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Padres de los normalistas desaparecidos y la UPOEG buscan juntos en un pueblo de Iguala

Trasciende la versión de que podrían encontrarlos en una iglesia abandonada en Mayanalán, municipio de Tepecoacuilco; sin embargo, suspenden la búsqueda por el rumor de que un comando armado estaba vigilando a jóvenes secuestrados

 

Lourdes Chávez

Iguala

Alumnos y padres de familia de la Normal Rural de Ayotzinapa e integrantes la Policía Ciudadana de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), desarmada en Iguala, unieron esfuerzos para localizar a los 43 estudiantes desaparecidos, por una versión de que podrían encontrarlos en una iglesia abandonada en Mayanalán, municipio de Tepecoacuilco de Trujano.
Sin embargo, suspendieron la actividad por otra versión, de que un comando armado estaba vigilando a jóvenes secuestrados en ese lugar, además de las inconveniencias del traslado, pues los camiones del servicio público en que viajaban los normalistas, no eran apropiados para las calles y caminos angostos de las comunidades de la zona.
Aunque la UPOEG y algunos padres expresaron su intensión de continuar, prevaleció la opinión de los dirigentes estudiantiles, de regresar a la normal en Tixtla, porque estaba cayendo la tarde.
De forma extraoficial, una fuente de la UPOEG informó que una comisión de padres de los estudiantes desaparecidos, les visitó en Iguala un día antes, para pedirles que los resguardaran en la búsqueda de ayer, porque están recibiendo información de jóvenes que podrían ser sus hijos, y decidieron ir a buscarlos, en lugar de esperar sentados los resultados de las autoridades.
Sin embargo, Iguala y los municipios aledaños son zonas de influencia de la delincuencia organizada, por ello, en lugar de solicitar el apoyo de las corporaciones policiacas o militares, recurrieron a la UPOEG.
El movimiento de autodefensa de la UPOEG, que opera sin reconocimiento formal del gobierno estatal y la federación en municipios de Costa Chica y región Centro, llegó a Iguala el martes, para localizar a los jóvenes que fueron detenidos por la Policía Municipal, pero ninguna autoridad ha podido informarles de su paradero, tras la matanza de tres estudiantes y tres civiles el 26 de septiembre, porque 17 de los 43 desaparecidos son hijos o familiares de activistas de la organización.
No obstante las amenazas de los grupos delictivos y que no pudieron llevar sus armas de fuego de uso reglamentario, llegaron al municipio y comenzaron actividades para ubicar a los normalistas.
Unos 80 policías comunitarios resguardaron a cuatro camiones de estudiantes y padres desde Huitzuco a Tepecoacuilco de Trujano, entraron por el entronque a Tierra Colorada y  Mayanalán; cruzaron las calles solitarias de varias comunidades, hasta que decidieron suspender la búsqueda por la versión de un comando armado estaba en la zona, y que llegó a la escuela en Tixtla.
De regreso, tomaron otra ruta hacia Iguala, para salir por la comunidad de Santa Teresa, a la carretera federal a Chilpacingo. Al salir de esa población, como muestra de la violencia que hay en la región, se observó una casa con rastros de unos 50 balazos de arma de alto poder.
Uno de los integrantes de la UPOEG, que se reservó su nombre, aclaró que no tienen miedo porque han recibido el respaldo de población, que les está llevando víveres en la preparatoria de la Universidad Autónoma de Guerrero, donde se instalaron. Asimismo, porque tienen el respaldo de un amplio movimiento social en sus comunidades de origen.

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