Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Nota de la Redacción

Ningún otro interés más que el periodístico está detrás de la expresión de que en la Asociación de Municipios de México (AMMAC) se agrupan los ayuntamientos “postulados por el PAN”. Nuestros lectores tienen derecho a saberlo, del mismo modo en que deben saber que la Asociación de Autoridades Locales de México (AALMAC), que preside el alcalde de Acapulco, Alberto López Rosas, congrega a los gobiernos municipales postulados por el PRD –lo que, a propósito, debió aparecer en la nota de referencia–, y la Federación Nacional de Municipios de México (Fenamm), que encabeza el alcalde de Culiacán Jesús Enrique Hernández Chávez, reúne a los ayuntamientos postulados por el PRI.

Todo el mundo político sabe de la existencia de estas tres asociaciones de alcaldes y de sus respectivas vinculaciones políticas. Y aunque en la AMMAC puede haber alcaldes que vienen de partidos distintos al PAN –la licenciada Ana Ávila, por cierto, no menciona cuáles– los cinco presidentes que ha tenido esta agrupación han sido todos del partido que fundó Manuel Gómez Morín.

Son los casos de Héctor Guillermo Osuna Jaime, alcalde de Tijuana, que la presidió en 1994-1995; Ramón Galindo Noriega, alcalde de Ciudad Juárez, en 1996; Alfredo Reyes Velázquez, alcalde de Aguascalientes, en 1997- 1998; Alejandro Zapata Perogordo, alcalde de San Luis Potosí, en 1999; Francisco Rojas Toledo, alcalde de Tuxtla Gutiérrez, en 2000- 2001; Fernando Garza Martínez, alcalde de Guadalajara, en 2002; la emblemática Ana Rosa Payán Cervera, alcaldesa de Mérida, en 2003; y el actual José Ramón Gutiérrez de Velasco Hoyos, alcalde de Veracruz.

Ahora, de este señalamiento los lectores no necesariamente concluirán, como lo hace la licenciada Ávila, que entonces la AMMAC se convierte en una “organización de filiación partidista”. En ninguna parte de la nota del reportero Daniel Velázquez se dice que la AMMAC es una organización o filial del PAN, simple y sencillamente porque eso no es posible. Los alcaldes –cualquiera que fuese el partido que los postuló– están sujetos a normas y procedimientos claramente establecidos en la Constitución y las leyes, y no a los estatutos partidistas.

Aunque ganaron con el voto promovido por un partido, y traten desde su cargo de aplicar su programa, como alcaldes están obligados a gobernar para todos. Que muchas veces no lo hagan es otra cosa.

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