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Sobreviven en total abandono 30 refugiados de la sierra en un albergue en Atoyac

Víctor Cardona Galindo

Atoyac

Ninguna esperanza tienen de resolver su situación los 30 desplazados que están en el albergue de las instalaciones de la Secretaria de Desarrollo Social federal (Sedesol) en la Ciudad de los Servicios, viven ahí en condiciones infrahumanas y sin alimentos, abandonados por los tres niveles de gobierno que no les han dado ninguna solución. No saben qué rumbo tomará su vida, y el 20 de septiembre cumplirán un año fuera de sus comunidades devastadas por la tormenta tropical Manuel.
En ese albergue se encuentran 14 personas, integrantes de dos familias de la comunidad serrana de Pie de la Cuesta que fueron evacuadas vía aérea, desde el 20 de septiembre de 2013, después de que el arroyo que cruza esa población se llevó sus casas. Hasta la fecha no les han dicho si les van a dar una vivienda. Dice Urice Acevedo Benítez que en su comunidad no tiene a donde regresar.
Pero además, el camino a Pie de la Cuesta está destrozado y no hay condiciones para que viva ahí con su hijo de un año, por la inestabilidad de los cerros y porque a su casa se la llevó el arroyo.
Aquí también se encuentran tres familias nativas de La Pintada a las que no se les asignó ninguna de las 210 viviendas construidas por el gobierno federal en esa comunidad sepultada por un alud provocado por las intensas lluvias del año pasado.
A Crescencio Moreno Nava y su hermano Andrés, y a Claudia González Maldonado tampoco les han asignado una casa. Ella se censó en Acapulco, pero la sacaron de la lista. Ahora no sabe qué rumbo tomará su vida, pues no podrá regresar a La Pintada, por eso pide a las autoridades que la tomen en cuenta.
En una vistita al albergue, se observó que los refugiados viven en condiciones infrahumanas y en la miseria. Dijeron que en el Ayuntamiento de Atoyac no les dan nada, y que cuando les han llevado despensas, éstas son raquíticas, un kilito cada uno de cada producto.
Crisantema Acevedo Benítez, quien es madre soltera, ha acudido al DIF a buscar ayudas que no ha recibido.
“Que nos vengan a ver, porque de veras necesitamos la ayuda”, dice una mujer. “Los hombres arrimamos un poco de recursos con trabajitos que hacemos, trabajamos a veces un día, a veces dos y hay días que nada”, comenta Crescencio. Cuando no encuentran trabajo comen puras tortillas con sal.
Aquí hay dos niños en edad escolar, uno va a la primaria Josefa Ortiz de Domínguez, ubicada en la misma Ciudad de los Servicios, y el otro va a la Benito Juárez, en la colonia Loma Bonita.
La mayoría de los refugiados son de El Paraíso, también perdieron sus casas y tampoco tienen esperanza de nada. A la hora que llegó el reportero andaban buscando trabajo.
“No tenemos a dónde ir”, dice Urice, tampoco saben mucho que hacer aquí; allá en la comunidad se mantenían sembrando maíz y frijol, y trabajando en las huertas de café. Los de La Pintada tienen sus huertas allá, pero no las han atendido porque no tienen un lugar adonde llegar.

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