Arturo Martínez Núñez
Navidad feliz
Esta noche en los hogares a lo largo y ancho de nuestro estado, las familias se reunirán a compartir. En la víspera, Zeferino recorre incansablemente la Tierra Caliente. Aquí, dice, se siente como en casa, al terminar la campaña, pedirá su carta de naturalización como calentense.
El sol atraviesa la ropa y a veces el polvo no permite ver, pero el cariño de esta gente recia y trabajadora hace olvidar todo. En el camino hacia Santa Rosa de Lima, atravesamos el Balsas y miramos con tristeza la infraestructura agrícola abandonada. Los canales están anegados y los que tienen mejor suerte, están cubiertos de lirio. En esta parte del estado, el agua parece no ser el problema, la infraestructura tampoco. Entonces ¿qué es lo que mantiene a la Tierra Caliente lejos del desarrollo? La respuesta es la misma que para todos los problemas: el gobierno se dedicó a mantener un sistema político basado en la construcción e inversión con fines estrictamente electorales, y nunca alrededor del desarrollo.
“¡No sé qué me pasa en la Tierra Caliente que la boca se me calienta!”. Zeferino pregunta dónde está la fuerza laboral guerrerense. Los pueblos están llenos de viejitos, mujeres y niños. Los jóvenes ya no piensan en el campo. En esta época, los caminos maltrechos y llenos de piedras son surcados por gigantescas camionetas con placas de California y Texas principalmente. Los jóvenes han abandonado sus pueblos porque aquí ya no hay futuro, porque los más audaces se hartan de ver pasar la vida y los pocos que se quedan sólo encuentran tranquilidad en la cerveza o el narco. Los poquitos que quedan, seguramente se irán el próximo año, impactados por la camionetota del primo o del amigo. Algunos lograrán el sueño, otros, desgraciadamente muchos, morirán en el intento. No importa. Nada importa. Cualquier destino es mejor que este.
En San Rafael, municipio de San Miguel Totolapan, después de hora y media de duro monte, piedras, polvo y arena, llegamos al que es un punto de unión de muchos lugares de la sierra aún más lejanos. Zeferino llega un poco antes que todos. La puntualidad es su obsesión. En el estado y en el país, no estamos acostumbrados a esta disciplina y a veces ocurren sorpresas. Zeferino cree que la impuntualidad es una falta de respeto con el tiempo de los demás. De los cerros vemos como comienzan a aproximarse las camionetas y la gente se sorprende al darse cuenta de que el candidato ya espera. Después del mensaje, la gente nos obsequia con un taco de venado frito y queso asadero como no hay igual en el mundo.
Volvemos a atravesar el Balsas ahora por Tototolapan y llegamos a Santa Ana del Águila donde dos hermosas aves atestiguan el mensaje del candidato. Marchamos por Poliutla, el discurso de Zeferino logra emocionar incluso al que lo ha escuchado ya muchas veces. Zeferino es cada día mejor candidato. No, más bien diría que Zeferino Torreblanca es cada vez más un estadista visionario, que un candidato en busca sólo del voto.
En Tlapehuala el acto es sorprendente. Dicen los lugareños que el PRD nunca había tenido un mitin así.
El miércoles recorremos Zacapuato y en el camino vemos los campos sembrados de melones, con sistemas de riego modernos. Dicen algunos que es capital extranjero. No lo sé con exactitud. Lo que es evidente es que esta tierra pide a gritos ser sembrada, ser cultivada. La Tierra Caliente puede y debe volverse el granero que Guerrero tanto necesita.
En una curva encuentro una camioneta alta, blanca, con llantas como de tractor, las placas dicen Illinois. Chicago es ya, después de Acapulco y Chilpancingo, la tercera ciudad del Estado.
En Tamácuaro Zeferino nos recuerda que tenemos que ser serios y responsables. Dice que “si pudimos en el pasado con el general Lázaro Cárdenas, ¿por qué chingüentes no vamos a poder ahora?”.
En Paso de Arena el acto es organizado de manera excelente, los presentadores son veloces y ejecutivos y no aburren al público con discursos protagónicos. Por la noche un mitin en un barrio de Coyuca de Catalán y una reunión con mujeres.
La Tierra Caliente es quizás la región donde más rápidamente se puedan ver los resultados de un gobierno distinto, nuevo, moderno. Esta noche los paisanos y las hermosísimas paisanas festejarán comiendo combas, huchepos, toqueres, queso de cincho y frijoles puercos.
Sonríe Guerrero. Esta noche es noche buena y mañana navidad. El día está cerca. Nosotros no tenemos odio, ira, amargura. Nosotros no somos los de la cara arrugada. De aquí y hasta el 6 de febrero, hagamos de cada día una fiesta popular porque estamos ante la posibilidad del renacer. Feliz Navidad Guerrero, la larga noche llega a su fin.




