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Saquean vecinos de Iguala el Ayuntamiento y la plaza comercial tras la marcha por Ayotzinapa

*Jóvenes, mujeres, hombres y niños sacaron del edificio de gobierno desde calculadoras hasta aires acondicionados. De Galerías Tamarindos se llevan pantallas de plasma, computadoras, equipos de sonido, bocinas y vacían las vitrinas en las que había teléfonos celulares, joyería y relojería

Alejandro Guerrero

Iguala

El Palacio Municipal y la plaza Galerías Tamarindos fueron destrozados y saqueados tras una manifestación de maestros y estudiantes que exigen la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos desde el 26 de septiembre.
El edificio de gobierno fue incendiado y hubo robos en unas 12 tiendas de la plaza comercial propiedad del ex alcalde y prófugo de la justicia José Luis Abarca Velázquez, pero en ninguno de los dos hechos se vio a los policías federales que tienen el control de la seguridad en el municipio.
A la 1:10 de la tarde de ayer llegó al Palacio Municipal la avanzada del contingente de cerca de 10 mil personas que participaron en la mega marcha y destrozaron el edificio de gobierno del lado sur, por la avenida Bandera Nacional.
Unos 15 manifestantes, presuntamente maestros de la CETEG y alumnos de la normal de Ayotzinapa arremetieron contra los cristales de las oficinas del Registro Civil, Reglamentos y la Oficialía Mayor.
Otro grupo abrió por la fuerza con un tubo la puerta posterior, por donde entraron decenas de jóvenes y destrozaron lo que hallaron al interior del edificio y prendieron fuego a las oficinas mencionadas, a la delegación de la Secretaría de la Mujer, y al módulo de la Fiscalía General del Estado en donde se expiden las cartas de no antecedentes penales.
A pesar de que la marcha siguió su curso por la avenida Juan Álvarez hasta el Periférico Norte, en donde la noche del 26 de septiembre los normalistas fueron emboscados, ejecutados y detenidos por policías municipales y sicarios al servicio de Guerreros Unidos, en el Palacio de Gobierno siguieron los destrozos y el saqueo.
También fue quemada la oficina de la presidencia que está en la planta alta del edificio y que tras los destrozos del 3 de junio de 2013, tras el asesinato de los activistas de la Unidad Popular entre ellos su líder Arturo Hernández Cardona, había sido remodelada. Abarca Velázquez cerró los ventanales  de esta sala para colocar muros sólidos de concreto, con una inversión de 800 mil pesos que incluyó la remodelación de las oficinas del DIF y de las regidurías.
Entre los destrozos y las quemas, también fueron incendiadas las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Social, de Seguridad Pública, la de Servicios Públicos y las direcciones que estaban bajo sus órdenes.
Hubo destrozos en Tránsito, donde fueron sacados documentos oficiales, placas de vehículos infraccionados, licencias y permisos en blanco, así como blogs de infracciones también en blanco, entre otros artículos.
Después vecinos de esta ciudad entraron a las diferentes oficinas en las que no hubo incendios y saquearon todo tipo de material y equipo en buenas condiciones.
Tras la retirada de los maestros, un grupo de 60 hombres entró al Palacio Municipal y siguió destrozando las oficinas administrativas, e incendió áreas que no habían sido afectadas por el fuego.
La mayoría portaban mariconeras, se desplazaban en motonetas y tenían el cuerpo tatuado.
Jóvenes, mujeres, hombres y niños sacaron del edificio de gobierno desde calculadoras hasta aires acondicionados. Mientras algunos observaban cómo se quemaba el edificio otros entraban y luego salían con sillas reclinables o plegables, ventiladores, computadoras, impresoras, enfriadores de agua, extintores, pantallas, teléfonos, televisores, monitores de computadoras, paquetes de hojas de papel en blanco y chalecos antibalas de la Policía Municipal.
A las 3:07 de la tarde llegaron dos camionetas de Protección Civil y bomberos para apagar las llamas que llevaban ardiendo dos horas, pero los jóvenes que habían impedido el paso de un camión bomba también impidieron que los bomberos sofocaran el fuego que aún había en algunas oficinas.
Los tres empleados de Protección Civil del estado fueron retenidos por unos minutos y estuvieron a punto de ser linchados por la turba que golpeaba la camioneta y le pintó los cristales. También les quitaron una camilla de rescate de plástico y a las 3:12 los rescatistas escaparon del lugar.
Cerca de las 3:45 de la tarde pararon los destrozos al edificio de gobierno, luego de que quienes sólo observaban se unieron al saqueo.
A las 4:20 de la tarde tres peritos de la Fiscalía General del Estado llegaron al lugar, pero su presencia no evitó que la gente siguiera saliendo con productos robados. Los lugareños que se apostaron en las aceras de la calle Guerrero donde se ubica la entrada principal, sorprendidos, veían la rapiña y rechiflaban a quienes robaban. Minutos después el Palacio Municipal fue acordonado.

El saqueo en la plaza Galerías Tamarindos

El grupo de jóvenes que minutos antes había destrozado el Ayuntamiento y que se movilizaba en motocicletas y a pie, irrumpió en la plaza Galerías Tamarindos, propiedad del ex alcalde José Luis Abarca Velázquez, la cual había sido desalojada y cerrada cerca de las 3:30 de la tarde.
Los jóvenes abrieron una de las puertas principales y dentro de la plaza causaron destrozos en 12 establecimientos, principalmente en la sucursal de Coopel y algunas boutiques.
Se vieron vandalizadas seis islas y las boutiques Miray, Guapa y Vikiko, dos tiendas de calzado y la sucursal Devlyn. En la tienda de calzado Lise había rastros de sangre en el piso que según testigos uno de los jóvenes se cortó con un vidrio al romperlo, y la sangre regada era abundante.
En todas las tiendas en las que hubo destrozos, las personas que en un principio observaban, entraron y vaciaron las tiendas en su totalidad.
El saqueo principal fue en Coopel, de donde los ciudadanos sacaron cerca de 70 pantallas de plasma de diferentes tamaños, computadoras, equipos de sonido, bocinas y vaciaron las vitrinas en las que había equipos de telefonía celular, joyería y relojería.
En el estacionamiento de la plaza se observaba salir a la gente cargando las pantallas gigantes u otras mercancías que habían robado y las cuales se llevaban en taxis o motocicletas.
En este lugar, como en el Palacio Municipal, no se vio a ningún policía federal o soldado, a pesar de que hay un cuartel frente a la plaza comercial.
Casi una hora después del saqueo, a las 4:40 de la tarde, llegaron más de 100 policías federales en unas 30 patrullas, quienes se desplegaron para detener a los responsables del robo.
Revisaron a motociclistas y automovilistas que pasaban por el lugar y catearon una vivienda de una calle contigua a la plaza, en la colonia Río Balsas, en donde hallaron cinco pantallas planas, un DVD, bolsas y relojes, y detuvieron a cinco personas, presuntos saqueadores.

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