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Sicarios de Los Ardillos, hermanos de Bernardo Ortega, secuestraron a cinco topógrafos, acusan familiares

El presidente de la Comisión de Gobierno entorpece la búsqueda de las víctimas, afirma el familiar José Díaz y acude a Ayotzinapa a la misa que ofició el nuncio apostólico.  Las policías federal, estatal y municipal, el Ejército y la Gendarmería no van a Quechultentango por la presencia del crimen organizado, declara

 

El señor José Díaz Navarro, quien acudió ayer con su familia a una misa en la Normal Rural de Ayotzinapa que ofició el nuncio apostólico Christophe Pierre, denunció que el presidente del Congreso local, Bernardo Ortega Jiménez entorpece la búsqueda de cinco parientes suyos que fueron privados de su libertad el 26 de noviembre, presuntamente por sicarios a las órdenes de Celso y Antonio Ortega Jiménez, hermanos del diputado y señalados como líderes del grupo delincuencial Los Ardillos.
Hugo y Alex Díaz Navarro viajaban con sus primos Vicente Apreza García, Jesús Romero Mujica y Mario Montiel Ferrer, a Tlalixtlahuaca, municipio de Chilapa, en donde hicieron un levantamiento topográfico para un proyecto del programa Escuelas de Calidad, y fueron levantados por 30 pistoleros vinculados con Los Ardillos.
Según información de los familiares, a las víctimas se las llevaron hacia Quechultenango, en donde está instalado el grupo del crimen organizado que presuntamente dirigen Celso y Antonio, hermanos del Coordinador de la fracción parlamentaria del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Se sabe que operan desde Tlanicuilulco.
Entrevistado en Ayotzinapa, José Díaz dijo ayer que esta información llegó a su familia mediante campesinos que fueron testigos de la detención de sus hermanos y primos.
Añadió que la familia Díaz Navarro logró obtener la dirección exacta de una casa en Colotlipa, municipio de Quechultenango, donde podrían estar los cinco levantados, que oficialmente fueron declarados como secuestrados, mediante un chip de GPS que estaba instalado en la camioneta en donde viajaban, y que desapareció junto con ellos.
Sin embargo aseguró que ayer las autoridades no han hecho ninguna acción por tratar de rescatar a sus hermanos y primos, aún con el dato del domicilio que la familia Díaz Navarro les proporcionó.
José Díaz adjudicó la falta de búsqueda de las policías Federal, Estatal y Municipal, el Ejército y la Gendarmería a la presencia del crimen organizado en Quechultenango.
“Alguien está metiendo las manos desde el Congreso del Estado, la prueba está en que en Chilapa hay como 30 o 40 camionetas de la Gendarmería, de la Fuerza Especial y a aquella ruta (el trayecto a Quechultenango) no se va a parar nadie, le pedimos a Bernardo Ortega que le diga a sus hermanos que liberen a nuestros hermanos”, dijo.
Precisó que sus familiares no están vinculados al crimen organizado, “nosotros sí sabemos a qué se dedican nuestros hermanos, sí metemos las manos al fuego por ellos, podemos comprobar a qué se dedican, son gente de bien, gente que no está metida en el narcotráfico”.
Señaló que la familia Díaz Navarro no ha recibido llamadas en las que les pidan un rescate por sus familiares y que desconocían totalmente la situación que se vive en las comunidades de Chilapa en donde hay presencia del crimen organizado.
Insistió en que la ruta de El Jagüey, comunidad que colinda con Quechultenango, en donde fueron detenidos sus familiares, es intransitable porque “los maestros tienen que pasar a sus comunidades agachados sin ver a los hombres armados que los revisan, hay retenes de este grupo delincuencial (Los Ardillos), son los dueños, son los amos de esa región porque son intocables porque se apellidan Ortega Jiménez”.
El 30 de noviembre la Policía Municipal de Iguala encontró los cuerpos calcinados y decapitados de cinco personas en la carretera Chilapa-Zitlala, que según las autoridades podría tratarse de los familiares de los Díaz Navarro, pero éstos niegan que sea verdad debido a que no se les permitió ver los cadáveres, aunque sí se sometieron a la toma de muestra de ADN el 3 de diciembre para la comparación que determine si se trata o no de sus hermanos y primos.
“Los resultados se entregarán en aproximadamente 22 días, un mes, no estamos seguros pero sí estamos seguros de que nuestros hermanos siguen vivos, están retenidos, secuestrados pero vivos, nosotros queremos que las autoridades los busquen porque nosotros no tenemos las armas para hacerlo nosotros mismos y defenderlos”, concluyó.  (Alina Navarrete Fernández  / Chilpancingo).

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