Abandonadas, cientos de casas de la zona Diamante que afectó la lluvia de 2013
*Robo de sistemas eléctricos, hidrosanitarios, puertas y canceles, además de cristales de ventanas quebrados y marcas del lodo que arrastró la corriente del río de La Sabana se observan en conjuntos habitacionales como La Ceiba, Rinconada del Mar, Luis Donaldo Colosio y Joyas del Marqués, entre otras
Karla Galarce Sosa
En completo abandono se encuentran cientos de casas afectadas por las inundaciones de la tormenta Manuel, a un año del desastre, en los fraccionamientos de la zona Diamante del puerto.
La desolación incluye el saqueo de sistemas eléctricos e hidrosanitarios, robo de puertas a viviendas destruidas, cristales de ventanas que fueron quebrados para poder ingresar a las casas y hurtar llaves de agua, retretes, canceles de aluminio o cableados.
La marca del lodo arrastrado por la corriente crecida del río de La Sabana aún se observa en las paredes de las viviendas de interés social, adoptadas como segunda residencia por muchos ciudadanos, algunos de la ciudad de México, estado de México y de Morelos.
En un recorrido por el fraccionamiento La Ceiba, por las colonias Rinconada del Mar, Luis Donaldo Colosio, Joyas del Marqués y otras, se observaron enormes contrastes en la dinámica que adoptaron los ciudadanos luego del desastre que inundó miles de casas.
En la Colosio parece como si no hubiera ocurrido nada, excepto por dos viviendas que aún tienen marcado el nivel de inundación. Los negocios están abiertos, el transporte público está en función y las escuelas mantienen sus actividades. Las paredes de casi todas las viviendas y los negocios fueron pintadas, las puertas remozadas y las herrerías restauradas.
La Colosio, como se conoce a esta colonia, es considerada como “el corazón económico de la zona Diamante”, pues cuenta con gran cantidad y variedad de comercios y servicios, entre los que destacan lavanderías, café internet, ferreterías, mueblerías y expendios de alimentos de todo tipo, además de tiendas de abarrotes, establecimientos ubicados a lo largo de las calles principales.
A partir de las inundaciones del año pasado los vecinos viven en zozobra, pues con cada lluvia los habitantes de la zona Diamante esperan que no se repita un desastre.
En aquellos días la zona era caótica, “la gente se trasladaba en lanchas inflables, sacaba lo que podía de sus viviendas o subía sus pertenencias a los segundos pisos”, comentó una mujer.
Por las noches, dijo otro testimonio, el lugar era lúgubre, no había luz, pocos se atrevían a entrar allí. Faltó vigilancia y las casas y los comercios fueron saqueados.
Sólo a veces se alcanzaba a observar la luz de alguna lámpara de mano, proyectada desde lejos.
Los afectados de la colonia Luis Donaldo Colosio y de los fraccionamientos La Ceiba y Rinconada del Mar, donde las familias fueron auxiliadas hasta tres o cuatro días después de ocurrido el desastre, se resguardaron en las plantas altas y techos de sus casas.
Los ancianos
Entre el fraccionamiento Rinconada del Mar y la colonia Ampliación Luis Donaldo Colosio se ubica el asilo Pro Hermanos del Anciano, de donde un grupo de provectos fue rescatado, salió el sábado 15 de septiembre a las seis de la tarde, cuando el agua aún llegaba a las rodillas.
Don Neto, como llaman a Ernesto González Salinas, habitante desde hace más de 20 años del asilo, narró que otro grupo de ancianos, los minusválidos, debió esperar a que una lancha de la Marina los rescatara.
Compartió que durante la espera sus compañeros debieron subir a una silla y sujetarse a la reja de la entrada, junto con el vigilante, a esperar que la lancha de La Armada los sacara del agua, pues nadie sabía nadar o era impedido físicamente para hacerlo.
Los 16 ancianos fueron enviados a un motel, ya que prácticamente todos los hoteles en Acapulco estaban llenos, las casas de renta habían sido inundadas y la zona Diamante había quedado incomunicada. Permanecieron 20 días en ese motel, donde debieron compartir habitaciones con sus compañeros.
El señor Carlos Salgado Arechandieta, huésped del asilo, de 81 años de edad y enfermo de enfisema pulmonar, indicó a pesar de su disnea que regresaron después de varios meses para constatar cómo el desastre tapó todo con lodo, arrastró sus pertenencias y echó a perder el mobiliario de la casa de asistencia en que viven.
El anciano expresó su temor de que en otra emergencia semejante el asilo quede cubierto por el agua, pues aunque son comunes los encharcamientos en esa parte de la zona Diamante, el dique que se observa desde el asilo, parte de lo que será la vía que comunique la autopista de cuota Metlapil con el Macrotúnel, provocará una inundación mayor.
La fuerza del agua arrastró todo tipo de materiales y causó daños que parecían imprevisibles, incluso socavó un carril –el que va del Bulevar de Las Naciones a la caseta de la autopista Metlapil– hasta abatirlo. Los trabajos de la autopista de cuota Metlapil al Macrotúnel continuaban. Aquí se observó que miles de metros cúbicos de tierra eran colocados paralelamente al cauce del río de La Sabana y, en otro lado de la construcción, hectáreas de humedales eran rellenadas con tierra, en sentido perpendicular a la escorrentía del agua.
El bulevar de Las Naciones
El 16 de septiembre la principal vía que comunica la zona Diamante con la bahía de Acapulco quedó inundada. El agua también invadió el aeropuerto y sus pistas, sus oficinas y sus tiendas.
La masa de agua no sólo anegó casas, derribó bardas, destruyó parte del club de golf del hotel Princess y socavó aún más los restaurantes ya arruinados de Puerto Marqués, lo que provocó que colapsaran al formarse una salida de agua paralela a la barra de la laguna Negra de Puerto Marqués, sobre la avenida Revolcadero.
Para alcanzar el bulevar de Las Naciones se debía llegar primero a la glorieta de Puerto Marqués, donde la Marina y el Ejército mantuvieron un retén impidiendo el paso a vehículos pequeños. En este punto sólo pasaban los carros pesados. El agua sumergió la vialidad y llegó hasta la caseta de entrada del hotel Princess, que coincide con la entrada principal de la colonia Luis Donaldo Colosio. Esa zona se convirtió en un escenario acuático donde sólo se observaban lanchas, acuamotos y una gran cantidad de agua que provocó una corriente capaz de arrastrar vehículos y troncos de árboles de más de cinco metros de altura.
De la caseta de entrada del hotel Princess se debía transbordar otro vehículo para llegar hasta el auditorio Mundo Imperial, donde había otro tramo inundado, que cubría además el aeropuerto.
La fuerza del agua arrastró vehículos que se atoraron con troncos que también habían sido revolcados. El agua desmoronó parte de la barda perimetral del club de golf del hotel Mayan y acarreó vehículos hasta su interior. A un año de este desastre, la empresa apenas comenzó a levantar con piedra los tramos que el agua se llevó.
Las tiendas ubicadas en los alrededores de la glorieta de Puerto Marqués fueron saqueadas durante la inundación. El aluvión fue provocado por la ruptura de las compuertas de la presa La Venta. Entre los casos de latrocinio, el de mayor trascendencia fue el de la tienda Costco, de donde se extrajo no sólo alimentos, sino aparatos electrodomésticos, computadoras y artículos que no son de primera necesidad. Lo mismo ocurrió con las tiendas Oxxo, Extra y Comex, así como con una tienda de aparatos eléctricos, cuyos propietarios decidieron no reabrirla al público.
Ante el saqueo y la rapiña, el Ejército montó un operativo de resguardo que impidió que otras tiendas de autoservicio también fueran depredadas. Se reportaron disturbios en la plaza Las Palmas y cerca de la tienda Comercial Mexicana
donde las cortinas de las tiendas fueron dañadas en un intento de robo, a plena luz del día.
Las obras de mitigación
Vecinos de las colonias afectadas hicieron diversas exigencias al gobierno, como el pago de sus viviendas hasta por 800 mil pesos, reubicación, castigo a los responsables de permitir la construcción de unidades habitacionales en zonas inundables.
Ante la demanda de los vecinos, los tres estratos de gobierno realizaron “obras de mitigación” para evitar nuevas inundaciones. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) comenzó el desazolve de diversos canales que conducen al río de La Sabana y a la laguna Negra de Puerto Marqués. Sin embargo, habitantes de la zona consideraron insuficiente este esfuerzo y exhibieron anomalías en los fraccionamientos, como la falta de sistemas de drenaje, de bombeo y la obstrucción de canales naturales de agua pluvial por algunas casas, o la edificación de viviendas sobre cauces pluviales, como en Joyas del Marqués y Rinconada del Mar, donde no se cuenta con sistemas de drenaje.
Protección Civil
Con el registro de fuertes lluvias, Protección Civil estatal realiza recorridos para monitorear lo que denominaron “zonas conflictivas”, como las áreas donde el agua se encharca, en las calles de los fraccionamientos Rinconada del Mar, Secsa y las colonias Luis Donaldo Colosio, en la zona Diamante.
En un recorrido que se hizo por la noche, el encargado del Centro de Atención a Emergencias de la zona Diamante (CAE-Diamante), Juan Carlos Monroy Monroy, habló de la necesaria participación de los ciudadanos en la conformación y consolidación de los planes de protección civil por colonias.
Mencionó que, aunque la población se interesa en el bienestar de su comunidad, la participación aún es escasa, pese a lo que ocurrió el año pasado, pues sólo esperan a que las autoridades establezcan refugios, provean de artículos de primera necesidad y hasta efectúe los rescates.
Reconoció que la cantidad de personas que laboran en las instituciones será insuficiente para dar respuesta a exigencias de la población en caso de un desastre, por lo que insistió en la participación de los vecinos en la conformación de los planes de Protección Civil, a partir de las familias.




