Federico Vite
Un diálogo entre las sombras
El modelo trágico que Philip Roth crea en Elegía, Indignación y La humillación, la sinrazón divina como destino, se sublima en Némesis. En esta novela, publicada en 2011 tanto en inglés como en español, notamos la vehemencia, el encono más bien, con el que este escritor destruye hábilmente a su protagonista. El truco para generar el suspenso, en este libro de 280 páginas para los anglosajones, 224 para los lectores en español, es la acumulación de la belleza y la destrucción progresiva de ésta a manos del mal omnisciente.
Asistimos como lectores a ese idilio inocente de la infancia en el verano de 1944. Newark es una comunidad en bonanza, ve crecer a sus hijos, los sorprende con milagros domésticos que la urbe prodiga con ahínco. La normalidad se ve rota únicamente por el sofocante calor de la temporada. Y desde esa noción del infierno inminentemente se desata la primera hebra del mal: un caso de polio. Días después, se consuma el peor de los temores, hay una epidemia en esa región. Cambia el cariz de la infancia pues; mueren algunos chicos, otros padecen las transformaciones de una enfermedad aparentemente nacida de la nada.
Roth destruye hábilmente a Bucky Cantor. Lo apalea, por todos los medios posibles. Traza la ruta de una burla macabra que va socavando las relaciones afectivas de un militar rechazado, Bucky, un joven trabajador, cumplido y dedicado por completo a la enseñanza de la educación física. Tiene 23 años. Es lanzador de jabalina y levantador de pesas. Transmite a sus alumnos el amor por el ejercicio, por la fortaleza muscular del cuerpo humano. Sólo tiene un problema: padece debilidad visual, un hecho que le ha impedido participar en la guerra, al lado de sus amigos. Bucky, aparte de todo, es novio de Marcia, la chica adecuada (amorosa, lista, trabajadora y fiel, atributos extraños en los personajes de Roth) para casarse. El autor apila esas características de sus personajes en paisajes beatíficos; luego, los rompe delicadamente, dosifica la información y, de pronto, la sombra de la polio cubre la novela: las atmósferas se vuelven grisáceas, angustiantes, nefastas. Se desata el mal.
De Roth uno aprende sobre las estructuras de las novelas, sobre el tempo en ellas, sobre la creación de personajes y los motivos bien definidos de cada uno de ellos; pero sobre todo, uno aprende que la magia de los libros esencialmente consiste en capsular el tiempo y habitarlo. El lector comprenderá entonces que la presencia del mal es un capricho divino. De eso va este libro, de la presencia viral que desequilibra lo armonioso de una comunidad que sufre por la enfermedad, y el portador de un virus pequeño y diminuto, como la humanidad, es justamente uno de los hijos ejemplares de Newark. El conflicto ético de Bucky lo lleva a romper el compromiso de matrimonio, abandona la enseñanza, se recluye en la culpa, el miedo, el pánico, la cólera y el sufrimiento.
Alternando escenarios entre Newark e Indian Hill, un campamento infantil en los montes Poconos, Roth desarma a Bucky, lo pone a dialogar con la sombra, ese mal que irremediablemente debe nombrarse como lo opuesto. La epidemia sólo es el principio de un fracaso brutal. Hay algo de Job en Bucky, un asunto bíblico que permea todo este documento.
En Némesis encontramos al sombrío Roth de sus tres anteriores novelas, Elegía, Indignación y La humillación. El autor se pregunta en voz alta, ¿qué decisiones desencadenan la fatalidad? ¿Es posible evitar el mal? Más que literarias, sus preocupaciones vitales desbordan el libro. Su insistente pregunta por los actos de Dios y su pánico al presenciar sólo la destrucción del mundo también apabullan al lector.
Némesis es un muestrario de miedos e indagaciones éticas, un breviario de buenas intenciones que fracasan ante la inminencia del mal, porque el daño, dice Roth, está presente, se desdobla y aplasta, con o sin la ayuda de Dios, pero ocurre siempre bajo la belleza de la luz.
Roth define un modelo de tragedia urdiendo los hilos de un capricho cósmico. El autor ve a Dios como un niño travieso de apetencias siniestras. Y parece broma, pero en las mesas de novedades de las librerías de Frankfurt, Némesis está situada junto al bestseller escrito por Rolf Dobelli, El arte de pensar, un libro que trata justamente sobre las maneras de evitar el fracaso. Si Roth viera eso, sin duda pensaría que los alemanes tienen un gran sentido del humor, poseen un sarcasmo que haría reír a Bucky Cantor, el protagonista de este libro pesimista, tierno y profundamente humano. Que tengan buen martes.




