Modestas actuaciones en el estreno de Cenas con pánico en el Domingo Soler
Jorge Blancas
Como una muestra de la vitalidad del teatro en el puerto, la noche del sábado se estrenó Cenas con pánico, dirigida por Alejandro Ainslie e ideada por el dramaturgo mexicano Oscar Liera.
El teatro Domingo Soler lució pletórico, ambientado muy modestamente, pero albergó el sentimiento de los presentes de preservar y fomentar el teatro en Acapulco.
Tras la tercera llamada, las aproximadamente 80 personas que asistieron a la presentación tomaron sus asientos y vieron cómo ocho nóveles actores salieron al escenario, los cuales, por cierto, fueron elegidos a través de un curso que el mismo Alejandro Ainslie dio meses antes en el puerto bajo el auspicio de la Dirección de Cultura.
Saltaron al entarimado ocho actores, de características muy diversas, desde una señora ama de casa, amante de la literatura y el teatro, hasta un sastre de 58 años que por azares del destino encontró en la actuación lo que le faltaba para ser feliz.
Los actores comenzaron a repetir sus líneas, esforzádose al máximo por agradar al público expectante.
En ese instante representaban La piña y la manzana, una puesta que plantea las contrariedades de los vegetarianos, los cuales, por naturaleza, son totalmente pacíficos. Pero siete vegetarianos y un “carnívoro” reprimido enclaustrados en un departamento alejado de la ciudad y una serie de confusiones hacen que la paranoia y la esquizofrenia hagan acto de presencia al grado de convertir una reunión placentera entre vegetarianos, en un verdadero festín caníbal.
Las actuaciones son algo modestas –se le comentó a Ainslie durante el intermedio– y el respondió: “Sí, muy modestas pero creo que los actores pueden sacar más de lo que tienen en las próximas presentaciones. Pero imagínate, el personaje de Manuel Carpintero –Jesús Nandy– es interpretado por un sastre de 58 años que de repente le nació la espinita de ser actor”.
Al concluir los 10 minutos de intermedio empezó la puesta El gordo, en la que sólo cuatro personajes fueron interpretados: la tía, la sobrina, el amigo y Lola.
El gordo trata sobre las ilusiones que genera comprar un billete de lotería. Durante una cena conformada por gelatinas y café, tres de los personajes comentan entre ellos algunas desgracias de quienes le han pegado al gordo y que “a la mera hora” no obtienen ningún beneficio de los millones que se ganaron.
Ellos se creían inmunes a cualquier desgracia, incluso empezaron a imaginarse a dónde se irían de viaje en caso de ganarse la lotería. Al final de cuentas ellos pierden de la manera más chusca y divertida sus billetes, quedándose con la incógnita de que si ganaron o no.
Cenas con pánico se presentará los días 19, 25 y 26 de junio, y 2, 3, 9 y 10 de julio en el teatro Domingo Soler.




