CARTAS (La matanza de Iguala, delito de lesa humanidad, opina)
Señor director:
Es imposible mantener silencio ante el dolor de la sociedad que clama justicia.
Los últimos sucesos que han lastimado a nuestro pueblo han también cimbrado la conciencia colectiva. La juventud masacrada, la esperanza en el futuro, los sueños de los estudiantes truncados por las balas asesinas de quienes deberían garantizar la seguridad.
Ahora las autoridades estatales pretenden responsabilizar a las municipales de Iguala y a algún grupo de la delincuencia organizada; sin embargo, como reflexión bien valdría la pena valorar en su justa dimensión lo acontecido.
Delitos de lesa humanidad. En el preámbulo, del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, se establece que los delitos contra la humanidad son aquellos que injurian u ofenden a la humanidad en su conjunto.
La ONU sostiene que lo ocurrido en Guerrero es un hecho de los más atroces de los últimos tiempos, la pregunta es: ¿el asesinato de los jóvenes es un hecho que lesiona, ofende y agravia o no a toda la humanidad? La respuesta es desde luego que sí.
El Estatuto enumera en su artículo 7° como algunos de los delitos contra la humanidad el asesinato, exterminio, encarcelación o persecución por motivos políticos, además de desaparición forzada; señala en el preámbulo los actos de los que niños, mujeres y hombres han sido víctimas de “las atrocidades que desafían la imaginación y conmueven la conciencia de la humanidad”. ¿Acaso los hechos que están aconteciendo no se ajustan a estas descripciones legales?
Por otra parte, es de explorado derecho que los delitos se cometen por acción o por omisión. Entonces ¿por qué se pretende únicamente fincar responsabilidad de presidente municipal para abajo? Creo que el gobernador es responsable, por omisión, de delitos de lesa humanidad. Debía hacer y no hizo. Estaba obligado a garantizar la seguridad pública y tenía la información de lo que pasaba en la ciudad de Iguala. Ahora, afirma que asume su responsabilidad si le resulta de la investigación; pero no puede ser juez y parte. El procurador, que él mismo propuso, no va a actuar en su contra. Prudente, honesto y bien visto sería que voluntariamente se fuera y dejara el cargo para que un gobernador interino con otro procurador, desde luego, hiciera la investigación a fondo. Lo cual, al parecer, no sucederá, todo dependerá de la magnitud de la respuesta social.
En su momento compartí el sentir popular de llevar a Ángel Heladio Aguirre Rivero a la primera magistratura, pero su actuación no ha sido la que el pueblo esperaba, los únicos satisfechos son su séquito de incondicionales, pero la población en general expresa su deseo de que debe irse para que la investigación sea transparente.
Atentamente
Bernardina Zazocoteco Sanjuan
Protestan jubilados por el acto barbárico cometido contra normalistas y se solidarizan con sus padres
Señor director:
Somos profesores jubilados de la nueva delegación sindical de Atoyac de Álvarez, le solicitamos de la manera más atenta un espacio para manifestar nuestra más enérgica protesta contra la barbarie cometida en contra de los estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa por parte del gobierno municipal de Iguala, en complicidad con el gobierno estatal y federal. Reciban los padres de los muchachos y los estudiantes nuestro más sincero apoyo solidario.
Atentamente
Representante de los profesores jubilados
Profesor Santiago Quezada Morales
Discrepa Alberto López Rosas de Tomás Tenorio
Señor director:
A Tomás Tenorio.
Callar sería cobardía o cuando menos hacer cierto el dicho tan popular “del que calla otorga”, y siendo tu lector asiduo me permito disentir de la opinión que viertes en tu columna Otro país, que titulas Aguirre, a la sombra de Caballero Aburto y Figueroa Alcocer, edición del 10 de octubre pasado.
Ángel Aguirre Rivero tiene autoridad política para salir al paso de cuestionamientos que se le formulen, sin embargo soy parte de su equipo de trabajo y eso me motiva a exponer mi opinión con relación a tus apreciaciones y en la especie preciso que los personajes que mencionas como Caballero Aburto y Figueroa Alcocer vivieron una realidad en su momento muy alejada a la del actual gobernador. En efecto, los hechos de 1960 que marcaron el declive del general Caballero Aburto se enmarcaron en la muerte violenta de universitarios en claras demandas de la autonomía universitaria en reclamo con sentido social y de interés colectivo y en ese escenario ocurrió la masacre de jóvenes por el Ejército, quienes intervinieron por el carácter de general de Caballero Aburto.
En el caso del ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer los campesinos masacrados acudían a una manifestación al municipio de Atoyac en demanda de la aparición de un compañero y de reclamo de fertilizante, cuando fueron interceptados por elementos de la Policía Estatal uniformados, alterándose la escena del lugar de los hechos. No hubo duda de la participación de elementos estatales. Eso fue lo que le afectó.
En el caso de Iguala los jóvenes normalistas no acudieron a alguna movilización, reclamo o demanda social, en contra del ejecutivo del estado, según versión la causa de su presencia en Iguala fue para recolectar fondos (boteo) y llevarse algunos autobuses en preparación de la conmemoración de los hechos de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968, nada que ver con reclamo al gobierno del estado y lo que ahí ocurrió es sujeto de investigación pero lo que queda claro es que, al parecer, la agresión provino de supuestos policías municipales y sicarios. Ninguna intervención de elementos estales es registrada, que se les reproche.
Finalmente los hechos ocurridos el 12 de diciembre del 2011 en el entronque con la autopista del Sol en Chilpancingo, en cuanto a su investigación, ésta fue manipulada por Genaro García Luna y por el aún presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Raúl Plascencia, para proteger a la Policía Federal y como ahora, hacer responsable al gobierno estatal. Nada comprobó la responsabilidad de corporaciones estatales en esa tragedia.
Es notable que el título de tu artículo no corresponda al contenido del mismo. Creo que la razón debe imponerse a la pasión y en el caso que me ocupa al revisar la historia, podríamos concluir en el escenario del actual gobernador y de los dos ex gobernadores son completamente distantes, aunque tu estado de ánimo suspire por igualarlos. Con respeto.
Atentamente
Alberto López Rosas
ex procurador de Justicia en el estado




