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Netzahualcóyotl Bustamante Santín

Foro estatal de cultura
(y Jornadas Alarconianas)

Un páramo en medio del clima de violencia cotidiano en Taxco se vivió la última semana en esa ciudad colonial.
Convocados por el Instituto Guerrerense de la Cultura (IGC), este fin de semana se reunieron promotores y gestores culturales de las siete regiones de la entidad en un encuentro que perseguía la intención de intercambiar experiencias del trabajo regional y la presentación de alternativas para potenciar el quehacer cultural en la entidad.
Previamente, los asistentes escucharon las exposiciones de expertos en la gestión cultural quienes coincidieron en la necesidad de que los promotores locales profesionalicen su actividad y la desarrollen con los recursos disponibles, alejándose de la visión paternalista de que una institución puede resolver de un plumazo las deficiencias existentes en la materia.
El viernes 25 en medio de una tarde lluviosa, unos treinta representantes de las regiones describieron las condiciones que guarda la agenda cultural en el territorio guerrerense.
Marcelo Adano y Antonio Salinas de Acapulco, lamentaron entre otras cosas, el desinterés del Ayuntamiento local y el abandono de los recintos culturales en el puerto.
Aurelio Vázquez de la región Centro, hizo una descripción detallada del acervo cultural con que cuentan los municipios que ahí se concentran y de las capacidades y la infraestructura para fortalecer el trabajo y el número de creadores existente. Aquí Gelacio Gatica del Calpulli Tecuanichan habló de los proyectos que alienta su organización.
De la Costa Chica, Rubén Mondragón hizo un recuento pormenorizado de la infraestructura cultural de la región y se dolió de la falta de apoyo de las autoridades municipales para la realización de actividades en las comunidades.
Los delegados de la Montaña coincidieron en la importancia de rescatar y fomentar las lenguas originarias y hablaron de las experiencias de centros culturales en el municipio de Malinaltepec, mientras que los asistentes de la Costa Grande reseñaron los trabajos de promoción y difusión cultural que organizan cotidianamente en los ocho municipios que la conforman.
Nahum Aguilera y Maricela Quinto de la Zona Norte, evocaron la defensa de la identidad, la historia y las tradiciones de los municipios de la región, y finalmente, Josafat Nava Moso y Antolín Orozco se refirieron a las distintas manifestaciones culturales de los nueve municipios de la Tierra Caliente, al déficit de instalaciones para realizar actividades culturales que promuevan la paz en la zona y a los avatares para conseguir apoyos a publicaciones, especialmente a la revista Voces de Tierra Caliente.
Tanto la presentación del diagnóstico y de las propuestas un día después, se dio en una atmósfera de respeto mutuo y las conclusiones reflejaron la coincidencia de prioridades entre los asistentes al encuentro. Es cierto que los delegados no son todos los que hacen, promueven y fomentan las múltiples manifestaciones culturales en Guerrero, pero sí se trató de un nutrido grupo además muy representativo, que ofreció una fotografía actual de las condiciones en que se desarrolla el trabajo artístico y cultural en sus regiones y municipios.
La veintena de conclusiones del Foro fueron presentadas a la titular del IGC Alejandra Fraustro y se acordó celebrar un encuentro anual en Taxco para conocer los avances y ofrecer alternativas de solución.
Destacan como acuerdos solicitar al gobierno del estado elevar a rango de Secretaría al Instituto de Cultura y crear una bolsa de recursos públicos para asignarlos proporcionalmente a las regiones en función de los proyectos que éstas presenten.
Simultáneamente al Foro estatal de cultura, el sábado 26 se clausuró la vigesimoquinta edición de las Jornadas Alarconianas que incluyó un programa cargado de obras teatrales de grupos y colectivos de Guerrero y de la ciudad de México.
Las Jornadas nunca lograron recuperar el brillo de sus cinco primeros años coincidentes con el sexenio de su promotor, José Francisco Ruiz Massieu. Gobernadores y esfuerzos sucesivos intentaron dar un giro a la tertulia cultural que se realizaba durante una semana entera en el mes de mayo. En el anterior gobierno estatal la duración de las Jornadas se redujo a dos fines de semana y se diseñó un programa de actividades tan incipiente, que motivó la organización de una iniciativa alterna, el Festival Divergente.
A 25 años de creadas, se ha recuperado la mística teatral de las Alarconianas, origen y esencia del proyecto concebido por el dramaturgo Héctor Azar. Pero el público al que van dirigidas, sigue siendo local y escaso.
Finalmente las autoridades culturales entendieron la necesidad de convocar a grupos guerrerenses para participar en el programa de actividades, pero no han logrado despertar el interés de un público con perfil cultural más allá del estado, especialmente el que se concentra en la ciudad de México.
La lectura del bando alarconiano al inicio del evento, la entrega del Premio Juan Ruiz de Alarcón en la clausura (que no tiene un peso relevante en el circuito de premios culturales en el país) y el cierre de actividades con el concierto de la Filarmónica de Acapulco en las Grutas de Cacahuamilpa, son actividades que resulta imperativo transformar, porque a 25 años de su creación, las Jornadas Alarconianas, simplemente no han logrado posicionarse entre los festivales culturales más relevantes del país.

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