Ofrece el arzobispo de Acapulco una misa en Ayutla como consuelo a las víctimas de la violencia en Iguala
*Acuden las familias de los cinco normalistas desaparecidos originarios de ese municipio. Reconoce Garfias que la Iglesia no se ha acercado a los familiares para acompañarlos
Karina Contreras
El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos ofreció una misa en el municipio de Ayutla, en la región de la Costa Chica, para convocar a la paz y consolar a las víctimas de la violencia, especialmente a las de Iguala.
A la homilía acudieron alrededor de mil personas, entre ellos, los familiares de estudiantes de Ayotzinapa que se encuentran entre los 43 normalistas desaparecidos la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre, cuando fueron atacados por policías municipales de Iguala y Cocula junto con sicarios del grupo criminal Guerreros Unidos.
La homilía fue en la cancha, donde se colocó una tarima y un fondo de madera blanco donde fueron pegadas las fotografías de los normalistas desaparecidos; a parte, en otro extremo, fueron colocadas las de los cinco estudiantes originarios de comunidades de Ayutla, Carlos Iván Ramírez Villareal, de Cerro Gordo; Mauricio Ortega Valerio, de la colonia La Reforma; Aldo Gutiérrez Solano, de Tutepec; y Felipe Arnulfo Rosa, de Rancho Ocoapa.
En su mensaje, el arzobispo Carlos Garfias Merlos dijo que la iglesia sentía el dolor y sufrimiento de las familias de los jóvenes que murieron en el hecho lamentable y trágico que se vivió en Iguala; que la iglesia de manera especial ofrece la cercanía, acompañamiento a las familias de los jóvenes que están desparecidos y que no se tiene noticias de ellos.
Agregó que los sacerdotes piensan que “hemos pecado contra ustedes, sobre todos los que han pasando el dolor y sufrimiento, porque no nos hemos acercado como iglesia a ustedes para acompañarlos; por eso hoy venimos para estar cerca de ustedes con lo que iglesia católica tiene para ofrecer en estas circunstancias; pedimos perdón por no habernos acercado a ustedes y decirles que hemos estado haciendo oraciones”.
En ellas, agregó el prelado, se está pidiendo descanso por quienes murieron y “pidiendo intensamente por lo que están desaparecidos, pidiendo por los que están sufriendo hospitalizados y los que se están recuperando del daño que recibieron; como iglesia hemos decidido estar en oración permanente en todas las parroquias, en oración constante para que podamos acompañarlos y fortalecerlos”. El arzobispo ofreció también apoyo psicológico para que se les pueda ayudar a tener consuelo y esperanza.
Dijo que son conscientes de que no han hecho lo suficiente por los que han sido víctimas, pero que de un tiempo para acá han hecho el esfuerzo, pero “son tantas las personas afectadas por la violencia”.
El arzobispo Carlos Garfias pidió a las familias trabajar en el perdón como un camino para poder experimentar la paz, se tiene que recordar que Cristo vino a llamar a la paz. Que esa eucaristía era por los que están sufriendo, por los que han muerto y los que han desaparecido, “juntos construyamos la paz, con todo lo doloroso, difícil y lo dramático que han sido los hechos vividos, que podamos contemplar y experimentar la disposición para perdonar como un camino para recuperar la paz”.
Luego, el prelado católico pidió que por mucho que pueda causar trabajo “pedir por todos aquellos que provocan sufrimiento y muerte, por todos aquellos que provocan la violencia, por todos aquellos que no se dan cuenta del daño tan grave que hacen y que provocan con la violencia, que dan muerte, desparecen a las personas, pidamos por todos ellos para que el señor les mueva el corazón, que los haga conscientes del grave daño que hacen, que puedan arrepentirse”.
“Que nosotros podamos tener la confianza puesta en Dios y podamos, por grave que sea el daño que nos genere la violencia, nosotros podamos reencontrar un camino de concordia, de paz, perdón y reconciliación”, finalizó el arzobispo.
La invitación de la iglesia para esa actividad fue con el objetivo de acompañar a las familias de los muertos y desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa.
El padre Jesús Mendoza Zaragoza leyó un mensaje para los familiares de los normalistas desaparecidos y asesinados de los jerarcas católicos en Guerrero, el arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos; el obispo de Chilpancingo-Chilapa, Alejo Zavala Castro; el obispo de Tlapa, Dagoberto Sosa Arriaga; y el obispo de Ciudad Altamirano, Máximo Martínez Miranda, quienes se comprometieron a mantenerse en oración.
En la carta leída por el padre Jesús Mendoza dicen que hacen llegar el consuelo y esperanza y los sentimientos de cercanía y solidaridad en este “momento de tanto dolor y sufrimiento por la desaparición de sus hijos el día 26 de septiembre en Iguala”.
Este hecho nos ha conmovido a nosotros al igual que a tanta gente y queremos que sepan que hemos hecho oración por ustedes y que sentimos la necesidad de ofrecerles nuestro consuelo, conscientes de que no podemos permanecer lejanos a ustedes”.
Dijo que esperaban que el dolor y sufrimiento que experimentan “encontraran consuelo; y podrá transformase en esperanza e ilusión de vida recordando a la virgen María, madre de Jesús, que también tuvo que llevar un gran dolor en su corazón cuando su hijo fue torturado y ajusticiado en la cruz; ella pudo soportar tanto dolor porque su confianza en Dios era tan firme y tan viva que reconocía que a su mano le acompañaba y le hacia sentirse fortalecida y consolada”.
El mensaje agrega que era tiempo para fortalecer la fe y confianza en Dios y “nosotros queremos ofrecerles nuestra cercanía y ayuda para que puedan superar el dolor que no se puede expresar con palabras”.
El padre Jesús Mendoza dijo que se ha pedido a las parroquias de las comunidades donde viven los familiares que los acompañen en oración y escuchen la palabra de Dios, que les den la ayuda para consolarlos y los llenen de esperanza.
Manifestó que los familiares tiene que seguir mirando hacia adelante y no quedarse con el dolor atorado en su lama, que tienen que seguir caminado porque Dios tiene siempre cosas buenas para sus hijos que confían, “no dejen que les arrebaten la esperanza que todos los seres humanos necesitamos para superar nuestro sufrimiento, la esperanza a seguir luchando, seguir viviendo con dignidad, a seguir trabajando un mundo mejor, queremos estar atentos a sus necesidades así como los miles de familias que los últimos años han sufrido cosas semejantes como secuestros, extorsiones, desplazamientos forzados y muertes de sus familiares”.




