Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

PERISCOPIO

Añorve, que siempre no, por lo de Iguala. En el PRI sigue pendiente la candidatura a gobernador por Guerrero, aunque de los cuatro aspirantes, dos se mantienen como punteros de las encuestas, que es el método que el CEN utilizará para definir a su candidato.
De acuerdo con fuentes cercanas al CEN, aparecen adelante en las preferencias el diputado federal Manuel Añorve Baños, seguido por el actual diputado local Héctor Astudillo Flores, con una diferencia de cuatro puntos.
En la ciudad de México ya se efectúa el cabildeo para que en las próximas semanas el PRI defina a su candidato, aunque trasciende que se perfila Astudillo por segunda ocasión, a pesar de que Añorve desplegó una campaña en las columnas de la prensa nacaional y local para presentarse como “el bueno”.
Sin embargo, en el CEN creen que Añorve no es una opción ganadora, porque a pesar de ser el priista más conocido obtiene muchos negativos. Y luego de la barbarie de Iguala y de problemas de corrupción como la casa blanca de la esposa del presidente Enrique Peña Nieto, en el PRI temen que se reaviven las acusaciones de presuntos vínculos de Añorve con el crimen organizado, que se le han hecho incluso desde el priismo (recuérdese el conflicto público que tuvo con el diputado local Rubén Figueroa Smutny), y que se le vuelva a señalar por el desfalco que dicen que dejó en el Ayuntamiento de Acapulco.
Añorve mueve sus influencias para vender cara su declinación a favor de espacios en diputaciones federales y locales, alcaldías y regidurías, para su equipo, que ya tiene una fuerte presencia en las delegaciones federales.
Dicen que el pupilo del poderoso coordinador de los diputados federales, Manlio Fabio Beltrones, estaría consciente de que este apoyo no le alcanzará, sobre todo por el contexto señalado de que los temas de la campaña serán la narcopolítica y la corrupción, y que por eso mantiene por lo pronto una alianza con Astudillo para atajar las aspiraciones del presidente estatal del PRI, Cuauhtémoc Salgado, impulsado por el ex gobernador Rubén Figueroa, y las del alcalde de Chilpancingo, Mario Moreno. A éste no le perdonan la “traición”, por apoyar en las elecciones del 30 de enero de 2011 la candidatura a gobernador de Ángel Aguirre Rivero, por el PRD, en detrimento de Añorve, el priista.
En el  PRD, Aguirre, que siempre sí, pese a lo de Iguala. En el PRD de plano no aprenden. Y es que la figura de Ángel Aguirre empieza a venderse como el articulador de la candidatura a gobernador de las izquierdas, como si estuviéramos en el 2010 y no hubiera pasado nada en Iguala en septiembre de 2014.
Dicen los cercanos del dimitente ex gobernador que pronto se dejará ver en Acapulco, para asumir las negociaciones para la definición del candidato.
De ahí que ya se haya reunido en la ciudad de México con el alcalde por el Movimiento Ciudadano en Acapulco, Luis Walton Aburto, el martes, con el rector de la UAG, Javier Saldaña, ayer, y con el presidente y el secretario general del PRD, Celestino Cesáreo y Jorge Salgado Parra, el lunes.
Esas reuniones serían un mensaje contra el senador Armando Ríos Piter, quien se desmarcó de él luego de los ataques de policías municipales en Iguala el 26 y 27 de septiembre, que dejaron seis muertos y 43 normalistas de Ayot-zinapa desaparecidos, y que obligaron a Aguirre a separarse del cargo.
Aguirre busca presentarse ante los jefes del PRD, Jesús Ortega, Carlos Navarrete y Jesús Zambrano, como el negociador de una candidatura común de las izquierdas e incluso, con candidato ciudadano (Saldaña). Acepta como punto de partida en la negociación que el senador Sofío Ramírez, su candidato, no creció lo suficiente para ser una opción ganadora.
Busca así reivindicarse políticamente. Al fin y al cabo, a (casi todos) los perredistas no les importa que sea repudiado por un amplio sector de la sociedad mexicana, por su omisión en el caso Iguala, y por señalamientos de que el detenido ex alcalde José Luis Abarca aportó recursos para su campaña.
Por eso, una vez que logre ocupar este espacio como el negociador, dicen que tendrá la fuerza para proponerse como candidato a diputado federal plurinominal, que sería su objetivo, y así, obtener la inmunidad  del fuero.
Los Chuchos tienen la decisión, claro, si ven señales de que esto no sería del desagrado del presidente Enrique Peña Nieto.
No les importa que su partido pierda en lo político y en lo electoral. Darán un magnífico pretexto a quienes promueven el boicot electoral, que demostrarían que a los políticos de la izquierda partidista solamente los mueven sus intereses personales. Ni la tragedia de Iguala los conmueve. Demostrarán asimismo que no existe una democracia electoral ni nada que se le parezca. Si les interesara el voto de los electores, los perredistas se alejarían de políticos que son señalados con parte de la responsabilidad de lo que ocurrió en Iguala. Parece que tampoco les interesa ganar la gubernatura, porque ¿quién va a votar por un candidato manchado por la tragedia de Ayotzinapa? Les interesa solamente el dinero y la estructura del aguirrismo para ganar diputaciones, alcaldías, sindicaturas, regidurías y cargos de todo tipo para personas de carne y hueso. Las migajas del poder. La descomposición.

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