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El asesinato de los policías turísticos podría ser pasional, dice la PGJE

 El agente herido permanece estable. Detiene la SPV a dos sospechosos pero los liberaron porque se comprobó que no tenían qué ver en el crimen. Alcanzamos a los asesinos en La Diana pero allí lesionaron a mi compañero Iván Jaimes, relata Arturo Martínez  

Jorge Nava  

La Procuraduría General de Justicia del Estado indicó que el crimen de los dos policías preventivos turísticos fue pasional.

De esto, el coordinador de la Policía Ministerial del sector Costa Azul, Miguel Barragán Rosendo, informó a medios de información que siguen varias líneas, una de éstas apunta a un problema que tuvo uno de los policías con una mujer.

No quiso abundar en la información, y esa misma versión dio el director de la Policía Preventiva, Roberto Abizaid Gracián, cuando acudió la tarde de ayer al ayuntamiento, donde policías turísticos solicitaron una reunión con el presidente, Alberto López Rosas, después del anuncio de la desaparición de esa corporación.

La tarde del martes, los policías Daniel Rodríguez Chávez y Marcos Medina Ojeda –que eran concuños– fueron asesinados, en la acera de la Costera en donde se ubican los negocios de la playa Condesa, por un desconocido que iba acompañado de una mujer.

En el homicidio resultó lesionado de un disparo el policía en bicicleta, Iván Jaimes Salgado, quien hasta ayer se encontraba estable en el hospital Magallanes, informó una fuente del Ministerio Público del sector Costa Azul, la cual llamó por teléfono a enfermeras de ese hospital.

Tras el asesinato, la Secretaría de Protección y Vialidad informó el martes que una persona fue detenida como sospechosa del homicidio, pero quedó libre porque se comprobó que no tenía nada qué ver.

Sin embargo en un boletín, la dependencia explicó que en realidad hubo dos detenidos por la Policía Preventiva, en calle El Morro del fraccionamiento Condesa.

Edén Parra López y Juan Carvajal Cruz, a quienes les quitaron una pistola escuadra, calibre 38 súper, con nueve cartuchos útiles, tras comprobar que no tenían relación con la muerte de los policías fueron puestos a disposición del Departamento Jurídico.

Los policías asesinados fueron velados en la casa 86 de la calle Vicente Guerrero, en la colonia 20 de Noviembre, cerca de La Cima, donde la esposa del agente Daniel Rodríguez, Verónica Emilia Medina Ojeda, declaró que su hermano Marcos Medina tuvo un problema con la mamá de una muchacha que embarazó.

Verónica Medina explicó que su hermano Marcos Medina se casó con la muchacha, sin embargo, la mamá los separó.

Señaló que la mamá llevó a su hija a que abortara, además de que amenazó a su esposo Daniel Rodríguez y a su hermano Marcos Medina.

Verónica Medina abundó que su esposo habló con la señora para decirle “que no se metiera con nosotros porque no teníamos nada qué ver en eso”.

Declaró que de todas maneras, la mamá de la muchacha regresó acompañada de policías judiciales y por eso consideró que esa señora, de quien no sabe el nombre, mandó matar a su hermano y a su esposo.

En el sepelio se encontraba el policía turístico Jorge Arturo Martínez que un día antes, acompañado del policía lesionado, Iván Jaimes, y un policía judicial, de quien no recuerda el nombre, persiguieron al hombre que mató a sus compañeros.

En declaraciones, Arturo Martínez dijo que no puede decir qué paso porque sólo vio correr a dos personas, una mujer y un hombre, quienes cruzaban entre los carros en la Costera.

Señaló que los vio sospechosos, y creyó que habían robado porque no escuchó disparos de arma de fuego.

Arturo Martínez agregó que su intención fue detenerlos, cuando vio que el hombre corrió hacia El Morro y tomó un taxi azul. Iván Jaimes y él se acercaron a una camioneta gris, donde el conductor les dijo que era policía judicial, y los apoyó para seguir al sospechoso.

Señaló que lo alcanzaron en La Diana, a un costado del módulo de la Policía Preventiva, donde el judicial le cerró el paso al taxista pero su compañero Iván Jaimes que iba en la parte de atrás de la camioneta, se bajó, y recibió un disparo en el hombro derecho.

Dijo que tomó a su compañero Iván Jaimes y lo subió al módulo de esa corporación, donde pidió una pistola pero “no me la proporcionaron porque dicen que nosotros somos turísticos, y no estamos facultados para usar armas”.

Por este doble homicidio, los familiares de las víctimas pidieron justicia porque –argumentó la esposa de Daniel Rodríguez, Verónica Emilia Medina,– su vida era normal, sin problemas con nadie, no fumaban ni consumían alcohol.

Verónica Médina exigió que le paguen un seguro de vida por su esposo y su hermano porque ella y su concuña, María Elena Cruz Andrade, están solas con sus hijos.

Dijo que con Daniel Rodríguez procreó a su niña, de 2 años, Daniela Amayrani Rodríguez, mientras que su hermano Marcos con María Cruz, tienen a Kevin Josué, de un año.

A esta demanda se sumó el padre de Daniel Rodríguez, Angelino Rodríguez Zaragoza.

Verónica Medina afirmó que su esposo, Daniel Rodríguez, constantemente se quejaba de su corporación porque no contaban con apoyos, “no les dan armas, nada más los tienen con puro tolete con el que no se pueden defender”.

Insistió en que el gobierno municipal, los apoye “en todo, porque ellos estaban en el trabajo”.

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