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Sólo dos de cinco regidores inconformes no asistieron al informe de Saúl Alarcón

Zacarías Cervantes Chilpancingo  

Sólo dos regidores de los cinco que aseguraron que no asistirían al informe de labores del alcalde de Chilpancingo, Saúl Alarcón Abarca, cumplieron con su adviertencia contenida en un documento de protesta que firmaron contra los demás integrantes del Cabildo, y tres sí acudieron.

Los cuatro regidores del PRD, Julio César Aguirre Méndez, Francisca Ramírez Jerónimo, Francisco Manuel Sánchez Damián e Isabel Arcos Arcos, así como el del PAN, Salvador Blanquet Zapata, se inconformaron porque en la sesión de Cabildo –integrado por 16 ediles en total– del 10 de noviembre no prosperó su inconformidad por no permitirles expresar su postura sobre el informe durante la sesión solemne.

“Por lo anterior, los suscritos hemos decidido, en un acto de congruencia política, no asistir al segundo informe de labores del presidente municipal constitucional”, advierten en el oficio, firmado por los cinco regidores.

Pero sólo cumplieron los ediles del PRD, Aguirre Méndez y Ramírez Jerónimo, en tanto que los otros dos perredistas, Sánchez Damián e Isabel Arcos, así como el panista Blanquet Zapata finalmente acudieron.

En su documento señalaban que la convocatoria para la sesión extraordinaria de Cabildo, del 10 de noviembre, contenía como único punto a tratar un proyecto de basura, pero que de última hora se anexó, “sin consultarse”, una modificación relacionada con la declaratoria del recinto oficial, el día y las comisiones para el segundo informe de labores, “por lo que quisimos anexar el análisis y la aprobación del formato, situación que no se permitió, anulándose la oportunidad de externar libremente nuestras opiniones en este espacio creado para tal fin”.

Los opositores explican que “cuando planteamos participar en la discusión del formato del informe de gobierno del presidente municipal no nos declarábamos contra el presidente municipal en turno, tampoco pedimos que nos permitan hablar en el informe. No es de ninguna manera un chantaje, es una actitud política ante un suceso específico que debe ser trascendente”.

Agregan: “sólo de esta manera debe entenderse porque reiteramos que de nuestra parte existe la disposición de seguir construyendo los acuerdos necesarios para darle a Chilpancingo el gobierno que necesita”.

Pero señalan que “en la convivencia democrática que buscamos al interior del Ayuntamiento para hacer escuchar nuestros razonamientos y propuestas, nos hemos encontrado con una mayoría que, aún ansiosa por lograr cambios importantes en las formas de hacer política, siguen respondiendo a esquemas de subyugación de las decisiones del presidente en turno en torno a la unidad partidista y no a los intereses de los ciudadanos”.

Pero a pesar de sus críticas, tres de los regidores inconformes, dos perredistas y uno panista incumplieron con su amenaza “en un acto de congruencia política”, como lo argumentaron en su documento.

Los tres asistieron vestidos con el traje de etiqueta que también en sesión de Cabildo les impuso la mayoría.

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