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Urgen a focalizar por regiones el plan antidelitos

Georgina Montalvo / Agencia Reforma

Ciudad de México

Cada uno de los 2 mil 445 municipios del país tiene su propio perfil delictivo y, en función de éste, se tiene que diseñar la política de prevención del delito, aseguró Tonatiuh Guillén López, presidente del Colegio de la Frontera Norte (Colef).
El sociólogo, quien publicó un análisis del mapa delictivo de Nogales, San Luis Potosí y Tapachula para demostrar las diferencias de los índices criminales en localidades, explica que el delito en México tiene una diversidad muy amplia.
“No se reduce a narcotráfico y no se reduce a crimen organizado”, aclaró en entrevista con Reforma.
“Hay que avanzar hacia la micropolítica, muy aterrizada a los espacios específicos en función de cada perfil de esos microespacios”.
Estimó que la operación del Mando Único, propuesto por el presidente Enrique Peña Nieto, no funcionará en caso de que el crimen organizado infiltre un municipio.
En los ayuntamientos donde los delitos más frecuentes tienen que ver con la violencia intrafamiliar, “no tiene nada que hacer una iniciativa de fuerza policiaca. (Se necesita) una iniciativa de cultura, de desarrollo social”, puntualizó.
Para ejemplificar las diferencias, indicó que según su artículo Incidencia Delictiva en Tres Ciudades Mexicanas, publicado en la revista Ciencia, Tapachula tiene un perfil de delitos asociados a pobreza y desigualdad social, mientras que una persona en Nogales tiene diez veces más probabilidad de ser afectada por un delito que alguien que vive en San Luis Potosí.
“Frente a ese mapa, las fuerzas, las policías no tienen mayor influencia; entonces, llámese policía estatal o nacional o municipal, no es la alternativa”, dice el sociólogo.
Incluso, detalló, el número de delitos que se reportan en algunos municipios hace necesaria una política específica para cada uno de ellos.
En el estudio refiere que para la mayoría es más probable sufrir un robo que estar involucrado en un evento del crimen organizado.
“Lo frecuente es lo que más daña a la población… y una gran parte de lo frecuente está vinculado a condiciones de vida, y a desarrollo social, y a prácticas de exclusión social, independientemente de cómo se llame la policía. No pasa por ahí la solución”, puntualizó.
Recordó que la necesidad de la “modernización política del municipio”, existe desde la década de los años 90.
Para el sociólogo es posible construir políticas alternativas de desarrollo social con base en los índices más frecuentes de delitos, en los lugares donde se dan con más intensidad.

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