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Ramón Sosamontes Herreramoro

Reconocer resultados el 15 de agosto

Dentro de una semana tendremos ya a los dos principales candidatos a la gubernatura por Guerrero: Héctor Astudillo por el PRI y el que del PRD. En espera el PAN y Convergencia. El PT decidió por Armando Chavarría.

Lo que se debe buscar como gran objetivo es que el PRD como el partido de izquierda más fuerte logre tener unas elecciones internas ejemplares como las hubo en Tlaxcala donde nadie dudó del resultado en las urnas. Allá es otro el problema con Mary Carmen –que es la que ganó–, y es de carácter ético-político.

Se pueden y deben tener resultados de inmediato de tal manera que no quede lugar a dudas. Ojalá el CEN del PRD logre tener resultados de salida como se acostumbran en las elecciones modernas y que den credibilidad al proceso y sobretodo no se preste a las tentaciones del triunfo ilegal para alguien, cualquiera que sea y se presenten casos como cambios de actas, urnas y boletas o bien retrasos en los resultados. Que no tarden en darse. Voto emitido, voto contado, voto anunciado.

El PRD y la izquierda tienen ante sí el mayor reto que se les ha presentado en Guerrero y es el posible triunfo en la gubernatura y así tener el primer gobierno perredista, perredista. Los otros triunfos son también importantes pero llevan sellos cardenista o monrealista.

Gran responsabilidad tienen Armando Chavarria, Ángel Pérez Palacios y Zeferino Torreblanca, en ellos está el que la elección del domingo se convierta en los hechos en la elección de febrero del 2005, si sale bien, con unidad, respeto mutuo, y miras altas tendrán de inmediato el apoyo de la sociedad porque ya el PRD ha demostrado en Guerrero que sabe gobernar y gobierna bien, ya sea con militantes o con candidatos externos.

Félix Salgado Macedonio conserva su autoridad moral y consecuente, hay que reconocerlo porque será de gran utilidad para que la izquierda pueda avanzar y triunfar.

No a las descalificaciones ni antes ni después; que cada candidato vigile las casillas, den fe de los resultados y dominen la inercia de que si pierden busquen otros partidos o bien ir a los tribunales electorales estatales y federales. Si no, tendrán meses perdidos de lucha interna y por ende la derrota anunciada. No olvidemos que las diferencias en puntos de las  encuestas es muy dispareja en cada una de las regiones del estado y cualquier vaivén político puede cambiar las preferencias. Ni el PRD, ni el PRI la tienen asegurada.

El PRI con Héctor Astudillo, Manuel Añorve,   Héctor Vicario, Guadalupe Gómez Maganda y otros han demostrado su unidad y han realizado con éxito su operación cicatriz. Salvo lo de Carlos Sánchez no se vislumbran posibles resquebrajamientos mayores y en cambio en el PRD la tentación de lucha interna puede reaparecer.

Recuerden Oaxaca, los puntos que sacó Héctor Sánchez, que fue candidato por un partido local, fue la diferencia para evitar el triunfo de la coalición PRD-PAN Convergencia.

También sería sano que participaran varias empresas encuestadoras nacionales para que desde algún medio de comunicación den a conocer después del cierre de casillas los resultados de sus mediciones, eso ayudó a que saliera el PRI de Los Pinos, a los triunfos constitucionales del PRD en Guerrero y pueden servir para la credibilidad interna y externa del PRD, que también está muy cuestionada por sus juegos internos de poder. No me hago a un lado. Soy autocrítico.

Lo mejor para la elección constitucional de Guerrero, para la izquierda, y como lección    para el PRI y para Vicente Fox sería que a las 8 de la noche del domingo 15, en Chilpancingo, Martín Mora, presidente del PRD en el estado, su Comité Ejecutivo, el Nacional, junto con el comité electoral nacional con el 80 o 90 por ciento de los resultados y junto a ellos los precandidatos dieran a conocer quién ganó y quiénes    perdieron y reconocieran los resultados. Y juntos salir hermanados a la campaña constitucional.

Lo anterior sería una gran lección de civilidad, ética y moral hacia el país, en momentos donde el sistema político mexicano se encuentra en su más bajo nivel de credibilidad y certeza. Amanecer el lunes 16 con candidatos del PRD y sus aliados y el PRI y sus aliados, sin discusión haría que hubiera una campaña constitucional de altura, sin piedras en el camino y de firmeza con la democracia. Esta es la enseñanza que darían los perredistas, una gran lección desde   un estado que ha sufrido la miseria y embates de violencia y caciquismos.

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