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Interactúan actores con los taxqueños y los involucran en la dinámica de las Alarconianas

 

Anarsis Pacheco Pólito

Taxco

Entre abrazos repartidos por el grupo Alar Clown, dirigido por Luis Alberto Rodríguez, como parte del teatro itinerante de Guerrero, se inicio el cuarto día de las Jornadas Alarconianas que continuarán durante esta semana en la ciudad de Taxco de Alarcón.

Con una refrescante mañana en una activo lunes normal, la agrupación acapulqueña amaneció con toda la energía para relevar en el trabajo que había concluido el día de ayer la agrupación Corazón de Guerrero, dedicado a recorrer la ciudad para avisar a los taxqueños del comienzo de las actividades de la jornada del día.

Los jóvenes del teatro itinerante llegaron a la Plaza Borda marchando con gritos y aplausos para llamar la atención de los habitantes que presurosos se dirigían a sus puestos de trabajo, distrayéndose por el ruido y al alboroto de los jóvenes actores.

Los cinco jóvenes vestidos de payasos con bermudas parchadas, chalecos brillantes, mascarás de luchador, narices rojas y shorts para correr, comenzaron su recorrido por la plaza principal liderados por uno que dirigía la acción señalando el objetivo del abrazo gritando: ¡abrazo!, con un acento francés, y corrían hasta estrechar en abrazo colectivo a hombres y mujeres que a esa hora caminaban por las calles.

Los abrazos que daban todos los del grupo a la persona elegida rompían la cotidianidad de la vida en los recovecos de las calles que suben y bajan el cerro donde se asienta la población platera. Los abrazados, no sin rubor, entre sorprendidos y nerviosos, participan así de la fiesta cultural, lo mismo que los dependientes de las tiendas, los agentes de transito, los taxistas, todos celebrando la fiesta.

Los trabajadores de las tiendas de plata se asomaban a la calle al paso de los teatreros pendientes de quién sería el próximo abrazado.

Agentes de transito, turistas, taxistas y trabajadores en general, todos interactuaron con el grupo y se dejaban abrazar, les seguían el juego, mientras los taxistas atendían la indicaciones de los payasos que en las estrechas esquinas les indicaban los movimientos necesarios para el paso difícil gritando ¡viene, viene!.

Invitaron a los transeúntes a ejecutar ejercicios calisténicos, les mostraban sus panzas, los acostaban en el piso, hacían sentadillas con ellos, posaban para las fotos, inundaban de alegría y desconcertaban a más de un transeúnte.

Algunos vecinos se mostraron complacidos con la actividad de los actores y decían que era bonito que tomaran en cuenta al pueblo común que también es parte de las Jornadas Alarconianas aunque se quejaban de que muchas de las actividades culturales programadas no se adecuan a las actividades de la ciudad y eso impide que se incorporen masivamente a ellas.

Su opinión la confirma la asistencia observada a las obras que se han montado para realizarse por la noche en la plaza, donde las sillas no alcanzan para el público que encuentra en el teatro un lugar para divertirse, entretenerse y educarse. Los jóvenes actores abordaba también las combis del transporte público y en ése reducido espacio que ocupan los pasajeros se dedicaban a dar abrazos a diestra y siniestra. La imagen de esta escena me hacía recordar el pequeño carro repleto de payasos dejándose llevar. A las 11 de la mañana con la misma dinámica que los actores de teatro popular pero en un grupo mucho mayor irrumpieron los pregoneros de Taxco con su teatro itinerante que aporta la ciudad anfitriona a la celebración de la fiesta cultural que en el 2012 cumple 25 años de realizarse en honor del más grande dramaturgo novohispano, Juan Ruiz de Alarcón.

Cuatro hombres en zancos para aparecer gigantes, con pantalones largos desafiando la gravedad y el piso empedrado de las calles de Taxco caminaron como sólo los taxqueños saben y pueden hacerlo en subidas y bajadas, repartiendo saludos  desde las alturas, y haciendo un pequeño papel durante la obra La paz, del Carro de Comedia de la UNAM que a esa hora ocupaba en la plaza el escenario central de las Jornadas Alarconianas.

 

Disfrazados de bufones, con trajes de rombos, collares llamativos, gorros irreales, todos ellos animando con pelotas de colores a los pobladores, bailándoles, jugando con el pueblo, que al final de cuentas son de ellos las jornadas, heridos por el olvido de un gobierno que los excluyó durante años, pero ahora son parte importante de ellas.

Entre pregoneros, zanqueros y payasos inició este lunes la fiesta que se prolongara durante la presente semana, en la que se esperan visitantes de otras partes del estado que se agreguen a los festejos que también influyen en el animo de la población local que disfruta de las presentaciones teatrales, todas ellas gratuitas y con buen nivel de actuación y producción, y con una diversidad temática que va desde el teatro de la época de oro, hasta el teatro universitario e infantil.

La algarabía de los pregonero y zanqueros dirigidos por Yolohtli Vázquez de incansable dedicación

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