Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Anituy Rebolledo Ayerdi

Cómo han pasado los años (XXXIV)

 

Un medio siglo XX musical

 

Acapulco Tropical

Acapulco Tropical es el título de una inolvidable canción interpretada por varias generaciones acapulqueñas. No es un himno escolar y como tal obligatorio para niños y jóvenes escolapios. Se trata de una ofrenda romántica envuelta en el embrujo de la belleza del puerto. Un sorprendente fenómeno de memoria colectiva en torno a notas entrañables ligadas a una juventud desprejuiciada.

Acapulco Tropical fue escuchada quizás por última vez corriendo 1959, interpretada por el trío Los Tres Caballeros en la película Acapulqueña. Sus notas acompañan a la interprete principal caminando sobre la arena de Caleta, una María Antonieta Pons orgullosa de sus pechos turgentes, su cintura breve, sus caderas opulentas y sus muslos jónicos. La escena cierra con una majestuosa interpretación sinfónica de la propia melodía, hoy sin registros documentales o fonográficos.

Carencia ésta que nos llevó hace ya 14 años a tratar de conseguirlos preguntando aquí y allá. El logro fueron dos aproximaciones:
Apunta una primera no a la identidad del autor, pero sí a la de la musa inspiradora (el chisme morboso siempre por delante). Ella, Graciela Córdova, hija del propietario del hotel Las Hamacas, don Arturo Córdova, mujer de belleza deslumbrante. El autor incógnito habría estado enamorado de la dama, pero en silencio. Seguramente no por “penoso” sino por las abismales diferencias sociales de siempre (“mi sangre aunque plebeya también tiñe de rojo,”, alega inútilmente el poeta). “Enamorado en seco”, se decía entonces y aludía a una anticipada derrota sentimental.

Otra versión apunta igualmente al hotel Las Hamacas, pero esta vez únicamente para ubicar al presumible autor. La ofrece Carlos Díaz Bello, un viejo trovador acapulqueño y por tanto digno de crédito. Para él fue autor de Acapulco Tropical el yucateco Carlos Pino, desempeñándose como mesero de la hospedería de Hornitos. Revela él mismo la identidad de la musa: Julita Cadena, del barrio de La Guinea. Pino se la habría cantado el día en que ambos contrajeron matrimonio.
Como no se trata aquí de acabar con ninguna leyenda romántica, dejemos la canción Acapulco Tropical como ofrenda sentimental para Graciela Córdova y Julita Cadena, acapulqueñas ambas.

Leonel Polanco

Quien pondrá finalmente las cosas en claro será Leonel Polanco Gálvez. Para el acapulqueño que formó parte de Los Tres Caballeros, sin duda la primera voz mejor dotada de esa clase de agrupaciones, el autor de la pieza fue Nicolás Jiménez o García. Formó parte éste como violinista de la orquesta de Nacho Malanco, un popular conjunto que amenizaba los bailes en el centro nocturno Playa Suave, a una cuadra de Las Hamacas. La aproximación más cercana, sin duda, dada la calidad de músico del autor.

He aquí la letra de Acapulco Tropical, no dudando que muchos lectores la seguirán con la tonada exacta.

Acapulco
cachito de cielo
rinconcito bello
a la orilla del mar

Paraíso
donde las palmeras
con suaves vaivenes
parecen soñar

Acapulco
donde conocí
a la más linda costeña
que no habré de olvidar

Porque llevo clavada
en el alma
su linda boquita
su ardiente mirar

De Acapulco
yo quisiera ser
y arrullarla
con esta canción

Ser la ola que muere
a sus pies
ser el dueño
de su corazón

Paraíso donde
las palmeras
con suaves vaivenes
parecen soñar

Marcha Acapulco

Y ya que se habla de música dedicada al puerto recordemos la Marcha Acapulco, que si bien nacida en los veintes fue himno acapulqueño aún corriendo los años 50. Una obertura obligada en las ceremonias oficiales. Mantenida vigente por el alcalde Jorge Joseph Piedra hasta el último año de su mandato, en 1960. Él mismo, periodista y escritor, revela la autoría: “Walter Escudero, emparentado con Ernesto, Juan Felipe y Fulgencio, visitaba el puerto luego de muchos años de ausencia. Un paseo en lancha por la bahía y la vista del puerto desde las alturas del cerro de La Mira se la inspiran. Aún sin declaratoria oficial, la pieza se convierte en 1927 en himno de Acapulco.
Otro ex alcalde porteño, el almirante Alfonso Argudín Alcaraz, contradice la versión de Joseph. Lo hace en su libro Del Acapulco que perdimos. Afirma que la misma pieza ya se cantaba en 1924 como himno del colegio privado Acapulco. Lo funda en 1923 el profesor Felipe Valle recién llegado al puerto para hacerse cargo de la Aduana Marítima de Acapulco. El colimote se había desempeñado tiempo atrás como gobernador de Colima, diputado federal depuesto y encarcelado por Victoriano Huerta y director del Colegio Mazatlán, en el puerto sinaloense.
Antiobregonista con motivos sobrados, Valle se suma a la revuelta delahuertista encabezada aquí por Carlos E. Adame. El movimiento dura menos que un suspiro. A los conjurados, una docena de jóvenes acapulqueños, se les condena sin juicio al paredón.

El cuadro de fusilamiento se forma en el patio de la Aduana (hoy edificio Nick). Los muchachos, colocados contra la pared, no lloran ni piden clemencia. Afuera si lo hacen con grandes voces parientes y amigos acompañados por la solidaridad del todo Acapulco. Sucederá, sin embargo, que antes de producirse la estentórea orden de ¡fuego!, el general Rafael Sánchez Tapia suspende la ejecución. “¡Chingada madre, yo no me metí a la revolución para matar chamacos! ¡Ándenle, cabrones: vayan a consolar a sus madres”. El mujerío postrado ante el altar mayor de la parroquia vecina, agradecerán el milagro a la virgen de La Soledad.

Emocionado por recuperar sus derechos políticos, suspendidos a raíz de su participación en la rebelión aniquilada, el profesor Felipe Valle se acicala para salir a votar aquel 2 de julio de 1928. Se anuda la corbata y es en ese preciso momento lo ataca el llamado “dolor de costado” (infarto) derrumbándose sin vida. Su sepelio en el panteón de San Francisco se convertirá en una manifestación de dolor pocas veces vivida en el puerto. Y cómo no, si había sido maestro de varias generaciones. He aquí algunas damas acapulqueñas: Sara Liquidano, Alicia, Orfelina y Etelvina García Mier; Conchita y Lila Hudson; Raquel Sánchez , Ernestina y Tere Argudín; Stela Acosta, Crisantema Estrada, Esther Sthepens, Colacha y Marre Hudson; Tive y María Campos; Celia , Josefina y Malicha Medina; Hortensia Caballero; Luz Amelia, Gloria y Aurora Jiménez; Esperanza y Olga Tellechea; María Beltrán, Hilda Gómez Maganda, Conchita Campos, Elvira Galeana, Solfina Martínez, Lilia Apac, Angélica y Chevita López Victoria; Eli Montano, Adelina y Alicia Lobato; Luz H. Luz, Carmen Tapia, Minerva Anderson, María Luisa, Berta y Consuelo Muñúzuri; Amelia Bello, María Luisa Morales, las Batani, Eugenia, Elena y Angelita Pintos Mazzini; Raquel, Leonor y Rebeca Olívar; Elo y Berta Pangburn; Conchita Aguirre, Noemí Caballero y muchas más.

Cualquiera que haya sido el origen de la Marcha Acapulco, el maestro de música Mauricio Güicho González, la hará cantar primero a varias generaciones de la escuela Ignacio M Altamirano y más tarde de la Secundaria Federal 22 (hoy Uno). Y cómo no, si con ella calificaba el año.

Allá en el lejano horizonte
donde brilla un ardiente sol
canta su eterna sinfonía,
un esplendoroso mar

Comarca de dulces fragancias,
donde Dios puso un sello de amor
y donde parece que brotan
nuevas fuentes de juventud

Acapulco
con tu azul y brillante mar
son tus playas
emblema de un divino ensueño tropical

Con sus playas y tu cielo
quiero soñar,
quien te ha visto
jamás te podrá olvidar.

Adiós Acapulco

Tal es el título de la canción de Martín Urieta Solano, grabada por él mismo y por la que obtuvo la medalla al Mérito Civil, otorgada por el Ayuntamiento de Acapulco, encabezado por Rogelio de la O Almazán. Urieta, maestro de segunda enseñanza de Huetamo, Michoacán, se irá a los cuernos de la luna con su canción Mujeres divinas (un diálogo etílico entre un misógino y un hipócrita. Digo).
Él mismo canta, Adiós Acapulco, no obstante tener la voz más raposa que lija del cero. Hela aquí:

Antes que salga
del puerto mi velero
el canto más sincero
le quiero dedicar
a mi Acapulco
refugio de viajeros
manchita de luceros
que duermen en el mar

Hoy me despido
del bello paraíso
me voy porque es preciso
del sueño despertar
si por mi fuera
al cielo le pidiera
que aquí cuando yo muera
me permita regresar

Estoy a punto de partir
muy lejos de Acapulco
buscaré mi porvenir
cómo quisiera regresar
volver a ver sus playas
sus palmeras y su mar

Estoy a punto de zarpar
si lejos de Acapulco
se apresura mi final
quiero que me hagan sepultar
aquí donde es el reino
del paisaje universal

Por dondequiera
se ven enredaderas
floreando en sus laderas
de magia tropical
a mi morena besé
por la Costera
su avenida principal

Cuando ilumina
la luna la bahía
es una romería de
luz y de color
puerto querido
que hoy dejo tan florido
no eches al olvido
que fui tu trovador

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