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Admite Videgaray futuro poco halagüeño para la economía en 2015

Agencia Proceso

Ciudad de México

Finalmente, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, reconoció que no es muy halagüeño el futuro inmediato de la economía nacional.
Durante la presentación del Estudio económico de México 2015, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) –en la que estuvo el secretario ejecutivo de la misma, José Angel Gurría–, Videgaray describió lo que enfrentará este año la economía del país:
Caída pronunciada del precio del petróleo, la modificación de la política monetaria de Estados Unidos “que traerá movimientos importantes en los flujos de capitales” y un entorno de crecimiento internacional débil, particularmente en Europa, pero también en Asia y Sudamérica.
Y, por primera vez también, advirtió que el choque externo que significará la conjunción de esos problemas –fundamentalmente una disminución de los ingresos públicos— se enfrentará con recortes al gasto público y no con más deuda ni más impuestos.
Lo dijo así: “En este entorno, nuestra prioridad debe ser mantener la disciplina de la política macroeconómica para asegurar la estabilidad, específicamente me refiero a la política fiscal donde la decisión clara del presidente de la República es que cualquier necesidad de ajuste por una disminución de los ingresos habrá de acomodarse reduciendo el gasto público”.
Es decir, explicó, “no habrá un incremento en el déficit público; por el contrario, el objetivo este año es reducirlo, conforme se comprometió en 2013 y, por supuesto, tampoco habrá incrementos en los impuestos”.
Lo que no dijo el secretario, por supuesto, es que los expedientes de más impuestos y mayor déficit (más deuda) están agotados, sobre todo en año electoral, en el que el gobierno no se arriesgaría a emprenderla contra la población –y dentro de ella, su clientela política— imponiéndole alzas en los impuestos que, históricamente demostrado, restan votos.
Aparte de que ya el propio gobierno ha reconocido que si la economía tuvo en 2014 un mediocre crecimiento, fue precisamente por la reforma fiscal que entró en vigor ese año, que aumentó la carga fiscal de personas y empresas y que estancó el consumo, la inversión y, al final, la producción misma.
En el caso del déficit, si bien la proporción del Producto Interno Bruto es manejable y se compara favorablemente a nivel internacional, el ritmo de endeudamiento en los últimos años, sobre todo en lo que va de la actual administración, ha prendido los focos rojos y ha llevado al Banco de México a pedir a Hacienda que se modere en el uso de la deuda.

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