Agreden manifestantes a Cárdenas al terminar la marcha en el Zócalo
Agencia Proceso
Ciudad de México
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Salvador Nava y el intelectual Adolfo Gilly fueron agredidos por manifestantes cuando intentaron participar en la jornada de repudio por la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, Guerrero.
Al arribar al Zócalo capitalino, los tres junto con otras personas intentaron avanzar hacia el templete, donde los padres, amigos y familiares de los normalistas desaparecidos y algunas organizaciones solidarias manifestaron su repudio.
Aunque su participación en la marcha inició mucho antes, al intento de aproximarse al templete por la calle 16 de Septiembre, una muchedumbre rodeó al tres veces candidato presidencial y a sus acompañantes, mientras llovían botellines de agua, envolturas y otros objetos.
La turba que rodeaba a los tres personajes avanzó y se abrió caminó entre los contingentes de normalistas de distintas partes del país y el de San Salvador Atenco, que se encontraban frente al Palacio del Ayuntamiento. Así impidieron que se acercaran al templete y los forzaron a seguir por la avenida Pino Suárez.
Al llegar a la esquina de ésta y Venustiano Carranza, el líder moral del PRD -cuyo padre, el general Lázaro Cárdena del Río, fundó y promovió en todo el país las normales rurales, el Politécnico y la llamada educación socialista-, y sus acompañantes intentaron frenar los ánimos y, en respuesta, les arrojaron un tambo anaranjado de señalización vial, así como conos preventivos del mismo color.
En ese momento, Gilly, autor de La Revolución Interrumpida, que caminaba a la derecha de Cárdenas, resultó descalabrado.
Con la consigna “Ni PRI ni PAN ni PRD”, la muchedumbre mantuvo rodeado al también ex presidente nacional perredista, hasta que forzados por las circunstancia intentaron salir por la calle República de Uruguay, donde las consignas continuaron.
Mientras Cárdenas parecía decir algo, los gritos arreciaron: “Traidor”, “cobarde”, “culero”, “vendepatrias”, “tomen su Pacto por México”. Para entonces, los tres ya estaban empapados y Adolfo Gilly sangraba.
Al llegar a la esquina con 20 de Noviembre, los increpados se detuvieron. Un automóvil Cursier, color negro, llegó al lugar abriéndose paso a claxonazos, hasta que se abrió la puerta para los agredidos. Todavía alcanzaron a recibir unas patadas, antes de abordar el vehículo que se echó encima de los manifestantes para luego salir a toda velocidad.




