Héctor Manuel Popoca Boone
Libertad a Nestora Salgado
Al existir antecedente de libertad otorgada lisa y llanamente por la Suprema Corte de Justicia por no respetarse el debido proceso penal a la francesa Florence Cassez, deducimos que, con el mismo fundamento legal Nestora Salgado García debió ser liberada del encarcelamiento que padece en la penitenciaría de máxima seguridad ubicada en el estado de Nayarit desde hace más de un año.
Esta mujer, oriunda del municipio de Olinalá, fue una de las principales protagonistas de la Coordinadora Regional de Autoridades Ciudadanas (CRAC) de esa región de la Montaña, cuyas comunidades tomaron las armas para auto defenderse de la delincuencia organizada que había desbordado con creces a las policías municipal y estatal.
En el tiempo que actuó la CRAC en la zona de Olinalá bajo la comandancia de Nestora y al amparo de la ley estatal 701 –que permite a los pueblos en las zonas indígenas auto organizarse para velar por la seguridad y justicia de sus habitantes–, se constató una baja notable del índice de violencia y delitos de todo tipo, principalmente de extorsión, secuestro, abigeato, rapto de muchachas con fines de trata y robo patrimonial, que eran el flagelo de la región, a manos de los maleantes organizados, presuntamente protegidos o en complicidad con autoridades municipales.
Más pronto que tarde, la CRAC se percató que empezaba a “pisar callos” tocando intereses inconfesables de políticos regionales, funcionarios municipales y caciques. A los malhechores detenidos en flagrancia, la CRAC los remitía para su reeducación a pueblos determinados por La Casa de Justicia de El Paraíso. Ahí, un consejo de notables de la CRAC les imponía una sanción de trabajo comunitario para su reeducación o bien el pago de alguna fianza. De todo eso existen muchos testimonios, sin dejar de reconocer que pudieron cometer excesos o abusos con algunas víctimas o detenidos.
Tan cierta fue su destacada labor, que el gobernador en aquel entonces llamó a Nestora heroína ciudadana, luchadora social por la seguridad pública y, con un efusivo abrazo le autorizó recursos y una camioneta para su más eficaz desempeño.
De repente, el 21 de agosto de 2013 las fuerzas armadas federales la capturan y es remitida, ipso facto, al severo y riguroso penal de máxima seguridad de Tepic, Nayarit. Ahí la someten a tortura física y mental, recluyéndola en una celda hermética de poco espacio, con aislamiento total, en donde los recluidos pronto pierden la noción del tiempo, del espacio y del acontecer. El desquiciamiento psíquico con fuertes tendencias depresivas es atroz, y le ha provocado grave deterioro corporal por inmovilidad, a decir de su hija. En pocas palabras, hubo extremada saña en su captura, un injusto destierro y sevicia en su encarcelamiento.
En un principio, el gobierno federal le fincó culpabilidad por supuestos delitos de extorción y secuestro agravado. Con el pasar del tiempo, un juez federal concluyó que el comportamiento de Nestora obedecía a un deber social ordenado por comunidades indígenas, bajo el amparo de ley estatal 701. En marzo del 2014 resolvió ordenar la libertad de Nestora. Incomprensiblemente no sucedió lo mismo con los cargos que le imputó la Fiscalía General del Estado. ¡Uf!
El pasado 8 de enero, el gobernador Rogelio Ortega hizo pública su solicitud a la Fiscalía estatal para que analizara el desistimiento de la acción penal. Muchos creemos que los supuestos delitos que le imputan a Nestora Salgado son inconsistentes, además de la inexistencia del debido proceso. Recientemente, la señora Miranda de Wallace y el señor Alejandro Martí, que presiden dos asociaciones civiles contra el secuestro, pidieron públicamente que siga encarcelada por secuestradora. Extraño comportamiento, ya que no abrieron la boca para protestar cuando el poder Judicial federal la exoneró, hace casi un año.
PD. En tiempos electorales, abundan los acuerdos políticos entre politicastros, que son vergonzosos e inconfesables. Por eso la canción preferida de la clase política guerrerense en estas semanas que trascurren es: “Vende caro tu amor, aventurera”.




