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Entregan sin servicios de agua y drenaje casas a 37 de las 42 familias refugiadas en el Indeg de la capital

*En la primera etapa de entrega viviendas, a cinco no les dan porque les falta el folio de la Sedatu

Anarsis Pacheco Pólito

Chilpancingo

Cinco familias de damnificados capitalinos que durmieron durante un año y cinco meses en el piso del albergue del Instituto del Deporte de Guerrero (Indeg), después de perder todo su patrimonio a causa de la tormenta tropical Manuel, no recibieron sus casas en la primera etapa de entrega debido a que no tenían folio de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).
Desde las 6 de la mañana, las 37 familias, de 42 registradas en el albergue, comenzaron a empacar y desmantelar sus habitaciones hechas de sábanas que usaron para lograr un poco de privacidad en la cancha de duela donde pasaron dos navidades.
Gritos, indicaciones, jaloneos y el barrer de escobas se escuchaban en la cancha techada de duela de basquetbol a donde hace más de un año llegaron a dormir 230 familias en búsqueda de refugio.
Ante la alegría y emoción de tener sus nuevas casas, los afectados se levantaron desde temprano para guardar sus pocas pertenecienticas en cajas de cartón, así como para enrollar las colchonetas que les había entregado Protección Civil durante la contingencia para dormir.
La damnificada Lorena Martínez llegó dos meses después de que fuera abierto el albergue, y dijo que este sábado era como una Navidad. Aunque su hija menor no se había levantado, ella ya había quitado sus paredes de sabanas y cobijas, las cuales había doblado meticulosamente, para que entraran en su maleta.
“Si, es igualito que Navidad, no lo creo… no creo que haya llegado el día de salir de aquí”, agregó sin evitar una sonrisa en su cara.
Los damnificados fuero coordinados por la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG), liderada por Nicolás Chaves Adame, y durante la mañana se acordó que fueran por sus llaves para que el delegado se las entregara personalmente.
Otra damnificada, Carlota Reyes Sandoval, de 78 años, vivía en la colonia Buganvilias y perdió su casa por el reblandecimiento de la tierra de un cerro que la aplastó.
Estaba sentada sobre algunas colchonetas contemplando el ajetreo de los demás damnificaos quienes preparaban sus cosas para irse de lugar, pero ante la llegada de los medios pidió ayuda porque nadie le había dicho que obtendría una casa.
“Aquí nadie me toma en cuenta, nadie me dijo que hoy nos íbamos, yo que voy a hacer, no puedo ir a rentar una casa, no puedo moverme con mis cosas”, explicó.
La mujer dijo que los coordinadores del albergue fueron groseros porque no la consideraron, no le informaron y no la ayudaron para que tuviera su casa, a pesar de haber llegado al albergue desde el 15 de septiembre del 2013.
Comentó que a ella no le dieron folio de Sedatu para recibir su viviendas, pero consideró que la ubicación del terreno no es la mejor para su condición, ya que para moverse necesita una andadera porque tiene un problema en la cadera.
“Yo que voy hacer hasta allá, no hay tiendas, no hay nada, como voy a comprar mis cosas si vivo sola, no tengo a nadie”, enfatizó mientras sus ojos se llenaban de lagrimas.
Además de doña Carlota, otras cinco familias que llegaron al albergue no cuentan con su folio, y ante esta situación Nicolás Chávez aseguró que los casos de estas cinco familias se analizarían en una mesa de trabajo ese mismo sábado, y una comisión se encargaría de su traslado.
Explicó que las cinco familias afectadas no estuvieron en el censo de la Sedatu durante la contingencia, pero se les dio la cobertura en el albergue.
Detalló que las cinco familias no tendrán una vivienda en el terreno, y sólo se les apoyará con una reubicación.
Solo 37 familias recibieron sus casas, a pesar de que para la primera etapa de entrega se concluyeron 50, las que cuentan sólo con servicios públicos provisionales, ya que el delegado de Sedatu Alfredo Fernández Peri reconoció que el Ayuntamiento encabezado por el priista Mario Moreno Arcos aún no entrega la obra de red de drenaje y agua potable.
Se pudo constatar que en la viviendas 6, 5, 4 y 3 no salía agua de la llave del lavabo, de las regaderas ni del diminuto lavadero que está en una pequeña terraza.
En la nueva colonia El Mirador, Fernández Peri aseguró que, a pesar de haber cambiado la fecha de entrega fijada para al 15 de enero, la Sedatu si cumplió con la entrega de las viviendas en tiempo.
Detalló que las casas cuentan con los servicios públicos provisionales, y que los servicios de agua y drenaje le corresponden al ayuntamiento capitalino.
Una de las promesas de Sedatu hecha por el ex delegado Héctor Vicario era que las viviendas contarían con focos ahorradores, pero en las cuatro casas visitadas no había ni siquiera focos.
El delegado aseguró que en el aspecto de seguridad se acordó con el Ayuntamiento el envío de una patrulla que dará rondines, ya que durante la construcción de las casas un grupo armado asaltó a los trabajadores despojándolos de su equipo de trabajo.
Sobre las casas (departamentos) entregadas, dijo que miden 45 metros cuadrados y están distribuidas en pequeños edificios de dos y tres plantas. En cada piso vivirá una familia.
“Es una vivienda como la que entrega Sedatu en todo Guerrero, es una vivienda con dos recamaras, sala, comedor, cocina, su patio y equipadas con estufa refrigerador y camas”, explicó.
En la segunda etapa que concluirá la próxima semana se entregarán 40 casas más, y hasta mediados de febrero se entregaran 400 de la primera etapa, cuando tienen un total de mil 100 casas.
Aseguró que para el acceso se construirá un puente que pretenden terminar en marzo, o inclusive antes.
En el lugar no hay tiendas de abarrote ni centro de salud provisional que pueda atender alguna emergencia de los nuevos habitantes, a pesar de que la colonia está a más de 10 kilómetros del hospital más cercano.
El terreno donde aún no se concluyen las mil 100 viviendas proyectadas para los damnificados de la capital, tampoco cuenta con una entrada pavimentada que facilite el paso de los carros.
Los choferes de los carros de volteo que son ocupados en la obra, reconocen que el terreno es peligroso cuando es temporada de lluvia, ya que la consistencia de la tierra no favorece la subida de los carros.
En la zona tampoco hay una ruta del trasporte público, que acerque a las familias a sus casas, y la única entrada es por la Autopista del Sol, lo que implica que tendrán que llegar a sus trabajos en taxis que cobran entre 100 y 150, ya que tienen que dar vuelta hasta la caseta de Palo Blanco.
Las que vivirán en esta nueva zona son familias de escaso recursos, algunas de ellas viven de lavar ropa, hacer tortillas, limpieza en casas, ayudantes de cocinas e incluso policías.
A los damnificados que ocuparán las 37 casas de las 50 disponibles no se les ha explicado quién irá por su basura como parte de los servicios públicos municipales que proporciona el Ayuntamiento.
Durante la entrega de las llaves de las casas, llegó al lugar Ernestina Nájera Mario, una damnificada por la tormenta tropical Manuel que vive en la colonia Zapata y actualmente renta mientras le entregan su casa.
Explicó que un trabajador del Ayuntamiento le notificó que ella recibiría su casa en la primera etapa de entrega en El Mirador, pero como no identificó al trabajador con el que habló, ni llevaba el folio de Sedatu que la acreditara como damnificada, no le dieron una respuesta satisfactoria.

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