Conmoción por muerte del fiscal que denunció a la presidenta de argentina Cristina Fernández
*Alberto Nisman, que investigaba el atentando a la Mutuial Israelita se iba a presentar este lunes en el Parlamento para exponer los argumentos de su acusación. En un extensa carta pública, Fernández habló de “suicidio” y denunció la intención de “desviar, mentir, tapar y confundir” con las denuncias en su contra. En tanto, opositores al gobierno expresaron sus sospechas acerca de la muerte
DPA
Buenos Aires
Argentina quedó estremecida ayer por la muerte del fiscal Alberto Nisman, encontrado en su hogar con un disparo en la cabeza tras denunciar a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, por supuesto encubrimiento en el atentado más grave en la historia del país, a la mutual judía AMIA en 1994.
En la muerte de Nisman no participaron terceras personas, informó la Morgue Judicial. La fiscal del caso, Viviana Fein, dijo que se analizará “si hubo algún tipo de inducción o instigación al suicidio” ya que “no descarta que esa resolución podría haber sido tomada por otro tipo de circunstancias”.
Nisman, de 51 años, divorciado y padre de dos hijas, fue hallado sin vida el domingo en su apartamento en el exclusivo Puerto Madero, uno de los barrios más vigilados de la ciudad de Buenos Aires.
El fiscal, que interrumpió sus vacaciones en Europa para denunciar el miércoles pasado a la jefa de Estado, se iba a presentar ayer en el Parlamento para dar más detalles.
Nisman, que repetía que “podía salir muerto de esto”, había dicho que estaba “muy seguro” de las pruebas con las que contaba para denunciar a la presidenta, al canciller Héctor Timerman, a otros políticos y a agentes de inteligencia del Estado.
La mandataria dijo ayer que provoca “estupor e interrogantes” la muerte de Nisman y se preguntó: “¿Qué fue lo que llevo a una persona a tomar la terrible decisión de quitarse la vida?”.
En un extensa carta pública, Fernández de Kirchner habló de “suicidio” y denunció la intención de “desviar, mentir, tapar y confundir” con las denuncias en su contra.
En tanto, opositores al gobierno expresaron sus sospechas acerca de la muerte y alentaron a la sociedad a que se manifieste en las calles para pedir que se esclarezca lo que sucedió.
La resonante denuncia de Nisman fue por supuesto encubrimiento a los sospechosos -prófugos de la Justicia argentina- del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en el marco de un supuesto acuerdo de “impunidad” entre el gobierno de Fernández de Kirchner e Irán.
El objetivo, según el fiscal, habría sido acercarse al gobierno de Teherán para obtener contraprestación energética, intercambiar petróleo por granos y hasta venderle armas.
Altos funcionarios del gobierno rechazaron la denuncia durante la última semana y la calificaron como “una mentira” y “un despropósito sin sentido”.
El juez Rodolfo Canicoba Corral, a cargo de la causa AMIA, había puesto en duda la “fehaciencia” de la denuncia de Nisman y la relacionó con una interna entre sectores de la Secretaría de Inteligencia (SI).
Tras la muerte de Nisman, Fernández de Kirchner ordenó ayer a la SI desclasificar “todo otro material, archivo e información de inteligencia vinculado a la investigación del atentado contra la AMIA”.
La información oficial señaló que Nisman murió por un disparo en la sien con un arma de fuego calibre 22 milímetros que ingresó a la altura de la oreja derecha.
La Procuración General de la Nación ofreció “protección y custodia” a los secretarios de la fiscalía que lideraba Nisman y que investiga desde hace una década el atentado que en la AMIA que causó 85 muertos.




