La peor expresión de la humanidad, lo sucedido con los normalistas, señalan
*Durante su ponencia en las actividades de la Semana por la Paz, el director de la fundación Flor y Canto para el Desarrollo Social Sustentable, Alberto Athié, lamentó que a casi 60 días de los brutales hechos en Iguala el Estado no ha sido capaz de determinar qué fue lo que pasó
Karina Contreras
El director de la fundación Flor y Canto para el Desarrollo Social Sustentable, Alberto Athié, señaló que a casi 60 días de los brutales hechos de Iguala, el Estado no ha sido capaz de determinar qué fue lo que pasó.
Dijo que el hecho de que se envíen a Austria las pruebas de restos encontrados en el basurero de Cocula, para determinar si son o no los de los 43 estudiantes desaparecidos, es una muestra de que el gobierno no está preparado institucionalmente para resolver situaciones de tal grado de crueldad.
En su ponencia en el acto de la Semana por la Paz, al que asistieron unas 50 personas, Alberto Athié subrayó que como sociedad “todos tenemos que reconocer que somos corresponsables de los sucedido”.
Dijo que Guerrero ha sufrido mucho, que es uno de los estados que más han sufrido todas las formas de violencia y represión y que quiere ser un estado donde se viva la justicia, la libertad y la paz.
Indicó que lo que pasó con los normalistas de Ayotzinapa el 26 de septiembre es la “peor expresión de la humanidad, tenemos que reconocerlo así, estamos profundamente dañados como seres humanos”.
Añadió que se tiene que saber qué pasó para reconstruir los caminos de la paz, “pues es brutal, un acto de sadismo, de desprecio por la vida de esos muchachos y es algo que debe sacudir a todos”.
El director de la fundación también criticó el actuar del estado, pues a 60 días de lo sucedido el gobierno no es capaz de actuar todavía.
“Todavía no se sabe si lo que dicen que sucedió coincide con los estudiantes desaparecidos, y eso nos dice que el estado no está preparado institucionalmente para resolver homicidios de tal grado de crueldad. No ha habido la capacidad de responsabilidad y capacidad para responder a una acción de esta magnitud de crueldad”, lamentó.
Indicó que el mensaje del presidente Enrique Peña Nieto al regresar de China, que advirtió que las movilizaciones buscaban ingobernabilidad, tiene la lectura de la represión y se debe de tener cuidado porque esa no es la solución.
Subrayó que la represión no es el camino para acabar con la delincuencia, con los grupos guerrilleros ni tampoco lleva a la paz, así como tampoco el anarquismo.
Insistió en que como sociedad se es responsable de las formas tan inhumanas y degradante de violencia que existen y se tienen que buscar caminos para superarlo, porque los gobiernos municipales están superados.
Alberto Athié indicó que ante ello la sociedad debe de movilizarse, “organizarnos desde las colonias, barrios, universidades, iglesias para encontrar los caminos de la reconstrucción; tenemos que movernos y construir propuestas viables”.
Subrayó que Ayotzinapa es un gran llamado de dolor, de desgarramiento, de no tener qué decir a esos padres y lo que queda hacer es trabajar para que no vuelva a pasar contra ningún joven y se pueda permitir crear espacios de esperanza.
Asistieron a la ponencia el arzobispo Carlos Garfias Merlos y el síndico Armando Tapia Moreno.




