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Descubren astrónomos los dos planetas más parecidos a la Tierra que se conocen

*Los investigadores no saben aún con certeza si alguno de ellos es habitable

DPA

Seattle / Cambridge

Astrónomos estadunidenses descubrieron los planetas más parecidos a la Tierra que se conocen hasta el momento y que orbitan en torno a otras estrellas, informaron ayer científicos del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica (CfA) durante el congreso de la Sociedad Astronómica Americana (AAS) en Seattle.
Los dos astros lejanos orbitan con gran probabilidad en la llamada zona habitable de sus respectivas estrellas y son sólo un poco más grandes que la Tierra. Sin embargo, los investigadores no saben con certeza si alguno de los dos planetas es habitable.
Con base en datos de observación recogidos por el telescopio espacial estadunidense Kelpler, los astrónomos detectaron en total ocho planetas lejanos que con alta probabilidad se encuentran situados en las respectivas zonas habitables de sus estrellas, es decir, donde no hace ni demasiado calor ni demasiado frío para que haya agua líquida.
“La mayoría de esos planetas tienen buenas opciones de ser planetas de roca como la Tierra”, explicó el autor principal del estudio, Guillermo Torres, de la CfA, en un comunicado que publica el centro.
Dos de esos denominados exoplanetas (o planetas extrasolares) resultaron especialmente similares a la Tierra en los análisis estadísticos realizados por los investigadores.
El astro con el número de catálogo Kepler-438b sólo es un 12 por ciento más grande que nuestro planeta y con un 70 por ciento de probabilidad es un planeta de roca. Orbita en torno a una enana roja, como se conoce a las estrellas más pequeñas y frías que nuestro Sol.
Sin embargo, Kepler-438b rodea a su estrella a una distancia tan escasa, que recibe en torno a un 40 por ciento más de luz que la Tierra. Sin embargo, el exoplaneta se encuentra, con un 70 por ciento de probabilidad, en la zona habitable de la estrella de su sistema.
El planeta Kepler-442b también orbita en torno a una enana roja y se encuentra, con un 97 por ciento de probabilidad en este caso, en su zona habitable. Sin embargo sólo recibe en torno a dos terceras partes de luz de lo que lo hace la Tierra del Sol y es en torno a un tercio mayor que nuestro planeta.
“No sabemos con seguridad si alguno de estos planetas realmente es habitable”, destacó el coautor David Kipping, del CfA. “Sólo podemos decir que son candidatos muy prometedores”.
La distancia de ambos a la Tierra apenas es sin embargo imaginable y ello dificultará las investigaciones: Kepler-438b está a 470 años luz de nuestro planeta y Kepler-442b incluso a mil 100 años luz, lo que equivale a más de 10 mil billones de kilómetros.
En comparación: la estrella más cercana de nuestro Sistema Solar es Próxima Centauri, que está a unos 4 años luz. Un año luz es la distancia que la luz recorre en un año y corresponde a 9.5 billones de kilómetros. Desde el Sol, la luz necesita unos 8 minutos para llegar a la Tierra.
Los dos exoplanetas considerados hasta ahora más similares a la Tierra eran, según los investigadores, un 10 y un 40 por ciento más grandes que nuestro planeta, pero sólo recibían un 32 y 41 por ciento de luz respecto a la Tierra, respectivamente.
En total, los astrónomos registraron más de mil 800 exoplanetas, muchos de los cuales solamente son gigantes de gas inhabitables.

Ven gigantesca explosión en la Vía Láctea

Astrónomos lograron detectar y medir los remanentes de dos gigantescas burbujas de gas en el centro de nuestra galaxia.
Andrew Fox, del Instituto de Ciencias Espaciales en Baltimore, reporta en el Astrophysical Journal Letters que estas estructuras, conocidas como burbujas de Fermi fueron revisadas gracias al estudio de un quásar ubicado detrás de una de ellas.
Dichas estructuras surgieron cuando los primeros humanos aprendieron a caminar erguidos, y en el corazón de la Vía Láctea se dio una titánica explosión que expulsó gases en dos sentidos diferentes a más de 3 millones de kilómetros por hora.
Ahora, 2 millones de años después, los astrónomos han detectado la consecuencia de esa explosión y lograron saber que se trata de dos enormes burbujas de gas en el centro de nuestra galaxia de, al menos, 30 mil años luz de diámetro cada una.
Aún cuando este fenómeno ha sido visto anteriormente en el centro de otras galaxias, esta es la primera ocasión en que se aprecia el espectáculo desde nuestra vecindad estelar, precisó Fox.
Pero al estudiar este fenómeno en otras galaxias, las burbujas parecen ser mucho más pequeñas debido a su lejanía de nosotros.
“Pero las burbujas que estamos viendo en nuestra galaxia están a sólo 25 mil años luz. Es como estar en la primer butaca del espectáculo. Podemos estudiar detalles de estas estructuras y nos damos cuenta de cuán grandes son”, explicó el especialista, en un comunicado de la NASA.
Las gigantescas estructuras fueron descubiertas con el Telescopio Espacial Fermi, que revisa el espacio en el espectro de rayos gamma, sugiriendo que se trata de un evento muy violento que lanza gas energizado hacia el espacio.
Posteriormente, para obtener mayor información sobre las burbujas, Fox aprovechó el Espectrógrafo de Origen Cósmico, del Hubble, para revisar la luz ultravioleta en un quásar distante que se ubica detrás de la burbuja norte.
Al revisar su luz, que atravesaba la burbuja, los especialistas pudieron obtener información sobre la velocidad, composición y temperatura del gas en expansión.
Entre los hallazgos destaca que el gas en su parte más cercana se dirige hacia nuestro planeta, viajando a una velocidad de 3 millones de kilómetros por hora.
Esta burbuja de gas está formada por silicón, carbón y aluminio, lo que indica que se trata de un gas rico en elementos pesados producidos dentro de las estrellas, es decir, el remanente fósil de la formación estelar.
Su temperatura, añadió, es de aproximadamente 9 mil 700 grados Celsius, una temperatura mucho menor a la que se encuentra en el centro.
Sobre el origen de estas titánicas burbujas, Fox considera dos posibilidades: la primera es un frenesí estelar cerca del centro de la galaxia que produce supernovas que han generado estas burbujas de gas. (Diana Saavedra / Agencia Reforma / Ciudad de México).

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