La hacienda de Chichihualco
Historía del despojo a los indios de Xochipala
Ismael Catalán Alarcón
“Estamos manejando personajes y acontecimientos que han sido eliminados de la historiografía tradicional. Al rescatarlos y darlos a conocer, simplemente les estamos haciendo justicia histórica”, asevera enfático Moisés Santos Carrera, especialista en historia regional del estado de Guerrero y particularmente, de las haciendas en tiempos coloniales.
Lo abordo en su sala-estudio el pasado fin de semana. Hay libros, revistas, documentos, hojas con anotaciones y fotografías. Todo arrumbado y en aparente desorden. Cuando es necesario un dato, una información para hacer más contundentes sus afirmaciones vertidas, simplemente camina hacia un sitio, y con asombrosa certeza encuentra el libro, la revista o el documento que busca.
El investigador define a una hacienda, como una comunidad económica o sistema productivo, organizado alrededor de una propiedad territorial.
Recuerda que desde el comienzo de la colonización española hasta el régimen presidencial de Lázaro Cárdenas en la década de los años 30 del siglo XX, se desarrollaron en México haciendas de ganado mayor, ganado menor, cerealeras, pulqueras, de beneficio o mineras, de plantaciones de tabaco, de caña de azúcar, cafetaleras, henequeneras, algodoneras, madereras, cacaoteras y tequileras. Las que se especializaban en la producción de dos o más elementos se llamaban mixtas.
Actualmente Santos Carrera, oriundo de Xochipala y de 51 años, está escribiendo el trabajo Resistencia campesina y ofensiva anticomunera en una región de Guerrero: Caso hacienda de Chichihualco y Xochipala. Siglo XIX, que le servirá para obtener el grado de maestro en Historia Regional. Recuerda:
“La hacienda mixta de Chichihualco estuvo ubicada en lo que hoy es la ciudad de Chichihualco y su gran valle. Sus primeros propietarios fueron la familia Arcos Franco y se establecieron en la parte sur del valle durante el siglo XVIII (1870). A fines de ese siglo, la propiedad fue adquirida por don Leonardo Bravo y su familia; su asentamiento se radicó en la parte norte del valle, en terrenos del pueblo de Xochipala. Se llamaba Llanos de Coloapan. Su extensión se demarcaba a partir del río Michapa. Justamente hacia el norte de lo que hoy es Chichihualco y al sur de Xochipala”.
Para el enriquecimiento de su trabajo de investigación está usando como apoyo de primera mano “unos seis mil documentos históricos”; algunos originales y otros obtenidos en fotocopias o microfilms en archivos particulares; en el Archivo General de la Nación y en el Archivo del Ejército Mexicano.
Recuerda cómo empezó a obtener ese rico acervo documental desde hace mas de 25 años.
“Cuando empiezas a investigar, te duele gastar un dineral en muchas fotocopias; pero cuando ya estás encarrerado, se pierde ese egoísmo y se toma amor a los papeles viejos. Entonces ves que sí se justifica la inversión, más que el gasto.
Retoma el tema de la Hacienda y menciona que las propiedades en cuestión le fueron otorgadas a Leonardo Bravo (padre de Nicolás) por los vecinos de Xochipala sin costo corriente alguno o renta; solamente se estableció un “pacto entre caballeros” entre don Vicente García, gobernador de indios de Xochipala y Leonardo Bravo que ocurrió a fines del siglo XVIII.
–¿En que consistió ese pacto?
–Don Leonardo, año tras año, apoyaba la celebración de las fiestas religiosas del patrono del pueblo de Xochipala (San Francisco de Asís), otorgando a la población los recursos económicos y en especie para la fiesta popular. Ofrecía ganado, mezcal, caña en rollo, maíz, frijol, etc. En tanto que don Vicente, a nombre de Xochipala, le permitía a don Leonardo explotar sin costo, las tierras de Xochipala, sus magueyeras, sus bosques y sus minas. Todo marchaba normalmente (pero entonces) inicia el movimiento de independencia.
“En 1811 don Leonardo Bravo y don Vicente García se enrolan en la lucha por la independencia de la Nueva España. Xochipala aportó a dicho movimiento 106 hombres, mientras que don Leonardo y su hacienda en Chichihualco no pudieron aportar ninguno. Leonardo”, afirma con documentos en la mano, y agrega: “era consuegro del español y comandante de armas del poblado de Tixtla, don Joaquín de Guevara. Nicolás Bravo, hijo de don Leonardo, era yerno de don Joaquín”. ¿Con quién jalaría Nicolás Bravo, con su padre o con su suegro?
Esta situación provoca la persecución de Leonardo por parte de su consuegro Joaquín de Guevara. En 1812 es asesinado por los españoles realistas.
Al consumarse la independencia en 1821, los naturales de Xochipala, hacen un contundente reclamo de sus tierras a Don Nicolás Bravo, obteniendo por respuesta: “déjenme seguir cultivando las tierras mientras yo viva. Cuando yo muera, automáticamente son de ustedes”. De 1841 a 1843, los movimientos los indios de Xochipala reclaman sus propiedades nuevamente, aprovechando el movimiento reivindicativo de tierras de los vecinos de las regiones de Quechultenango y Chilapa. Los dirigía Juan N. Álvarez.
En 1854, muere Nicolás Bravo. Las tierras del Valle de Chichihualco, debían ser reintegradas a los indios de Xochipala, tal y como estaba convenido en el legendario “pacto de caballeros”. Por el contrario, las propiedades pasan por ¿herencia? a Margarita, hija de Nicolás Bravo. “Este enésimo atropello enfrenta a los indios de Xochipala en reclamo de sus tierras, con los herederos de la familia Bravo”, sostiene el investigador.
En 1863, los de Xochipala acuden a la protección y “buena voluntad” del general Juan N. Álvarez. Gobierna el estado su hijo Diego Álvarez. La respuesta fue: “no reclamen tierras del ilustre general don Nicolás Bravo”.
A la muerte de Margarita Bravo, las tierras no son devueltas a los indios de Xochipala como era lo convenido, por el contrario, las “hereda” Adelaida Bravo y Bravo, hija de Margarita y nieta de don Nicolás. “Los de Xochipala, acuden al general Canuto Neri para que les lleve el pleito legal. Acuerdan que sus honorarios se los cobraría de las rentas y productos de las tierras en litigio en un término de 9 años”.
Adelaida, nombra como apoderado legal al gobernador del estado, don Antonio Mercenario, quién se hace pasar además como propietario de la hacienda de Chichihualco. Al término de su periodo de gobierno, Mercenario abandona dichas propiedades y el estado. Es así como los antiguos peones de los Bravo y arrendatarios de los terrenos de la hacienda –que no los auténticos propietarios– forman una sociedad cooperativa para explotar los llanos de Coloapan (Valle de Chchihualco). Corrían los últimos años del siglo XIX.
Por 1910, se inicia la revuelta social en México. El gran Valle de Chichihualco es fraccionado tal como se conserva en la actualidad, en parcelas de 3 a 4 hectáreas cada propietario, materializándose así el gran atropello y despojo a los indios naturales de Xochipala. ¡Que viva la gran familia revolucionario y la mexicana alegría!
El investigador Santos Carrera es autor o coautor de los libros: Historia de la cuestión agraria mexicana: Estado de Guerrero (1521-1821), Las luchas campesinas en el siglo XVIII: estudio del caso Xochipala y Las luchas campesinas en el estado de Guerrero (1710-1776).




