Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Moisés Alcaraz Jiménez

 Morelos, paraíso de la delincuencia

Narcogobernador es el término que la fracción parlamentaria del PT en la Cámara de Diputados utilizó para referirse al gobernador panista de Morelos, Sergio Estrada Cajigal, que también según comentarios expresados anteayer en el Senado de la República por legisladores del PRI y PRD resulta ser un verdadero hampón y hay quienes afirman que en lugar de estar despachando en el Palacio de Gobierno, debería ser llevado ante la justicia para que responda por sus nexos con bandas de delincuentes que comandan funcionarios que él puso al frente de la Procuraduría local y de los órganos de seguridad pública de aquélla entidad.

Además de represor de protestas sociales generadas por el pésimo gobierno que encabeza, con Estrada Cajigal han resurgido los tiempos de terror y zozobra en la sociedad morelense y como también se ha afirmado en San Lázaro, ha convertido a Morelos en un narcoestado, que ahora es un renovado paraíso de la delincuencia.

Contra todo decoro y honestidad, este gobernador surgido de las filas del PAN, haciendo caso omiso de toda advertencia, colocó al frente de la Policía Ministerial a un conocido torturador, un personaje de sucio historial cuyas atrocidades cometidas en Guerrero fueron y son fama pública a nivel nacional, de lo cual cínicamente Estrada Cajigal pretende hacer creer que desconocía, cuando se sabe perfectamente que por diversas fuentes y por varios conductos estuvo siempre muy bien enterado de los antecedentes criminales de su cercano colaborador y aún así tuvo la desfachatez de otorgarle un nombramiento de primer nivel, un puesto clave desde donde se supone se contribuye a procurar justicia, pero muchos, como Graco Ramírez, tienen la certeza que en los hechos desde ahí Estrada Cajigal ha brindado todo tipo de protección a las mafias y capos de la delincuencia.

El gobernador blanquiazul estuvo y está emparentado con personajes de graves antecedentes delincuenciales, su proceder no es el de un gobernante honesto, sus detestables frivolidades son ya intolerables y sus excesos y mediocridad lo convierten en uno de los peores mandatarios en la historia del estado de Morelos, entidad que con este junior panista al frente ha retrocedido a niveles preocupantes.

Por ello resulta inconcebible que autoridades federales del ramo, incluido el propio Santiago Creel Miranda, lo exoneren anticipadamente y pretendan limpiar una imagen altamente corrompida, dejando entrever que el foxismo sigue utilizando la fuerza del Estado para brindar protección e impunidad a correligionarios de la peor calaña, así sea a costa de un actuar faccioso y salpicarse de la suciedad que afanosamente buscan encubrir.

Teniendo a gobernantes como Estrada Cajigal en sus filas, con qué calidad moral el PAN critica, señala y acusa a otros gobiernos de corruptos. Ver la paja en el ojo ajeno y ser candil de la calle ha sido una actitud ya típica de prominentes panistas, donde destacadamente se encuentra Diego Fernández de Cevallos, antiperredista rabioso, apodado La Coyota, famoso por su conocida proclividad a traficar influencias y perfectamente identificable por tener un pico inmensamente largo, sin importarle tener una muy pisable cola de la misma longitud.

En Morelos hay una severa crisis de gobernabilidad. Los ciudadanos le han perdido la confianza a Estrada Cajigal, que debe pedir licencia ante el desgobierno que ha ocasionado y para que sea sometido a una investigación a fondo e imparcial. De                             no ser así el Congreso federal debe intervenir mediante un juicio político para retirarlo del cargo que indebidamente ostenta, pues el panista es un verdadero riesgo para la seguridad y tranquilidad de la sociedad de aquella entidad.

468 ad