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Cuatro Paulinas y una Lluvia, recuerdos vivientes del paso del huracán en Acapulco

Paulina Valdéz Tapia, Paulina Saraí Valente Cruz, Paulina Amayrani Hernández Ávila, y Paulina Galeana Cruz tienen algo más en común que el nombre, nacieron ese 9 de octubre de 1997 cuando pasó por el puerto el huracán que les dio su nombre.

Ellas, con Lluvia Yazmín Guatemala Villanueva –que también recibió su nombre a propósito del estado del tiempo– y otros 26 niños nacieron el mismo día del huracán, según datos de la Dirección del Registro Civil.

En la madrugada de aquel 9 de octubre de 1997, entre una fuerte lluvia, con vientos de mas de 150 kilómetros por hora, mientras las corrientes de agua arrasaban con árboles, autos, casas y todo lo que encontraba a su paso, en distintas partes del puerto, 31 mujeres daban a luz.

Según la dependencia, durante el desastre nacieron 31 infantes, de los cuales 14 fueron niños y 17 niñas. Paradójicamente a la muerte que para muchos trajo este huracán, el nombre de Paulina se registró en cuatro recién nacidas.

Para la familia Galeana Cruz, el nacimiento fue “toda una odisea”. Así lo platica Evelín Flores Rodríguez, quien fuera vecina y amiga de Elsa, madre de Paulina Galeana Cruz.

En la cerrada de Los Lirios número 5, de la colonia Hogar Moderno “no se puso tan fea la situación”, contó Evelin Flores, sin embargo, para Elsa Matilde Cruz Silva, madre de Paulina Galeana Cruz, se le dificultó “mucho”, pues estaba en la labor del parto y no podía llegar al hospital, además de que era primeriza.

Un vecino que es médico, pero que no ejerce, ayudó a Elsa porque dicen las vecinas, que como era primeriza, “pues no podía”, así que él (el vecino) bajó con el taxi y trataron de llevarla al Seguro Social, pero no pudieron, “porque no había paso por la Costera, ni por ningún lado, así que no podían llegar”, comentaron las vecinas.

Evelín, la amiga de Elsa dijo que bajaron a buscar un taxi “pero no encontrábamos nada porque estaba todo inundado”, así que recurrieron a unos vecinos que trabajan unos taxis, sin embargo dijo, ese día, no los tenían.

Como Elsa era primeriza, añadió Evelín, la bebé no podía salir, entonces el doctor les dijo que le tenían que “abrir” (practicarle una cesárea).

“Por fin” dijo consiguieron un taxi para llevarla al hospital, pero, por la calle 2, donde acaban de poner la gasolinera, mencionó Evelín, estaba todo cerrado, continuó diciendo que para entrar a Constituyentes estaba una ambulancia, “casualmente se estaba aliviando una señora dentro de la ambulancia, y como mi amiga ya iba con la cabecita de la bebé afuera, ya cuando salió la muchacha, luego metieron a Elsa”.

Mencionó que una vez en la ambulancia comenzaron con la labor del parto “le apachurraron la panza y ya salió la bebé”.

¿Cómo fue que le pusieron Paulina?, se le preguntó. “Por eso fue que le pusieron Paulina, porque como nos llevábamos muy bien con ellos, le querían poner otro nombre, pero nosotros decíamos que no, que Paulina, porque había nacido el día del huracán Paulina” y es así como esta pequeñita se llama Paulina.

Año tras año, recuerdan a Paulina, quien ahora vive con su abuelita, en un pueblito llamado Santo Domingo, “que está más delante de Cuajinicuilapa” por lo cual dijo, casi no la ven.

Elsa se fue a vivir a Estados Unidos y la niña se quedó con su abuelita “casi no viene para acá, pero hay veces que hablan por teléfono”.

Una vecina dijo que Paulina vivió en Acapulco hasta la edad de 3 años, “así le pusieron porque nació esa noche del desastre” ahora dicen, Paulina tiene ya 7 años y comentan “está bien bonita y bien grandota”. (Citlal Giles).

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