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Desocupan Casa Guerrero en la capital y abren las puertas ante una marcha por los 43 desaparecidos

Lourdes Chávez

Chilpancingo

En un cambio de estrategia, el gobierno del estado abrió las tres puertas de la residencia oficial Casa Guerrero, desocupada para la ocasión y revisada por el notario público número 2 de Chilpancingo, Emilio Ortiz Uribe, que constató las condiciones del inmueble antes de la llegada de manifestantes que marcharon por la presentación con vida de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa detenidos-desaparecidos en Iguala.
En la anterior incursión, dos días después de la toma de protesta de Rogelio Ortega Martínez como gobernador interino, integrantes de este movimiento derribaron la puerta tres de la residencia con una camioneta oficial y prendieron fuego al portón. Las autoridades colocaron otra puerta reforzada.
Ayer, la esposa del gobernador, Rosa Icela Ojeda Rivera, aguardó a los manifestantes con las puertas abiertas de par en par, y un mantel blanco extendido para entregar la casa al pueblo, dijo. Pero pronto se retiró por la presión de los inconformes.
Antes, la esposa del gobernador informó que al interior de la casa no había policías, las puertas de las habitaciones estaban abiertas y dio paso sin restricciones a la lujosa residencia que construyó hace más de 40 años el extinto Rubén Figueroa Figueroa, cuando fue gobernador.
Aún caminan por los patios y pasillos los venados y pavorreales que Figueroa usó para adornar el lugar, pero hoy muchos espacios están descuidados u olvidados, particularmente en la parte más baja del lugar (localizado en una loma del fraccionamiento Jacarandas), donde los estragos de los sismos se notan en escaleras quebradas y chuecas.
En una de las construcciones más amplias y bien conservadas, que según algunas fuentes se usaba para las reuniones privadas de la anterior administración, está la alberca techada que ordenó el gobernador Figueroa, ya que por prescripción médica debía nadar todos los días, de acuerdo con el cronista de Acapulco, Anituy Rebolledo, consultado a propósito de este evento.
Este espacio, tal vez el más grande de la residencia, está conectado a una cocina surtida de alimentos, con decenas de bebidas de distintas marcas, un par de despachos ejecutivos donde aún sonaban los teléfonos, áreas de reuniones para grupos grandes y pequeños, y varias recámaras decoradas con muebles finos, así como un altar con varias imágenes de la virgen de Guadalupe con una veladora encendida.
En una de estas recámaras, extrañamente, estaba en un marco el título honoris causa que la Universidad Autónoma de Guerrero otorgó a la escritora Elena Poliatowska, el 4 de octubre, que debieron entregar juntos el ahora gobernador Rogelio Ortega Martínez (en su calidad de secretario general de la UAG), y el rector Javier Saldaña Almazán.
En la zona más baja, hay dos casas pequeñas, completamente abandonadas y sucias; alrededor se refugia la mayoría de los venados, que de acuerdo con Ojeda Rivera, son alrededor de cien animales.
Los únicos espacios cerrados con llave, al parecer son los dormitorios de los trabajadores, porque ya no se nota la elegancia de los espacios abiertos; tampoco estaba abierto el auditorio que se llama “la Sala de la República”, que lleva el logo de Guerrero Cumple, lema del gobernador con licencia Ángel Aguirre Rivero.
Fuentes extraoficiales del gobierno del estado, informaron que hasta el periodo de René Juárez Cisneros, la casa oficial del gobernador recibió mantenimiento permanente, estaba en óptimas condiciones, porque ahí vivía el funcionario. Sin embargo, su sucesor, Zeferino Torreblanca Galindo, el primero de oposición, básicamente despachó en Acapulco, incluso, recordó que allá se realizaron la mayoría de las manifestaciones de su gobierno.
Antes de la llegada de los manifestantes, Ojeda Rivera explicó que su esposo ofreció cambiar la residencia donde despacha el gobernador, por una casa del pueblo, y comenzaron a hacer un diseño para poner una biblioteca virtual y otra física, y abrir un espacio para visitas. “Es decir, esta casa ya no sería un símbolo de los gobernantes”, puntualizó.
Aclaró que se va institucionalizar esta disposición, y si el próximo gobierno no coincide con esta acción, tendría que cambiarla tambén por decreto.

Contrastan lujos para el gobernador y precariedad para los trabajadores en Casa Guerrero

Dos comedores amplios de finos acabados, una cocina espaciosa con un cuarto de despensa abastecida con diversas especias, aceites, fruta, cereales y más de 15 botellas de bebidas alcohólicas observaron ayer los maestros que entraron a la descuidada residencia oficial de los gobernadores, Casa Guerrero.
Los dos refrigerados estaban repletos de comida, las habitaciones cuentan con colchones tamaño matrimonial y kingsize y televisores de 50 pulgadas. En los roperos había más de 6 almohadas, toallas y productos de higiene personal. La recámara principal tiene una sala interior y una salida privada a un jardín con comedor.
Los interiores de Casa Guerrero, están pintados de blanco, aunque algunas paredes están decoradas con murales de mosaicos, cuadros y estantes con figuras de plata y madera.
A pesar de lo lujoso de las habitaciones para residentes y visitantes, los encargados de la seguridad de la residencia oficial habitan un área precaria cerca de donde se deposita la basura.
En un cuarto de aproximadamente 5 por 4 metros, hay a disposición del grupo de seguridad dos literas y un colchón en el piso desgastados, las cuales no cuentan con sábanas o almohadas como las que tienen las habitaciones que usan el gobernador, su familia e invitados.
El cuarto no tiene vidrios en las ventanas y tiene un solo baño. Además, a quien le toca hacer guardia nocturna no es tan afortunado como sus compañeros que por lo menos tienen un colchón, sino que se le improvisa un refugio con lonas. Usa como cama un petate sobre el que se veían varios cobertores para de alguna manera amortiguar la dureza del suelo. (Alina Navarrete / Chilpancingo).

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