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Toman disidentes del Suterm la sede de la Sección 2; exigen destituir al secretario

 

 Roxana Ibarra

Trabajadores disidentes agremiados al Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (Suterm), Sección 2, en Acapulco, tomaron las instalaciones del mismo y el salón de fiestas desde las 11 de la noche del viernes, para exigir que el Comité Nacional del Suterm lleve a cabo una asamblea en la que se destituya al secretario general Mario Ramírez Manzanares, por abuso de autoridad y actos de corrupción.

Mario Sosa Meza, auxiliar comercial de la agencia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Cuauhtémoc, informó que la medida la determinaron el jueves en una reunión, luego de que en la asamblea celebrada el 17 de agosto, el coordinador divisional del Suterm, Héctor Jarquín Hernández, no cumplió su palabra y ratificó a Ramírez Manzanares, sin someter a votación la decisión, cuando el acuerdo era que los trabajadores emitirían su voto.

Dijo que durante la toma de las instalaciones, en donde colocaron banderas rojinegras, buscarán más pruebas para sustentar los señalamientos contra Mario Ramírez.

Recordó que en la última visita que hicieron a Héctor Jarquín en la ciudad de México –y que tienen grabada en un video– él se comprometió a llevar a cabo una asamblea en donde el único punto a tratar era la ratificación o revocación del cargo del secretario general del Suterm, Sección 2, Acapulco.

Agregó que lo único que hizo fue a defender a Mario Ramírez, y entonces “decidimos tomar el sindicato” también para demandar una reunión con el dirigente nacional de la CTM, Leonardo Rodríguez Alcaine “e informarle de la situación”.

Manifestó que Mario Ramírez estuvo el sábado en las instalaciones acompañado de dos abogados, pero no hubo pláticas. “No queremos platicar con él, queremos que el comité nacional del Suterm venga para presidir la asamblea y se revoque el mandato a Manzanarez porque hay pruebas contundentes en su contra”.

Ayer, Mario Ramírez convocó a una reunión sindical en el salón Cartuja, a la que también acudió una representación de los trabajadores disidentes.

Consultado antes de comenzar la reunión, a la que acudieron unos 90 empleados, Mario Ramírez dijo que los disidentes no fueron invitados, pero que no se les podía negar la entrada porque son sindicalizados.

Sobre la protesta, dijo que no hay negociación, pero que está abierto al diálogo.

Antes, Mario Ramírez se negó a declarar y dijo que no se publica lo que dice.

Al salón llegaron dos mujeres para hablar con Mario Ramírez porque ya tenían rentado el salón para unos quince años, el sábado, y necesitaban una respuesta porque a estas alturas ya no había salones disponibles, según se le oía comentar, pues no quiso hacer ninguna declaración.

Se trató de llamar vía telefónica a Mario Ramírez para conocer los acuerdos de la reunión sindical, pero no contestó la llamada.

Por su parte, Mario Sosa, quien estuvo en la reunión comentó que en ésta Mario Ramírez trató de dar explicación de las acusaciones en su contra y les pidieron que abrieran el salón de fiestas, a lo que se negaron.

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