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Demandan a la maquiladora Ruta del Sol capitalina por despidos injustificados

*Las trabajadoras presentan este recurso ante la Junta de Conciliación y Arbitraje porque no les pagaron la semana y media de salario, prestaciones y el aguinaldo. Lamentan que el gobierno proteja a los empresarios que explotan a guerrerenses

 Ezequiel Flores Contreras  Chilpancingo  

El director general de la empresa poblana Ruta del Sol, Jorge Rivera Carballo, quien administra la maquiladora de textiles de esta capital, fue demandado ayer ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje por despedir de manera injustificada a 30 trabajadoras.

Esta medida se tomó por el incumplimiento de un convenio que suscribieron la parte patronal y las trabajadoras, donde señala que ayer se liquidaría lo de una semana y media de salario, prestaciones y el aguinaldo, sin embargo, los representantes de la empresa Ruta del Sol no acudieron a la Junta en donde se pagaría a las empleadas.

Las trabajadoras, quienes interpusieron la demanda por despido injustificado ante la Junta, consideraron que las engañó Rivera Carballo, porque el Fideicomiso Guerrero Industrial difunde un spot que se transmite en estaciones de radio local en donde solicitan empleadas para la maquiladora textilera de Chilpancingo.

Lamentaron que el gobierno del estado proteja a empresarios foráneos que explotan a mujeres que necesitan empleo y denunciaron algunas irregularidades que los empresarios de la textilera cometen en contubernio con funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Económico estatal.

Pide la sociedad textilera un

crédito a Fonaes por pérdidas y baja productividad

Al respecto, Laura Bernal consultada sobre este conflicto aseguró que en 2000, fecha que surgió la maquiladora textilera de Chilpancingo, el actual director del Fideicomiso Guerrero Industrial, Federico Zorrilla, se aprovechó del desconocimiento de las mujeres que fueron contratadas en esa época y brindó asesoría para que se conformara de manera legal una sociedad cooperativa con 20 mujeres y solicitaran créditos ante la federación, y tuvieran beneficios fiscales.

La sociedad cooperativa Textilera de Chilpancingo la preside, Laura Bernal, quien en ese año solicitó un crédito ante el Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad (Fonaes), por la cantidad de 242 mil pesos para la adquisición de 80 máquinas industriales de costura, actualmente sólo hay 60 máquinas, porque el resto “se las han llevado” funcionarios de Desarrollo Económico.

El primer empresario que administró la textilera de Chilpancingo fue Carlos Mojalil, originario de Puebla y yerno de Federico Zorilla, a un año de explotar la maquinaria adquirida por las obreras el empresario argumentó la baja productividad y pérdidas, y así despidió a las 30 trabajadoras sin liquidarlas conformes a la ley.

Sólo cuatro trabajadoras buscaron asesoría legal con la abogada Josefina Hernández y después de interponer una demanda por despido injustificado en 2001 la Junta emitió un laudo que obligaba al yerno de Federico Zorrilla a liquidar a estas trabajadoras, sin embargo, el empresario poblano no estaba en Guerrero y la sentencia de la autoridad hasta el momento no se ha cumplido.

Despues, Federico Zorilla logró que otro empresario poblano, Rivera Carballo, administrara la maquiladora de esta capital y se comenzó un proceso de recontratación de algunas trabajadoras, y la llegada de nuevas empleadas.

Laura Bernal dijo que por eso la segunda generación de trabajadoras que fueron contratadas en 2002 desconocían que las máquinas de costura fueron adquiridas por medio de un préstamo que otorgó la federación, y Federico Zorrilla, es quien ejerce la posesión de las máquinas, las cuales presuntamente son rentadas a los empresarios que han administrado la textilera.

La delegación en Guerrero del Fonaes envió un oficio a Laura Bernal donde le solicitan que rinda un informe de la operación de la textilera y pague el crédito que se le autorizó.

“Pero cómo voy a pagar un dinero que nunca tuve, los 242 mil pesos los administró Federico Zorrilla, director del Fideicomiso Guerrero Industrial, yo no tengo ese dinero, y a pesar de que ellos me nombraron presidenta de la sociedad cooperativa, nunca he tenido conocimiento cuánto cobra el gobierno del estado a los empresarios por la renta de la maquinaria y si esto debió utilizarse para el pago del crédito”, expresó.

Las 30 mujeres obreras que recibían un salario de 450 pesos semanales por trabajar turnos de 48 horas y confeccionar cerca de 800 playeras de algodón diarias son defraudadas por Rivera Carballo, quien se niega a liquidar el salario devengado y pagar las prestaciones que por ley le corresponden a las trabajadoras.

El Fideicomiso Guerrero Industrial sin que hasta el momento se haya definido la situación jurídica de los representantes de la empresa Ruta de Sol invitan a los ciudadanos a trabajar en la textilera de Chilpancingo y ofrecen un salario conforme a la ley, lo cual fue calificado por las actuales trabajadoras como un “acto de incongruencia”.

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