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De cada 80 tortugas laúd que nacen en Guerrero sólo dos llegan al mar: Profepa

Debido a la alta depredación este quelonio se encuentra en estado crítico de extinción, advierte el delegado de la dependencia, Miguel Ángel Calzada Adame

“De cada 80 tortugas laúd que nacen sólo dos llegan al mar” por lo que esta especie está en un peligro “crítico” de extinción, advirtió el delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Miguel Ángel Calzada Adame.

Por ello –dijo– ya comenzó una operación para proteger a este quelonio, la cual comprende los meses de noviembre a febrero de 2005.

Entrevistado durante la 13 jornada de limpieza Mano dura contra la basura, el delegado federal precisó que en Guerrero hay 40 campamentos desde Zihuatanejo hasta Tierra Colorada, municipio de Cuajinicuilapa.

En esos lugares –indicó– Profepa tiene campamentos “porque se da prioridad a las especies en peligro de extinción, como la tortuga laúd”.

Calzada Adame destacó que la zona de playa de Tierra Colorada está considerada como un sitio RAMSAR, clasificación para las áreas protegidas a nivel mundial por su importancia en el medio ambiente.

Indicó que es a Michoacán, Guerrero y Oaxaca donde llega la tortuga laúd, considerada como la más grande de todas las especies marinas “pues no ha mutado desde la época de los dinosaurios y por lo tanto requiere del cuidado de las autoridades”.

Desde hace varios años –señaló– la Profepa tiene un campamento junto con la Armada de México, Semarnat y algunos biólogos. “Hacemos recorridos nocturnos en el área natural marina protegida durante esta temporada, que abarca de noviembre a febrero”.

Destacó que de cada 100 huevos que depositan las tortugas sólo 80 eclosionan, y que “de esos 80 que nacen sólo dos llegan al mar porque antes pasan por la depredación de los cangrejos, las aves, los perros y del hombre”, y luego tienen que pasar de 15 a 20 años para que la tortuga madure sexualmente.

El delegado de la Profepa indicó que “nuestra intención es que el municipio de Cuajinicuilapa construya una área donde puedan estar todo el año biólogos al cuidado de estos quelonios”.

Aseguró que para combatir esta depredación es necesario transformar la “pseudocultura del consumo de la especie, en la cual la carne de la tortuga golfina es la que se busca más, el huevo no tanto. Con la laúd es el huevo pues su carne es muy grasosa y no muy apetecible”.

El año pasado –dijo Calzada Adame– se tuvo una anidación de casi 12 mil huevos y la mayoría fueron hembras. “Esto se sabe de acuerdo con la temperatura de la arena: de 26 grados centígrados para abajo son machos, de 26 a 33 grados son hembras, y de 34 grados ya no se logran”.

Finalmente, exhortó a los ciudadanos a preservar esta especie: “queremos que la población de Guerrero entienda que si cuidamos a estas tortugas hablamos de que en 20 años los niños podrán conocerlas, pero debemos hacer una campaña permanente”. (Citlal Giles).

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