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María Luisa Garfias Marín

Guerrero: golpe al poder político patriarcal

Con la aplicación de la nueva Ley electoral, el Instituto Nacional Electoral, por medio de su Consejo General aprobó el 30 de septiembre la integración de los Organismos Públicos Locales (Oples) de 18 entidades de la República, entre estos a los del estado de Guerrero.
El proceso de selección para integrar a los consejos locales se realizó en tres fases, con la participación inicial de 175 aspirantes, de los cuales fueron electos al final siete, cuatro mujeres y tres hombres: Marisela Reyes Reyes, Alma Delia Eugenio Alcaraz, Rosío Calleja Niño, Jorge Valdez Méndez, Leticia Martínez Velázquez, René Vargas Pineda y Arturo Felipe Sánchez Miranda.
La designación de cuatro consejeras de siete en el Consejo General local del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del estado de Guerrero es un mensaje claro y contundente al poder político que dirige el Congreso de Guerrero, independientemente del partido político al que pertenezca el presidente de la Comisión de Gobierno de dicho espacio legislativo, ya que los órganos electorales, desde su ciudadanización jamás habían sido integrados por una mayoría de mujeres, ni mucho menos una lo había presidido, cómo ahora lo hará Marisela Reyes Reyes. Al contrario, el poder patriarcal que habita en los partidos políticos y sus representantes en la legislatura aplicó políticas discriminatorias a las mujeres para evitar incorporarlas de manera equitativa en los órganos electorales, y aquellas que llegaron lo hicieron por los nexos con algún partido político que negoció su ingreso. La propia Marisela Reyes, hoy designada presidenta del órgano local, fue víctima en agosto de 2012 de dicho poder patriarcal encabezado en ese momento por el ex diputado local Faustino Soto Ramos, al no reconocer los resultados del estudio que el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México le entregó, en los que ella aparecía en el segundo lugar en calificaciones, e impusieron a otros a pesar de los resultados adversos. El resultado en esa ocasión fue un Consejo General integrado por siete hombres, producto de las negociaciones de las fracciones. ¡Ah! se me olvidaba: las diputadas de esa legislatura callaron.
Es de reconocer al Consejo General del Instituto Nacional Electoral por la designación mayoritaria de mujeres en el organismo electoral de Guerrero, y que una de ellas haya sido aprobada para el cargo de presidenta. Sé que las cuatro tienen una trayectoria intachable, conocimientos plenos en materia electoral y están por lo tanto suficientemente capacitadas para aplicar las leyes electorales recién aprobadas; todo ello, porque la ley no señala en ningún artículo la equidad de género en la integración de los órganos electorales.
El proceso electoral local inicia con la instalación del Consejo General, el cual deberá darse en estos días. Los ojos de la sociedad guerrerense estarán puestos en este nuevo órgano y no solamente por el mecanismo aplicado para su designación, sino también porque estará encabezado por una mujer y porque ahora serán ellas mayoritariamente quienes, junto a los tres consejeros electorales, tendrán la responsabilidad de vigilar el cumplimiento de las disposiciones constitucionales y legales en materia electoral, velar porque los principios de certeza, legalidad, independencia e imparcialidad se cumplan en el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Guerrero. No esperamos menos de ellas.
Yo hubiera querido que la Ley Número 483 de Instituciones y Procedimientos Electorales del estado de Guerrero, hubiera puesto el dedo en la integración de los órganos electorales, tanto del Consejo General como de los distritales, para que haya consecuencia con las políticas que se aplicarán para los partidos políticos, como es la paridad en el registro de candidaturas. Si bien es cierto que la paridad es imposible por el número de integrantes de estos dos órganos electorales que son nones, sí procedía la equidad.
Los tres consejeros designados también tienen mi reconocimiento y los valoro, el haber sido seleccionados de manera apartidista, por sus conocimientos y trayectoria, los hacen merecedores de ello.
Los siete integrantes de este nuevo Consejo tienen en sus manos la recuperación de la credibilidad y confianza en el IEPC del estado de Guerrero, necesaria para seguir construyendo la democracia en la entidad.

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