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En Tlapa organiza la Iglesia Católica una marcha por la paz; participan 400 feligreses

La diócesis de Tlapa de la iglesia católica realizó una marcha para pedir la paz y la reconciliación ante los hechos de Iguala.
A las cinco de la tarde marcharon cerca de 400 personas desde la iglesia de San Francisco a la catedral de San Agustín para pedir por la paz, en su trayecto repartieron un folleto que decía “Diócesis de Tlapa, dimensión diocesana de familia y vida, celebración eucarística por la dignidad la vida y la paz”.
El folleto está firmado por el obispo Dagoberto Sosa Arriaga, quien expresa a los fieles laicos su preocupación por los acontecimientos violentos de Iguala y como consecuencia un grave deterioro de la justicia y la paz social en el estado.
Agrega que son conscientes de la necesidad de vivir en la concordia, la fraternidad, la justicia y el perdón para lograr una paz perpetua para la comunidad y la sociedad.
Y por ese motivo, dice el documento, ponían a disposición el folleto “para orar fervientemente en todas las parroquias por los muertos, estudiantes, deportistas, civiles y desaparecidos; y manifestamos nuestra solidaridad y oración por las familias que sufren la ausencia de sus seres queridos”.
La marcha-procesión en que llevaban la imagen de El Santísimo transcurrió en oraciones, rezos y cantos, durante la hora que duró el recorrido por las calles y concluyó con una misa en la catedral donde se llamó a la paz.
Los fieles vistieron ropa blanca, algunos llevaban velas y veladoras con flores.
Se repartió el comunicado de los obispos de la Provincia Eclesiástica de Acapulco que aborda el tema de Iguala y el proceso pastoral que tienen.
Urgieron a las autoridades para que antepongan el bien de los pueblos antes que cualquier otro interés político o partidista y que era necesario que protejan las instituciones públicas de cualquier signo de orden criminal para que cuenten con la confianza de los ciudadanos. Pedían una opción por las víctimas de la violencia y que era de alta prioridad encontrar a los normalistas desaparecidos y que las investigaciones sean puntuales en sus logros o dificultades.
Llaman a la sociedad y sus organizaciones a que participen de manera responsable privilegiando el diálogo y la búsqueda del bien común, aunque “entendemos que en circunstancias como las actuales, repletas de rabia e inconformidad, los ánimos se exacerban, pero la violencia no resuelve nada”. (Carmen González Benicio / Tlapa).

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