Propone Inmolación una creativa aproximación al suicidio cibernético
Juan Carlos Moctezuma R.
Taxco
Inmolación es una tragedia narrada al ritmo que imponen las redes sociales a los ciberjóvenes.
Esa es la impresión que deja esta obra neolonesa escrita por Enrique Olmos y dirigida por Mónica Jasso que se presentó anoche en la ex hacienda El Chorrillo dentro de las Jornadas Alarconianas.
El tema del suicidio adolescente es abordado en esta obra desde dos planos: el del contenido del libreto y el del montaje.
El primero desarrolla las historias de Nora y Luis, dos adolescentes suicidas en potencia cuyas historia corren paralelas en dos ciudades distintas: Monterrey y Madrid.
Ambos llevan a cuestas un intento de suicidio: Luis debido al constante bullying de que es objeto en su escuela debido a su condición de sudaca por su origen venezolano. En tanto Nora, debido a la presión materna y a un inacabable fastidio por las cosas
En monólogos paralelos asistimos a las experiencias de vida y de muerte frustrada de uno y otra, así como de su dependencia por las nuevas tecnologías y el internet.
Respecto al montaje, destaca el uso de la amplia variedad de tecnologías para darle continuidad a la historia: El uso de una pantalla en donde reproducen sus diálogos por Facebook, el uso de la cámara web, de llamadas por teléfono celular y de walkie talkies.
Esa novísima parafernalia tecnológica sirve como contrapunto a un tema tan añejo como la vida misma: la muerte autoinfringida.
Y en ese contrapunteo radica lo atractivo de la obra en tanto reflexiona sobre la intimidad del acto suicida en la inconmensurabilidad del hiperflujo informativo de las redes sociales.
Al final la desolación de los dos actores que interpretan a los personajes al cumplir su cometido es una fotografía de quienes vivimos conectados con miles de personas, sin saber que realmente estamos solos.




