Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Anituy Rebolledo Ayerdi

La muerte ciriaquisiaca

Poemas, pensamientos, epitafios, canciones   y últimas palabras en torno a ella

 

A la memoria del comandante Arturo Parra Zúñiga

 

El mexicano tiene muchas formas para llamar a la muerte –impresionante frente a otras culturas del mundo– confirmando que no sólo no elude su idea, como el estadunidense, por ejemplo, sino que la honra y festeja. La adula, le canta, la desafía, la enamora, la abraza y bebe con ella. El 2 de noviembre, Día de los santos difuntos, los mexicanos comen calaveras de azúcar, pan de muerto y alegran con flores las tumbas de sus muertos.

La muerte es la pelona, la calaca, la llorona, la impía, la chicharrona, la patas de catre, la raya, la cierta, la tilica, la descarnada, la chirifusca, la pachona, la flaca, la patrona, la triste, la catrina, la blanca, la tostada, la polveada, la chinita, la igualadora, la chicharra, la segadora, la china Hilaria, la jijurria, la afanadora, la pepenadora, la tembeleque, la tiznada, la jedionda, la güera y, como el título, la ciriaquisiaca.

Cabrera

Morir era para don Luis Cabrera el verbo más irregular conjugado por los mexicanos: “Yo muero, tu falleces, el sucumbe, nosotros nos retiramos, vosotros os petatiais, ellos se pelan”.

Sabines

Para el poeta chiapaneco Jaime Sabines (Yuria 1967) resulta salvaje la costumbre de enterrar a los muertos y sugiere dejarlos fuera hasta secarse, “hasta que nos hablen sus huesos de su muerte”. Está a favor de quemarlos, darlos a los animales o tirarlos a un río, aunque finalmente propone: “Habría que tener una casa de reposo para los muertos, ventilada, limpia, con música y agua corriente. Lo menos dos o tres, cada día, se levantarían a vivir.

Acuña

Contrariamente, el coahuilense Manuel Acuña sostiene la eficacia de la tumba: “La tumba es el final de la jornada/ porque en la tumba es donde queda muerta/ la llama en nuestro espíritu encerrada”.

Leduc

Siempre irreverente, Renato Leduc aconseja a la Muerte o Llorona no derramar más lágrimas: “No llores, llorona, porque el llanto afea y quien mucho llora muy escaso mea”.

Guerrero

Orgulloso y temerario, el poeta de la Costa Chica canta ufano su affaire con la calaca:

 

Para asegurar mi vida

me enamoré de la muerte,

y hoy le canto a mi suerte

pues la tengo bien parida

Cancionero luctuoso

Enterraron ayer tarde

a la hija de Juan Simón.

Era Simón en el pueblo

el único enterrador…

(Simón, el enterrador)

 

Cómo aroman las flores del camposanto sobre las sepulturas de los amantes si alguien las riega con dulce llanto cuál hilos de perlas o diamantes (Las flores del camposanto)

 

Llevó a la novia al tálamo mullido, se acostó junto a ella enamorado y para siempre se quedó dormido al esqueleto rígido abrazado (Boda negra)

 

Si vas al campo donde los muertos reposan ya busca mi tumba, que entre las otras encontrarás. Llévame flores como gardenias y “rosedá” muchas violetas y no me olvides y nada más. (Cuando dos almas)

Epitafios

No está

Pasa de largo viandante, aquí no está Rubén Darío

 

Leopardi

¡Dejadme en paz!

 

Buster Keaton

The End

 

Eva Perón

Volveré y seré millones.

 

Orson Wells

No es que yo haya sido superior, los demás                     eran inferiores.

 

Huidobro

Aquí yace el poeta Vicente Huidrobo. Abrid su tumba, debajo de ella se ve el mar.

 

F. Hegel

La muerte es vida.

 

Víctor Hugo

La muerte no es la noche sino la luz; no es el final, sino el comienzo; no es la nada sino la eternidad.

 

Sade

Si no viví más, fue porque no me dio tiempo

 

Groucho Marx

Disculpe que no me levante, señora.

 

Franklin

Arrebató el rayo a los cielos y el cetro a los reyes

Últimas palabras

Antonio Caso

Ahora voy a saber

 

Nerón

¡Qué gran artista muere conmigo!

 

Rabelais

Que baje el telón, la farsa ha terminado

 

Al Capone

¡Jesús mío, misericordia!

 

Thomas Hobbes

Me encuentro ante un terrible salto a las tinieblas.

 

Goethe

¡Más luz!

 

Séneca

La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo y para muchos un favor.

 

Simón Bolivar

¡He arado en el mar!

 

Manolete

¡Qué disgusto le voy a dar a mi madre!

 

Tomás Moro

Soy un fiel servidor del rey, pero primero de Dios.

 

Napoleón

¡Josefina!

 

Edgar Allan Poe

Que Dios ayude a mi pobre alma

 

Isabel I

¡Todas mis posesiones por unos minutos más de vida!

 

Unamuno

Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo

 

Delibes

Espero que Cristo cumpla su palabra.

 

Nietzsche

Lo que llega a ser maduro necesita morir.

 

Gutiérrez Nájera

Cerremos estas desparpajadas notas luctuosas con una cuarteta del poeta Manuel Gutiérrez Nájera, que si bien no está dedicada a la muerte si es de mucha actualidad:

 

No me gusta, Bejarano,

tu apellido singular,

pues empieza por vejar

lo más delicado, hermano.

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