EL CIRCO ATAYDE
Una tradición que tiene 116 años de causar risas y asombros
Atayde. Con ese apellido los mexicanos evocan a una dinastía que con sangre, sudor y risas han llevado a todos los rincones del país la maravilla del espectáculo más grande del mundo.
Jorge, Manuel y Aurelio Atayde, son los encargados de mantener una tradición circense que se remonta a 1888, año en que este circo dio su primera función en Mazatlán.
De eso ya hace 116 años, pero los tiempos cambian. Tan es así que ahora el circo se presenta con el neoliberalista nombre de Producciones de Espectáculos Atayde, que cuenta con más de 20 artistas en escena que el viernes ofrecieron una muestra de la magia, el color, la alegría y el suspenso, propio de este espectáculo.
Unos 300 fueron los convidados a la función de gala en el puerto, como parte de uno de los atractivos de la Feria de Navidad del centro de convenciones.
Que comience la función
El primero en salir a escena es Sergio Vallejo, el animador (quien también lleva el título de encargado de Relaciones Públicas), quien con su potente voz invita a niños y adultos a presenciar del espectáculo circense.
Vestido con un llamativo traje púrpura, presenta cada uno de los actos que a lo largo de hora y media mantienen al público entre la risa, la expectación y el asombro.
Como acto de apertura el circo presenta a ocho bellas jóvenes que forman parte del Pekín Dancing Ballet y que muestra sus vistosos trajes.
Las luces se apagan por un momento y junto a una música adecuada crean una atmósfera de expectación cuando los dos malabaristas suben a la cuerda floja; se trata de los Macías, un par de jóvenes hermanos que –apenas auxiliados por una red– desafían las alturas en lo que es uno de los actos de mayor riesgo de la noche.
Tras la expectativa del público viene la calma, al ver al más joven de los equilibristas alcanzar el otro extremo de la cuerda con el rostro cubierto y el público pasa del suspenso al aplauso.
Con ocho perros amaestrados y dos horas diarias de entrenamiento, Eric Ortiz con su traje rojo de payaso presenta uno de los actos más aplaudidos, el show de perros amaestrados.
Y es que el domador asombra al público cuando dos muñecos aparentemente sin vida –un elefante y el gato Silvestre– salen de su inmóvil estado y cobran movimiento al escuchar la orden especial que les da su amo.
“Lejos de lo que se cree, el circo deja muchas satisfacciones, y no se lleva una vida difícil o muy sacrificada como se podría imaginar uno”, dice Eric Ortiz.
Sin embargo, precisa que también el espectáculo circense te puede hacer pasar momentos amargos, como cuando uno de mis canes se lastimó una pata y no había disponible en ese momento ningún veterinario que lo atendiera.
El espectáculo hace una pausa y el público infantil aprovecha el momento para comprar algodones de dulce, manzanas acarameladas y otras golosinas.
Al reiniciar el espectáculo se ve en el centro de la pista la figura de un hombre que armado con una ballesta se dispone a presentar un temerario acto.
Raúl Pérez, nombre verdadero de quien da vida a un arquero ataviado en un estilo a la Robin Hood comenta que aunque lleva más de 12 años practicando su rutina, son necesarias al menos dos horas diarias para realizarlo con perfección.
Un solo descuido de su parte podría atentar contra la integridad de alguna de las mujeres que se convierten en los blancos humano de sus flechas. Y la preocupación que se corre es más cuando se trata de su propia esposa la que está sosteniendo en su cabeza la manzana que está punto de encuentro de la flecha.
El animador pide al público guardar silencio, el arquero –con la ballesta en mano y de espaldas a su objetivo– aumenta la tensión al colocar sobre su rostro una manta negra que le impide ver. En el momento cumbre, su propia esposa quien sostiene en su cabeza la manzana le da indicaciones para dar de forma acertada en el blanco. La flecha da en el sitio justo y el público aplaude una vez más.
Raúl Pérez –quien también ha realizado actos como malabarista en su carrera circense– señala que trabajar en el circo no le ha hecho sacrificar mucho de su vida personal pues fue en el mismo circo donde conoció a su actual esposa y donde nació su hija, quien ya es también parte del espectáculo.
Más que tristezas el circo te da la oportunidad de conocer muchos lugares, ciudades diferentes, público diferente y la satisfacción de lograr el reconocimiento del público, señala el arquero, y agrega que su familia entera es el propio circo y cuya cena de navidad será ahí, donde noche con noche se presenta el espectáculo, sobre la pista del circo.
Nostalgia por el circo de antes
Entre los asistentes se podían ver personas de todas las edades.
Entre ellos Francisco Sánchez, un hombre de edad que asistió acompañado de dos de sus nietas y quien dijo que antaño, asistir al circo era un verdadero acto de regocijo por parte de los niños, pues era el espectáculo más completo al que se podía asistir y cuya llegada representaba una verdadera fiesta para todas las familias.
Recordó cómo alrededor del propio circo se asentaban puestos de comida, de dulces, de fotógrafos que por algunos centavos capturaban ese momento de unión entre los padres e hijos. “El circo era un buen pretexto para reunirse”, apuntó.
Lamentó que ahora se ha ido perdiendo el interés del público por este tipo de espectáculo y la forma en que le han ido ganado terreno el cine u otro tipo de diversión. (Con información de Héctor Manuel Rodríguez).
El nacimiento del circo Atayde
El animador del circo, Sergio Vallejo, recordó que el circo Atayde nació como una empresa familiar con los hermanos Manuel y Aurelio, luego de que de niños les nació el gusto por el espectáculo circense, lo cual los llevó incluso a escaparse de la casa paterna para unirse a una compañía de esta índole, en su natal Mazatlán, y luego ciajar a Zacatecas, hasta donde su padre Francisco los fue a rescatar.
Sin embargo, luego de haber regresado con su padre continuaron cultivando el gusto por el espectáculo circense y convencieron a su padre de fundar una compañía en la que los miembros de la familia fueran parte y así en agosto de 1888 el Circo de los Hermanos Atayde dió su primera función en Mazatlán, para llegar a ser lo que es hoy, una compañía familiar circense de gran prestigio en México.




