Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jorge Camacho Peñaloza

Juventud libre

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. Pablo Neruda.

El pasado viernes 11 de mayo empezó la primavera mexicana como una de las estaciones políticas de esta larga transición democrática mexicana e irrumpió, como toda primavera, con la expresión y florecimiento del sector de la población más fresco y florido, pero no menos claro, consciente y legítimo, como es el de los jóvenes. Esa es la palabra exacta: irrumpieron, inesperada pero justificadamente después de invernar desde la década de los ochentas.
Hoy resurge ese espíritu sembrado en el 68, un espíritu de rebeldía y oposición; de defensa y exigencia; de libertad e irreverencia, claro y nítido aunque todavía haya quienes no entienden sus motivaciones, alcances y límites; aunque haya quienes lo niegan o lo usufructúan, lo estudian o lo analizan, lo satanizan o lo exaltan.
Para algunos es sólo una expresión de protesta y desacuerdo con el candidato del PRI Peña Nieto negándole legitimidad, genuinidad y representatividad, y por eso los llaman porros infiltrados; para otros, echando campanas al vuelo, el movimiento estudiantil universitario es una clara expresión de una simple preferencia electoral adjudicándoselos a su mercado clientelar.
Ubicados en la coyuntura electoral, en sus intereses proselitistas Enrique peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador sólo acertaron a plantear, el primero, que respeta esas voces de disenso sin darse cuenta que no es sólo un disenso; el candidato del PRD y sus seguidores se aprestaron a capitalizarlo sin darse cuenta que este movimiento no es de proselitismo hacia una candidatura presidencial. Los dos mostraron el cobre, uno mostrando que es el fiel heredero y encarnación del pasado régimen político de autoritarismo, corrupción, represivo y antidemocrático; y el otro como representante del pragmatismo y más puro populismo, ese que opera mediante la manipulación de las masas.
Josefina Vázquez Mota ha dicho que “los jóvenes son dueños de su movimiento y lo digo con toda claridad, no necesitan que nadie les diga qué tienen que hacer, ellos han tomado la decisión, ellos están colocando la agenda del país”. La candidata presidencial de Acción Nacional entiende que los jóvenes deben ser los nuevos protagonistas en la vida política del país llevando su inconformidad y propuestas a las calles sin negarlos, denigrarlos pero tampoco usufructuarlos, sino respetándolos y alentándolos.
Lo que quiero destacar aquí es que para Vázquez Mota este movimiento estudiantil es más que una expresión de protesta o desacuerdo hacia Peña Nieto y más que una preferencia electoral por un candidato oportunista; para Josefina este movimiento es una advertencia a toda la sociedad, una rebeldía hacia la posibilidad de que regrese el sistema corrupto, demagógico y represivo del PRI que encarna a la perfección Peña Nieto; y por otro lado, para ella este movimiento de rebeldía no se presta al proselitismo electoral porque va más allá de los partidos, y así lo han manifestado estudiantes lo mismo de la Ibero, que del ITAM, del Tecnológico de Monterrey, la UNAM, la Metropolitana o del Politécnico, aunque así no lo quieran ver López Obrador y sus seguidores.
Para Josefina este es un movimiento sin dueño, libre, que promueve no votos sino derechos ciudadanos y respeto a la sociedad, equidad democrática, libertad e información objetiva y neutral. Para ella este movimiento ha sido la irrupción de un malestar de muchos sectores de la población contra la cultura y el régimen que representa Peña Nieto y contra el populismo que se alimenta de la manipulación de las masas.
Ni el autoritarismo ni el populismo han logrado entender esta primavera mexicana de los estudiantes universitarios del país, pues para ellos sólo existe el frío invierno de la intimidación y represión enviando golpeadores contra estudiantes de Córdoba y Colima, o el clima tropical donde todo es ganancia a río revuelto. En cambio para Josefina Vázquez Mota esta primavera se tiene que desarrollar a partir de su propia fotosíntesis, de sus propios afluentes, de su propio polen, que tiene que florecer para que haga verano y rinda frutos a la democracia mexicana.
Esta es la diferencia entre Josefina y los otros candidatos, que a estos ya se les pasó la primavera y no son más que representantes de un inverno autoritario y un manipulador verano tropical, en cambio Josefina, como ciudadana, estudiante de la Ibero, ella misma forma parte de esa primavera, por eso no cabe en ella negarla o manipularla, sino respetarla, alentarla y valorarla como movimiento indispensable para hacer avanzar otro tramo más a nuestra transición democrática.
Vuela vuela palomita: Y ve y dile a los chavos de Guerrero que aquí también han soplado vientos primaverales como fue en el sesenta, que no se dejen atrapar ni por los representantes del autoritarismo ni del populismo, que ya no son siervos feudales ni masas manipulables… ¡el voto es libre!

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