Critica la Iglesia la indiferencia de las autoridades ante las masacres
La Arquidiócesis Primada de México reprobó la indiferencia mostrada por las autoridades y la sociedad ante la masacre de 49 personas en Cadereyta así como de las ocurridas en Jalisco y Veracruz, días antes.
En la editorial del semanario Desde la Fe, de este domingo, indicó que le sorprende que la información al respecto pase rápidamente a segundo plano, como si nada hubiera ocurrido.
Mientras que las autoridades federales dicen el mismo discurso de siempre cuando suceden estos crímenes, los ciudadanos pierden la capacidad de indignación, afirmó.
“Las autoridades saben la parte del guión que les corresponde y se limitan a informar que buscarán hacer justicia hasta sus últimas consecuencias, pero todo queda en declaraciones”, indicó.
“Lo más grave es que los mexicanos comienzan a acostumbrarse, perdiendo su capacidad de indignación y su exigencia de justicia”.
Criticó que uno de los coordinadores de campaña de uno de los candidatos a la Presidencia, de quien no especificó nombre, haya dicho que la masacre no afectaban sus actividades proselitistas.
“No puede haber mayor falta de sensibilidad, no puede haber mayor expresión de desprecio para la realidad que está viviendo nuestro país”, dijo.
De acuerdo con el Arzobispado de México, encabezado por el cardenal Norberto Rivera, lo más importante de estos crímenes no es saber si sus víctimas son miembros de la delincuencia organizada.
Lo relevante, aseguró, es que los criminales son personas que han perdido todo sentido de humanidad y que son parte de nuestra sociedad.
Consideró que los ciudadanos, pero especialmente los aspirantes a Los Pinos, deberían cuestionarse: “¿por qué hemos llegado a este extremo?”.
Afirmó que la sociedad debe comenzar por reconocer que vive en una cultura de la violencia dónde se ha perdido el respeto a la vida humana.
Polemizan en la tropa por mandos arraigados
El tema de los Generales vinculados con el narco está de boca en boca en los cuarteles del Campo Militar Número 1.
Para unos es inverosímil, para otros no es raro que sus mandos se codeen con mañosos, como les llaman los militares a los narcotraficantes.
Como cada mañana, en la puerta 8, la tropa (soldados, cabos y sargentos) ingresan a sus unidades.
“Sí lo sabemos, es lo que se platica adentro, son tres Generales de un jalón, y nos confunde mucho porque uno pensaría que son diferentes, honestos”, dice un cabo con una enorme mochila a sus espaldas.
Un soldado es más directo.
“No se me hace raro, esos cabrones saben todo y se meten en todo, luego ahí los ves, con su camionetota de lujo” comenta.
Tras la franquicia (descanso) se reportan en sus batallones. Abunda el paso de la tropa y los oficiales (subtenientes, tenientes y capitanes). Compran comida o un accesorio en las tiendas de artículos militares.
“No sé en qué vaya a parar este asunto, pero si son culpables, pues que los encarcelen, nadie es intocable aquí”, comenta un Capitán de Caballería sobre el tema, mientras compra unos lentes tácticos. (Staff / Agencia Reforma / Ciudad de México).




