No dan tregua los artistas en su reclamo de aparición de los normalistas de Ayotzinapa
Del Festival Cervantino a Bellas Artes y la UNAM no ha cesado el clamor de justicia desde hace meses
Francisco Morales V. / Agencia Reforma
Ciudad de México
Una línea de bajo reminiscente al reggae, la noche de Guanajuato y las luces azules alumbrando al cielo, como buscando algo. Eran Rubén Blades y, a su espalda, los 43 rostros que habrían de aparecer repetidamente, durante meses venideros, sobre los escenarios del país.
“¿A dónde van los desaparecidos?”, reclamó la gente aquella noche, 25 de octubre, en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas.
Declinaba el 42 Festival Internacional Cervantino y se asentaba una tradición.
“¡Uno!”, se escuchó el grito, casi dos meses después, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, el máximo escenario mexicano. La PGR ya había asegurado haber encontrado los restos de uno de los normalistas, pero aún así se pasó lista hasta el 43, liderado el público por el conjunto Capella Barroca.
“¡Justicia!”, se clamó este año en los escenarios del Auditorio Nacional, del Teatro de la Ciudad, de la Sala Nezahualcóyotl, del Teatro de la Danza, del Centro Nacional de las Artes, del Altar a la Patria, del Teatro Carlos Lazo de la UNAM.
Durante los últimos meses, los teatreros, bailarines y músicos no dieron tregua. Ofrecieron mensajes, mostraron videos, declamaron poemas, cargaron pancartas, dedicaron funciones. En casi todas las manifestaciones, hubo pase de lista.
A la exigencia de la aparición con vida de los normalistas secuestrados en Iguala también se sumaron gigantes de los escenarios internacionales como Jan Fabre, en el Teatro Principal de Guanajuato; el libano-canadiense Wajdi Mouawad, en el Teatro de la Ciudad, y Michael Nyman en Bellas Artes.
En Guadalajara, artistas en el Ex Convento del Carmen, el Teatro Alarife Martín Casillas y la Casa Suspendida se unieron al reclamo. La Muestra Nacional de Teatro, en Monterrey, estuvo colmada también de protestas.
Donde el escenario faltó, se construyó uno a modo. Una coreografía multitudinaria de Alejandra Robles se interpretó en el Memorial a las Víctimas de la Violencia en México y la banda de guerra de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa tomó la explanada de Bellas Artes.
Para conmemorar a los desaparecidos de esa escuela se ofrecieron programas completos, como el del Taller Coreográfico de la UNAM, y jornadas enteras, como Danzando por Ayotzinapa en el Centro Cultural del Bosque.
“¿Y cuándo vuelve el desaparecido?”, corearon Blades y Guanajuato la noche del 25 de octubre. La respuesta, que ofrece la propia canción, retumbó durante dos meses –y contando– sobre los escenarios: “Cada vez que los trae el pensamiento”.




