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Basura, comerciantes y fervor guadalupano en la velada a la Virgen en el Zócalo

* Unos 60 policías preventivos vigilaron la zona durante la festividad. Hasta 180 pesos tuvieron que pagar al Ayuntamiento los vendedores para ofrecer su mercancía, “a pesar de que siempre nos instalamos en el área”, versión que fue desmentida por un empleado de Vía Pública

Platos en el suelo, burbujas de jabón en el aire, música de viento en los oídos y niños corriendo por la plaza Juan N Alvarez formaron parte de la velada por el                                 473 aniversario de la aparición de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac, este sábado en la catedral de Nuestra Señora de la Soledad.

Los vendedores de globos se quejaban de que las ventas no eran buenas, pero no perdían el ánimo porque –dijeron–el año pasado las mejores ventas fueron después de las 11 de la noche, del día 11 de diciembre.

Las peregrinaciones no detenían su camino, pues a las 8:30 de la noche, 35 organizaciones ya habían visitado la Catedral y los peregrinos, algunos vestidos con huipiles o ropa de manta, aguardaban su turno para ingresar.

Los fotógrafos aprovecharon el momento de promoverse y convencer a las mamás y los papás para que retrataran a sus hijos con la Virgen, con precios desde 20 hasta 35 pesos.

En un recorrido efectuado por El Sur se contaron 36 puestos de fotógrafos, quienes pagaron 180 pesos por el permiso a la Tesorería municipal, informó el encargado del negocio Fotografía Dorantes.

Pero esta versión fue negada por el trabajador de la Dirección de Vía Pública, Víctor Salinas Terrazas, quien dijo que los fotógrafos pagaron sólo 150 pesos.

En el Zócalo, 24 globeros aseguraron que ellos venden todo el año en este lugar y por ello el 11 de diciembre estaban ahí, así como los 12 vendedores de burbujas de jabón, quienes pagaron 100 pesos por el permiso.

En las calles laterales a la Catedral había vendedores de nieves, gorditas de frijol, tamales, chicharrones, cremas, hot dogs, artículos religiosos, algodones de azúcar y dulces.

Algunos no estaban fijos y se movían de un lugar a otro para esquivar a los 12 inspectores de Vía Publica que vigilaban que los comerciantes no invadieran las áreas restringidas.

En las aceras de la calle Quebrada, los vendedores de tamales, elotes, esquites y plátanos fritos no tenían permitido avanzar.

De ello, Víctor Salinas dijo que a las 9 de la noche habían retirado a 50 comerciantes que intentaron invadir las áreas prohibidas, pero que no hubo mayores incidentes.

En la plaza Sor Juana Ines de la Cruz se instalaron unos 26 vendedores de antojitos mexicanos, y por la cercanía de sus puestos era difícil reconocer qué ofrecía cada uno.

Allí había enchiladas, quesadillas, tamales, elotes, esquites, plátanos fritos, aguas de sabores y refrescos. Los comerciantes aseguraron que durante todo el año venden en las calles cercanas al Zócalo y que por disposiciones del Ayuntamiento este año los habían colocado en esta plaza, “pero afectó las ventas”.

Para garantizar la seguridad de los visitantes al Zócalo se envió a 60 policías preventivos, quienes se encontraban en las calles cercanas a la plaza, informó el comandante Silvestre Mojica Aguirre, quien reportó que hasta las 8:30 de la noche no había incidentes, sólo una persona detenida por inhalar thiner, dijo.

A las 11 de la noche el bullicio en el Zócalo había disminuido, la basura era más evidente, pues en las maceteras había vasos, bolsas y platos de plástico. Los globeros continuaban inmóviles, y mientras unas personas se retiraban otras apenas llegaban. (Daniel Velázquez Olea).

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