La criminalización de los movimientos sociales, peor ahora que en 1968, afirma Poniatowska
*Los ciudadanos son los que deben de decidir si quieren que el gobernador deje el cargo después de la agresión a los normalistas, dice la escritora. La matanza de Iguala, “un ejemplo terrible, muy sangriento” de lo que sucede en el país, advierte la doctora honoris causa de la UAG. Anuncia que se propone contribuir para que ésta “pase a ser una de las primeras” de México
Mariana Labastida
La escritora y periodista Elena Poniatowska consideró que la situación actual de criminalizacion a los movimientos sociales y estudiantiles es peor que la de 1968, aunque ahora hay más difusión y más personas se pueden enterar de lo que ocurre, como pasó con el ataque a los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, el viernes 26 de septiembre en Iguala.
Consideró que en los ciudadanos son los que deben de decidir si quieren que el gobernador Angel Aguirre Rivero deje el cargo después de la agresión a los normalistas que dejó seis muertos y 43 desaparecidos, y reiteró que la única forma de lograr un cambio social es por la vía de la educación de los niños y jóvenes mexicanos.
En conferencia de prensa después de su participación en el diplomado de la UAG, a pregunta de una reportera sobre si se están repitiendo las mismas prácticas de hace 46 años, cuando ocurrió la matanza de Tlatelolco, criminalizando a los luchadores sociales y movimientos estudiantiles, la autora de La noche de Tlateloco, libro de crónicas y testimonios de lo ocurrido aquel 2 de octubre de 1968, Poniatiowska consideró que “ahora la situación es mucho peor” porque entonces muchos no se enteraron de lo que ocurrió aquella tarde en la Plaz de las Tres Culturas. Sin embargo, actualmente, dijo hay una mayor divulgación de los acontecimientos, y se “aprende mucho de los errores cometidos”.
Sobre si las manifestaciones de los normalistas, así como de organizaciones sociales en apoyo a los estudiantes, abonan a la paz y que si no sería mejor que los jóvenes estuvieran estudiando, la escritora enfatizó que la formación académica no impide la formación política, y que al contrario de lo que se piensa, que quienes están en los movimientos son fósiles o rechazados, son personas que se preocupan, “por un lado tiene buenas calificaciones y por otro la generosidad e interés de participar en causas sociales”. Indicó que cada quien responde por sus propias acciones.
La periodista reiteró que lo que ocurrió en Iguala es gravísimo, que es un “crimen de estado” al que se le tiene que poner remedio de inmediato, “porque además es un ejemplo terrible, muy sangriento de lo que está sucediendo en el país”.
Insistió en que la solución es la educación, porque “mientras mejor formación recibamos los mexicanos, más vamos a poder resolver los problemas de la violencia, porque la violencia viene por la falta de preparación, falta de convivencia, falta de respeto”, lo cual dijo deben de empezarlo a practicar los dirigentes de los gobiernos.
“Nosotros tenemos un gobierno que nos ha descuidado, al que le podemos preguntar ¿qué hace por nosotros?, ¿en donde vivimos?, ¿qué es México?, y ¿por qué cada año que pasa, en lugar de que vayamos por el camino de la paz, vamos por el camino de lo que está sucediendo ahora, que podría ser la distorsión de todos nuestros valores”, dijo.
Sobre si el gobernador debe de renunciar luego de la agresión a los normalistas en Iguala, Elena Poniatowska dijo que quien debe de decidir eso son los ciudadanos, “ustedes tienen que hacer su petición, yo no creo en culpar o culpabilizar a quien esté en el poder, creo que la culpa está en cada uno, en la manera en que llevamos la vida, en la manera que nos ayudamos los unos a los otros, claro que si la petición de todos es la renuncia del gobernador, creo que tienen que denunciarlo todos”.
A pregunta de una reportera sobre su opinión de la situación de “descomposición social” en Guerrero, la periodista respondió que es difícil hablar con dicho término, porque eso quiere decir que quien lo usa se pone en papel de juez de la conducta o la moral de los demás; enfatizó que hay falta de oportunidades y pobreza, que si se eleva el nivel de vida en el estado ayudará, “debe de haber un cambio social”. Agregó que se tendrá una oportunidad si la universidad tiene estudiantes destacados, que digan “aquí estoy, yo soy de los más chingones y eso es una solución”, y ofreció, ahora que es doctora honoris causa de la UAG, conocer más de la misma, dar seminarios o cursos, así como asistir a alguno que programe para “que esta universidad de las últimas pase a ser una de las primeras”.
“¿De quién son estos huevos para que cuesten tanto?”
Enfatizó que existen contrastes en Guerrero, que no se ha acabado la miseria, aun con los grandes edificios de lujo y el abismo que hay entre las clases sociales; ejemplificó con su estancia en el puerto, donde fue hospedada en el hotel Las Brisas, donde al abrir el menú para pedir vio que un par de huevos estrellados cuestan 300 pesos, “te quedas azorada, muy sorprendida, te quedas ¿de quién son estos huevos o de qué para que cuesten tanto?”, y agregó: “No sé quién pueda ir a desayudar ahí”, pero que ella no lo escogería.
De la situación política del país y que no se haya dado un cambio de régimen, como en otros países de Latinoamérica, Poniatowska dijo que es un conjunto enorme y muy complejo de factores, iniciando con la pobreza de la gente que va a votar, “yo también me dejaría comprar si no han comido mis hijos”; indicó que México tiene que resolver el problema de falta de educación, el hambre, la falta de oportunidades, la protección a las mujeres, entre otros temas, y la gente opta por vota por lo más fácil, que es lo inmediato para atender sus necesidades.
En el tema del papel del periodista ante las circunstancias en las que se encuentra el país, la escritora dijo que “la única actitud es la de la indignación y la de la denuncia, un periodista que finge no ver o que se pone al servicio del gobierno no sirve, ni siquiera se sirve a si mismo, porque se envilece, se vuelve una mierda, ya no hay el chayote o el sobre, yo creo que es muy fácil ser un periodista independiente y estar dispuesto a serlo”.
Sobre el papel del pensador moderno, la escritora dijo que debe hacer su oficio de la mejor manera, que en América la realidad entra a sus casas, a sus mesas de trabajo, a su vida, “es muy difícil no salir a ver qué es lo que está sucediendo si hay un terremoto, si hay una guerra, como es posible que solamente te quedes dentro de tu casa sólo escribiendo un cuento sobre tu tía cuquita”. De los retos para terminar un texto, dijo que es una felicidad el poder llegar a la meta de la carrera, aunque a veces lo que se cree bueno, no lo es, que en ocasiones lo complicado es comenzar, porque “lo que investigo, lo investigo mucho”.
Revueltas, una entrega a los demás
La acreedora del primer doctorado honoris causa que otorga la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), recordó vivencias con el escritor y militante de la izquierda José Revueltas en el diplomado en Historia y Cultura Política que lleva el nombre de éste, de la “vida y obra de un mexicano excepcional”.
En su participación en el diplomado, Poniatowska dijo que ella platicaba mucho con Revueltas, de quien dijo que no sabe qué quiso evitar con su muerte, “lo que sí sé es que fue una inmolación, una entrega a los demás, a sus hermanos libremente escogidos, sus hermanos los obreros, los pobres, las prostitutas, sus hermanos los campesinos, con sus rostros morenos de tierra labrantía, sus hermanos que andan por la calle arrastrando los pies en la banqueta, pegándose a los muros para que no los vean, para que los dejen en paz, para que la mugre no los deje embarrados sobre la acera”.
Su lectura fue una serie de anécdotas sobre la familia de Revueltas, sus hermanos, hijos, las características de su vivienda. Una anécdota provocó las risas de todos. Un recado enviado por José Revueltas a Elena, para decirle que si tomaba tres platos soperos de frijoles aguados al día escribiría muy bien lo mismo novela que cuento, ensayo, crónica o poesía, lo que fuera, porque los frijoles tiene propiedades energéticas que no tiene cualquier otro alimento.
“Me dijo ‘que se tome un plato de frijoles con su epazote, su cebollita picada, chile si es que le gusta y el cerebro se le llenará de potasio, de hierro, de fósforo, mi esposa así me los prepara y los tomo tres veces al día y estoy escribiendo como un bárbaro’, obediente herví un perol de frijoles, como para un regimiento, en el desayuno los frijoles me supieron a gloria, al mediodía me di cuenta que había empañado el entendimiento, porque por más que quería escribir algunas páginas me sentía pesada y con más sueño que la bella durmiente, en la noche después del gran plato de hierro y fósforo que va directamente al cerebro, volaba por la casa como globo de cantoya sin haberme aplicado con una sola idea, cuando al día siguiente me quedé con Revueltas, se río, se burló de mí, ‘pero que tonta eres, te lo creíste, era una broma, claro que las francesas no pueden comer fríjoles’”.
Calificó a Revuletas como un hombre paciente y bondadoso, al que le gustaban las mujeres, pobre, lleno, con parlamentos felices y circunstancias divertidas, reía de sí mismo y sabía entretener a los oyentes, delgado, entregado a las causas nobles, con la ironía que irritaba a los solemnes miembros del Partido Comunista, que nadie pudo quebrar su entereza, atenazado por su propia conciencia justiciera, caótico y contradictorio, que no limitó su coherencia.
“Tenía razón José Revueltas, para enemigos todos nosotros nos pintamos solos, nos basta con nosotros mismos y esa es una de las grandes lecciones del gran, el único, el que cargó sobre sus hombros todo el luto humano, el gran escritor mexicano José Revueltas”, concluyó Poniatowska.
Antes de que iniciara la sesión del diplomado, realizada en un salón del hotel Crowne Plaza, los integrantes del Movimiento Popular Guerrerense (MPG) colocaron dos pancartas en un costado del salón con las leyendas “Ayotzi somos todos, solidaridad con Ayotzinapa” y “Ayotzinapa, ya basta contra el pueblo crímenes”.
Al entrar al salón la escritora iba acompañada por el director del diplomado, Salvador Martínez della Roca, y el secretario de Cultura del gobierno del estado, Arturo Martínez, quien recibió rechiflas; el grupo de las viudas de Aguas Blancas sostuvieron una manta en la que se leía, “Ayotzi vive, vivos se los llevaron vivos los queremos”.




