa zona –cuyo único acceso a bordo de vehículos está a 5 kilómetros de terracería de la carretera federal Acapulco-San Marcos–, y salen con cubetas llenas de carne o huevos de tortuga, o ambos productos, de una especie catalogada en peligro de extinción por la norma 059 de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarant).
Debido a la inseguridad, en 2012 la comunidad San José Guatemala del municipio de San Marcos rechazó el apoyo de 78 mil pesos que la Comisión Natural de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) aprobó y cuyo monto sería para proteger a las tortuga marinas durante esa temporada de arribo. El monto designado por la federación para la protección de la especie, es una entrega anual que debe ser dividida entre el número de colaboradores que cumplan con un estricto control por las autoridades ambientales.
El integrante de la Conanp, Miguel Licea González informó que el saqueo y la matanza de tortugas marinas también se registra en las playas de la Costa Grande, pues Georgina Silva una visitante originaria de la ciudad de México, denunció a oficinas centrales de la Conanp la matanza y saqueo de nidos de quelonios desde hace más de un mes en la playa Luces del Mar, delante de Pie de la Cuesta.
Licea González dijo que la denuncia fue enviada a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), pero que aún no hay un resolutivo a dicha denuncia.
De visita en el campamento de la comunidad de San José Guatemala, Cruz García comentó que los saqueadores logran pasar carne y huevos de tortuga en vehículos de transporte público por las carreteras federales, a pesar de la instalación de retenes militares y de la policía federal o estatal, pues las cubetas –de 20 litros de capacidad– repletas de huevos de quelonio de la especie golfinal, son cubiertas con pescado y no son revisadas.
Antonio de la Cruz pidió ayuda de la Profepa, de La Marina y de la Policía Ecológica, pues comentó que además de los saqueadores habituales, ahora hay tránsito de vehículos motorizados, parecidos a las cuatrimotos, que asustan a las tortugas que salen a desovar y, que las ponen en riesgo de atropellarlas.
Dijo que la noche del lunes, vieron como cerca de 100 vehículos rondaban en la playa y, a toda velocidad saltaban hasta los troncos que el mar arrastra a la playa, sin que ninguna autoridad les dijera que se había reportado una arribada masiva esa noche.
Comentó que apenas un 10 por ciento del total de tortugas que desovan en unos 5 kilómetros de playa, son trasladados al corral de incubación, del que ya cuenta con más de 200 nidos, pero que “van a las ganadas” entre los saqueadores y los propios vecinos del poblado cuya actividad principal es la de la venta de huevos de tortuga por docena.
Señaló que los colaboradores del campamento tan sólo en una noche, llegan a reunir más de una docena de nidos, pero que entre los vecinos y los saqueadores, saquean más de 20 nidos, pues algunos de ellos recorren las playas en cuatrimotos y ellos, hace meses que la suya se descompuso.
Dijo que, como tradición en los pueblos costeros, durante el verano, en cada cumpleaños había un festín hecho a base de carne de tortuga, pero que desde hace unos años, cuando comenzaron a generar conciencia entre los habitantes de la zona sobre la importancia de la especie, las fiestas en las que había productos de tortugas marinas fueron disminuyendo, aunque admitió que aún existen familias que buscan en las playas la carne y los huevos de las tortugas marinas.

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