Impiden ejidatarios un levantamiento topográfico en un predio en Zihuatanejo
El terreno, que abarca seis hectáreas y se encuentra en disputa, sería restituido, por segunda ocasión, a su propietario por parte del Tribunal Agrario
Brenda Escobar Zihuatanejo
Ayer martes, restauranteros y ejidatarios de Agua de Correa asentados en un terreno de 6 hectáreas en la zona turística de Playa Larga, el cual se encuentra en disputa, impidieron que se llevara a cabo un levantamiento topográfico por parte del actuario César Augusto Flores Castillo, del Tribunal Unitario Agrario (TUA).
Los ejidatarios y restauranteros, así como campesinos del poblado de Los Farallones, de El Coacoyul, e integrantes de la organización Unión Campesina Democrática, que encabeza Bernardo Solís Radilla, se opusieron a la restitución de estas tierras al particular Alejo Maldonado Cuevas, quien sin ser ejidatario posee 16 hectáreas dentro el núcleo agrario y obtuvo seis más tras un juicio agrario, el cual fue cuestionado por los ejidatarios de Agua de Correa.
Hasta esta zona llegaron policías preventivos a petición del Tribunal, pero siempre se mantuvieron al margen y permanecieron a más de 200 metros de distancia en su patrulla.
De acuerdo con el asesor legal de los ejidatarios de Agua de Correa, Antonio Mendoza de Jesús, el TUA dio la orden para restituir las tierras a Maldonado Cuevas ayer martes, a las 12 horas, pero tanto el actuario como el abogado del particular, Alberto Villagrán Green, llegaron al lugar 40 minutos después con la intención de hacer el levantamiento topográfico del predio, “previa autorización, para no crear un conflicto social”.
Sobre esto tomó nota el notario público número 3, Saulo Cabrera Barrientos, quien estuvo presente a invitación de los campesinos.
Los ejidatarios, encabezados por Jesús Solís Solano, con gritos de: “¡No queremos nada con el Tribunal!”; “¡Fuera, fuera, fuera!” impidieron que el actuario y el abogado de Maldonado Cuevas ingresaran al área en conflicto para medir las seis hectáreas y después restituirlas.
Solís Solano indicó que “sí estamos de acuerdo que al señor Alejo Maldonado se le midan las 16 hectáreas a las que tiene derecho (…), no nos oponemos a que se le midan sus tierras, pero no estamos de acuerdo de que se midan las que están en conflicto por la sencilla razón de que después se llevaría a cabo la ejecución y automáticamente se las quitarán al ejido y no lo vamos a permitir”.
Las seis hectáreas están ubicadas a la orilla de la playa Larga, en Zihuatanejo, y 13 años después continúa la disputa entre los ejidatarios y Alejo Maldonado. Allí se asientan una veintena de restaurantes y balnearios.
Ayer, campesinos, restauranteros y avecindados se opusieron por segunda ocasión a la ejecución de la sentencia, dictada en abril de 2002, y que por primera vez se intentó ejecutar en noviembre de ese año, cuando estuvieron a punto de enfrentarse con machetes contra un grupo de choque que en ese entonces llevó el abogado.
Con mantas y pancartas, los ejidatarios se manifestaron por casi cuatro horas y luego de que se retiró el actuario se quedaron en guardia permanente en el terreno. Declararon que ahí permanecerán “para defender lo que es nuestro”.
“Los Tribunales Agrarios son la muerte del ejido”, “Tribunales traidores, queremos justicia”, “Fuera magistrados corruptos, aquí hay unión” decían los ejidatarios en sus pancartas de colores fluorescentes.
El presidente del comisariado ejidal, Jesús Solís, señaló que los campesinos se negarán a la restitución del terreno porque las tierras a orilla de playa son suyas y no dejarán que se las quiten con artilugios legales, cuando en contraparte hay disposición de respetar las tierras de Maldonado Cuevas pero en otra zona del ejido.
Por su parte, el asesor legal Antonio Mendoza indicó que aun cuando el actuario del TUA y el abogado del particular intenten ingresar al terreno por la parte posterior, como quisieron hacerlo hace dos años, “no va a proceder, sería ilegal porque de acuerdo con la orden del juez había una hora indicada y ellos llegaron 40 minutos después”.
Hasta el cierre de edición, poco más de 300 campesinos seguían apostados en el área en conflicto.




