Expondrán en España objetos que muestran que no fue tan sencilla la Conquista de México
*Los pobladores de Zultépec, Tlaxcala, que era parte del reino de Texcoco, diezmaron una caravana de 50 españoles y 350 peones provenientes de la Villa Rica de la Vera Cruz, que trasladaban ganado y propiedades de Hernán Cortés; de ahí provienen parte de los vestigios de la resistencia
Yanireth Israde / Agencia Reforma
Ciudad de México
En la congoja del cautiverio, los españoles pintaban cruces dentro de vasijas.
Indígenas de Zultépec, Tlaxcala, los retenían desde junio de 1520 para sacrificarlos hacia marzo de 1521: casi un año de zozobra para los extranjeros, cuyo dios era llamado desde aquella cruz de trazo devoto en recipientes a su alcance.
Los pobladores de Zultépec, parte del reino de Texcoco, diezmaron una caravana de 50 españoles –cinco a caballo, 45 a pie– y 350 peones provenientes de la Villa Rica de la Vera Cruz que trasladaban ganado y propiedades de Hernán Cortés.
El episodio lo relatan Cortés en sus Cartas de relación y Bernal Díaz del Castillo en la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España.
Cortés, en revancha, ordenó destruir el sitio, conocido luego como Tecoaque, voz náhuatl que significa “lugar donde se comieron a los señores”.
Zultépec-Tecoaque, poblado que suministraba pulque a Tenochtitlán, es ahora una zona arqueológica, última abierta al público en 2012, con testimonios únicos del periodo de contacto e inicios de la Conquista, explica el arqueólogo Enrique Martínez, dedicado desde 1991 al estudio del lugar.
Una muestra de los objetos hallados en el sitio –más de 20 mil– viajaron a España para integrarse en la exposición Itinerarios de Hernán Cortés, la primera dedicada al personaje, vigente hasta la primavera de 2015 en el Centro de Exposiciones Arte Canal. Zultépec-Tecoaque aportó 156 piezas de las 200 proporcionadas por México.
Otra versión de la Conquista
Son vestigios que permiten reescribir la historia de la Conquista, destaca Martínez. La presencia de mujeres, por ejemplo, es mayor a la referida en los textos históricos –que indican dos–, acompañadas además de niños.
Otro aspecto desconocido es el mosaico racial de la caravana: estudios antropofísicos de fórmulas forenses demuestran la integración de españoles, negros, mulatos, mestizos y zambos.
Los materiales encontrados exponen además la feroz resistencia que enfrentaron los conquistadores, destaca el arqueólogo.
“Pensábamos que llegó Cortés y, sin ningún obstáculo, entró a Tenochtitlán. Lo que nos dice este sitio es diferente. En España era un episodio que tampoco conocían, hasta ahora con la muestra: no fue tan sencilla la Conquista”.
Fragmentos de espadas, dagas, y perdigones pertenecientes a los soldados españoles, además de hebillas de caballos y restos óseos de animales que integraban los “mantenimientos” han surgido en las exploraciones.
“Los mantenimientos”, explica Martínez, “eran vacas, cerdos, cabras, borregos, gallinas, gatos (útiles para el control de ratas en las embarcaciones). Traían animales domesticados con la finalidad de establecer las colonias y las primeras crianzas. Todo lo encontramos en el sitio, porque los animales fueron también sacrificados”, explica.
Durante las excavaciones asomó el armamento prehispánico, como cuchillos, puntas de lanza, puntas de proyectil, navajillas y bolas de piedra.
Los pertrechos de prehispánicos e hispanos permanecieron sepultados en un territorio pronto mítico: no fue destruido pero tampoco lo habitaron, apunta Martínez.
“Inclusive, en la época de la Colonia, la encomienda para el uso del lugar es abandonada: no hay gente; es hasta finales del XVI cuando empieza a ser repoblado”.
La revancha
Para la revancha acompañaron a Gonzalo de Sandoval, alguacil mayor de los hispanos, 200 soldados.
“Un dato curioso: cuando Cortés regresa a Tenochtitlán para la conquista no pasa por Zultépec, tiene temor”.
Sólo cuando somete a Texcoco encarga a Sandoval ir a Tlaxcala por los bergantines y que, de paso, ‘asolase y destruyese’ aquel pueblo donde sacrificaron a su gente y lo despojaron de sus bienes, refiere el arqueólogo.
Al enterarse, los habitantes de Zultépec ocultan en aljibes o depósitos de agua las pertenencias de los hispanos, ahora encontradas en las exploraciones arqueológicas. Las excavaciones confirman el celo de Sandoval en el cumplimiento de la orden, pues arrasó con la población indígena, sobre todo mujeres y niños: “el hombre tuvo más fuerza para huir, porque ellas van cargando con la familia”.
Esta es solo una parte de la historia: la contenida en el 2 por ciento del sitio. Falta explorar un 98 restante.
La hora del sacrificio
Los restos óseos indican que los cautivos fueron sacrificados en distintos momentos y rituales:
Los capturados permanecían entre la población, en sus conjuntos habitacionales. Al momento del sacrificio los entregaban a los sacerdotes.
Había una selección previa para ofrendarlos a diferentes deidades.
Con esos rituales los indígenas buscaban obtener la fuerza del enemigo.




